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jueves, 26 de septiembre de 2013

CUSO GUARAÑICO, A GUITARRAZOS POR LA VIDA

    El 19 de septiembre de 2013, en la página “Los guaracheros de Miami” de Facebook, apareció publicado el siguiente anuncio: 
    Estoy cocinando la versión de Los Guarañicos USA, agrupación musical al estilo de los viejos septetos típicos tradicionales, con un repertorio inédito que recoge temas actuales con sabor añejo. Necesitaré más adelante la cooperación y apoyo de los miembros de este grupo con su entusiasmo y activismo, para difundir la obra que va a salir al bate, en busca de dar un jonrón que aprecien todos los cubanazos amantes de la música cubana.
    Quizás nos vayamos tan lejos como de hacer un grupo donde la marímbula y la botija hagan la función del bajo para dar la autenticidad autóctona de las primeras agrupaciones campesinas que interpretaban el son cubano y las guarachas picarescas de tiempos de Ñañá Seré, pero que hoy, al ser refrescada con temas de estos tiempos, se logre una agrupación sui generis para el disfrute de todos.
    Estoy receptivo a un casting de treseros para formar parte de este grupo. Ya poseo trompetista y bongosero así como un cantante alternativo. La guitarra la pudiese tocar yo pero si algún guitarrista interesado me contacta para ingresar en el grupo, le cedo la plaza y yo tocaré percusión menor y cantaré para darle el espacio. El grupo debe estar entre los 7 u 8 miembros teniendo en cuenta al marimbulero y al botijero. Llamar al (786) 623-1661 Preguntar por Cuso.

    Ustedes se preguntarán ¿por qué Ginori ha reproducido en su blog la oferta que hace este señor para formar un grupo musical? ¿Quién es Cuso?

 
LA AUDICIÓN EN MAZÓN Y SAN MIGUEL
    En enero del 83 me hice cargo de “Para bailar”, el fenómeno televisivo de los 70 creado por Eduardo Cáceres Manso que los dirigentes de Televisión Cubana, con la miopía que les caracterizaba para asuntos de programación, mantenían en el aire aunque ya había cumplido y requetecumplido su ciclo vital. Con una tristona competencia de bailes como eje central y algunas variedades musicales, el programa se había convertido en una patética caricatura del gran exitazo que había sido.
    Con el espacio, heredé unos castings que se hacían los miércoles por la noche en los estudios de Mazón y San Miguel. Pensé que era una excelente oportunidad para descubrir gente nueva y de hecho lo fue.
    Un día se apareció un joven que, no sé por qué, me pareció guajiro.
El tipo era el clásico descarado cubano, simpático y locuaz. Me dijo que él había formado y dirigía un conjunto musical de aficionados que hacía humor y quería que yo les viera. Vinieron a hacer una audición. Me gustaron y decidí programarles.
    Su formación era similar a la de los grupos campesinos, de los de tierra adentro. Tenían un repertorio propio compuesto por su director, autor de letras y melodías. Eran guarachas en las que trataban aspectos de la vida cotidiana y anécdotas musicalizadas. Se habían bautizado Los Guarañicos: “guara” de guaracha y “ñico” por su referente, el célebre autor Ñico Saquito. En lo que hacían resultaba evidente la influencia de “María Cristina me quiere gobernar" o “Cuidadito, compay gallo”.


UNA CARRERA METEÓRICA
    Debutaron conmigo a lo grande el viernes 26 de marzo del 83 en el teatro Karl Marx, en un espectáculo titulado “Se soltó Papillon” en el que alternaron con un elenco de primera línea en el que estaban Eloísa Álvarez Guedes, Reinaldo Miravalles, Erdwin Fernández, Carlos Montezuma, Virulo y su Conjunto Nacional de Espectáculos al completo, Daniel García (Juan Primito), Ruiz de la Tejera, Jorge Guerra y otros. Aunque a Los Guarañicos se les veía verdes, el público les recibió bien. No desentonaron, que ya es mucho decir. Tenían mucho potencial, era algo fresco por desarrollar y le metían a las guarachas, algo que nadie (excepto Virulo, pero en otra onda) estaba haciendo. Me acuerdo del entusiasmo que por ellos mostró Miravalles.
    Al día siguiente de su debut en el KM, actuaron en el Canal 6, en la última grabación que hice de “Para bailar” que, al fin, estaba recibiendo su puntillazo final. En abril les incluí en el espectáculo de clausura de la Bienal Internacional del Humor, en San Antonio de los Baños. En junio les programé otra vez en televisión, en “Joven Joven”, donde los pepillos los recibieron muy bien. A principios de julio me atreví a llevarlos a Santiago de Cuba, a un evento que se llamó FestiHumor XXX Aniversario (se anunció como Festival Nacional de Humor), organizado por el ICRT y que se celebró en un gran escenario en el Parque Céspedes, donde actuaron junto al elenco de “San Nicolás del Peladero” y muchos otros intérpretes destacados, con libretos de Núñez Rodríguez, Carballido Rey y Évora Tamayo.
    De mi mano pero gracias a su calidad y a su repertorio, Los Guarañicos se estaban colando y su futuro inmediato era prometedor. No podían ir en otra dirección que no fuera para arriba. Pero fue visto y no visto. Un día el director me dijo que el grupo se había desintegrado, que iba a formar otro y que cuando lo tuviera listo me avisaría. Pero nunca lo hizo. Le perdí la pista. Con el tiempo, pensé que se había pirado de Cuba y hasta fui olvidando su nombre.


CUSO GUARAÑICO RIDES AGAIN
    En el mes de julio pasado, el gran humorista cubano Pepe Pelayo publicó en su web una crónica sobre la historia de su grupo La Seña del Humor de Matanzas y en ella incluyó un repaso a las figuras del género en los años 80. Cuando la leí, noté que faltaban Los Guarañicos. Le sugerí a mi social Pepe que les incluyera y él, que no les conocía, confió en mí y aceptó mi sugerencia.
    El 31 de julio, mi amigo Mario Barros, quien creó y dirigió en Cuba el grupo humorístico Lenguaviva y se había leído también el mamotreto de Pelayo, me dijo que el guarañico director había trabajado con él, que llegaron a establecer una buena amistad, que vive en Estados Unidos, se llama Jorge López y tiene una cuenta en Facebook a nombre de "Cuso El Guarachero Viboreño”.

    Le envié un mensaje y la respuesta de Cuso no se hizo esperar:
    Recuerdo con alegría todo el apoyo que usted nos brindó y las experiencias que viví gracias a su labor para con nosotros. Le comento que he seguido componiendo guarachas, canciones, sones y boleros, como que sigo dándole guitarrazos a la vida. Desde 1996 vivo en Miami. He intentado rehacer el grupo, titulándolo aquí como "Guarañico USA" pero hasta el momento no ha sido posible.
    Sepa que siempre le estaré agradecido, de por vida. Espero sigamos comunicándonos.

    Cuso es todo un personaje, campechano y luchador que, a pesar de vivir desde hace mucho en el extranjero, no ha perdido ni un gramo de su cubanía. Me hizo llegar algunos recuerdos y anécdotas de su vida personal y de la historia de Los Guarañicos. Me parecieron interesantes y reveladores de ciertas situaciones que se vivieron en Cuba, un país donde la bohemia era el nombre de una revista y los bohemios no encajaban en absoluto. Así que le pedí que ampliara el texto, con la idea de darlo a conocer en este blog. Él, amablemente, accedió y se puso a escribir.
    Si alguna cosa me precio de tener en lo relacionado con el mundo del espectáculo es olfato. Y estoy convencido de que a Cuso le aguarda aún una linda carrera por delante. El día de mañana, cuando sea famoso, los investigadores y cronistas de la música cubana que escribirán sobre él tendrán un valioso material de referencia en este relato suyo, que publico con mucho gusto a continuación. Disfrútenlo.


EL TESTIMONIO DE CUSO
    Mi nombre es Jorge Alejandro López Casanova, más conocido como Cuso Guarañico o El Cuso de La Víbora. Vivo actualmente en Miami, donde me presento artísticamente como Cuso, El Guarachero Viboreño.
    Agradezco la atención que presten a la narración de esta historia que, aunque la cuento con cierto dolor, pensando en lo que se pudo ser y adonde pudimos llegar, forma parte de la creación que un día la vida me ofreció y es parte de un pasado en el que también hubo cosas positivas. Gracias sinceras por la oportunidad de que se reconozca la existencia y trayectoria de un servidor y de mi grupo Los Guarañicos.

SU VIDA ANTES DE LOS GUARAÑICOS
    Nacido el 23 de abril de 1950 en la ciudad de La Habana, desde muy temprana edad la música fue una fuente de alegría y satisfacción para mí. Un tío materno que vivió en mi casa durante toda mi niñez, me transfirió su fanática afición a escuchar toda manifestación musical, disfrutarla y amarla, así como valorarla.
    A la edad de trece años, arrastrado por la fiebre de The Beatles, me motivé por ellos y quise aprender a tocar la guitarra, instrumento que tomé como medio de expresión de mí personalidad y como recurso para cantar y componer que es en realidad mi primera motivación. Ya en 1964 comencé en la creación musical pero mis obras de entonces no tenían la calidad que yo deseaba.
    Algunos años más tarde otra fiebre juvenil, la de la Nueva Trova, me arrastró a sus filas de fans. Sin militar oficialmente en ese movimiento, me di a componer con ahínco y a dármelas de trovador independiente. No hubo cuadra, ní esquina de mi barrio que no escuchara mi voz trovadoresca hacerse canción. Con esto, obtuve cierta popularidad en La Víbora. Participé en actividades diversas y en festivales de aficionados, lo que me sirvió para superar el miedo escénico.
    Con el paso de los años, mis gustos fueron cambiando y me incliné al bolero y a la canción de filin. Así, hice varias suplencias en tríos profesionales, dada mi voz de tenor y mi conocimiento de guitarra acompañante.

LOS GUARAÑICOS, PRIMERA PARTE
    La agrupación Los Guarañicos fue creada y dirigida por mí. Yo le suministré los instrumentos así como un repertorio de 20 temas de mi autoría que eran de corte costumbrista y daban un tanto la realidad que se vivía por aquellos tiempos en Cuba. Aquí contaré cómo nació y se desarrolló el grupo.

Carlos García
    Al comienzo de la década de los 80, yo tenía intención de formar un trío de bolerones y fui a ver a Carlos García, un amigo que era y es cátedra en esa materia, para que me asesorara. Él integraba, si mal no recuerdo, el trío Los Astros. Hoy en día, sigue en la batalla con un cuarteto que actúa en el Hotel Nacional de Cuba.
    Carlos me conectó con su primo Adrián y con Juan Carlos Rubio, que también andaban en lo de hacer un trío, por lo que nos hicimos amigos. Un tiempo después, cuando fundé Los Guarañicos, Juan Carlos fue su primer tresero. Adrián no entró ya que lo había cogido el Servicio Militar Obligatorio.
    En cierta ocasión, al ver a dos viejas fajadas en una bodega, me inspiré y escribí mi primera guaracha, que titulé “El Plan Jaba”. Se la enseñé a Carlos y le encantó. Él fue el primero que me aseguró que en mí había un guarachero auténtico y genuino y que la guaracha debía ser mi camino en el arte. 
Cuso Guarañico - El Plan Jaba (en goear.com)
     Animado, seguí componiendo hasta tener 19 temas más y creí pertinente la formación de un grupo que los interpretara.
    No me bastó el calificativo de guarachero que me daba Carlos García y fui en busca de la máxima autoridad del género, el mismísimo Ñico Saquito. En aquel tiempo, en La Bodeguita del Medio se podía uno encontrar con él sin problemas. Allí lo vi y Ñico me citó para el martes venidero después de almuerzo en su cuartucho, en Egido frente a la Terminal de Trenes, donde él pernoctaba. Con un amigo, acudí a la cita.
    El legendario compositor me recibió con su digna pobreza, incluso mandó a una vecina a que nos colara café. Era un viejito simpático y agradable. Desenvainó su guitarra y me la cedió para que yo ejecutara las obras que le iba a exponer. Oyó atento todas mis guarachas y cuando finalicé, me dijo de manera muy afable:
    -- Mira, dice Virulo que es mi hijo en esto de las guarachas, pero lo que él hace no tiene nada que ver conmigo. Si yo tuviese un sucesor, ése podrías ser tú, porque lo tuyo sí tiene que ver. Mira, mi hijo, nunca dejes de hacer lo que haces, tú y tu guitarra y palante.

Ñico Saquito

    Ese consejo que este gran creador me dio, no lo vine a entender hasta muchísimo después. A los meses de este encuentro, él dejó el mundo material y fue cuando decidí que mi grupo sería un homenaje a su memoria. Le puse Los Guarañicos, uniendo las palabras guaracha y Ñico.
    También fui vecino por muchos años de Sergio Siaba, otro guarachero ilustre al que conocí bien y que me influyó mucho. Siaba, fallecido en terribles circunstancias, es el autor de “El cuarto de Tula”, “Ave María, Lola” y muchas otras obras inmortales.

    Trabajando de artesano en la Plaza de la Catedral y en la Plaza de Armas, aunque sin adquirir la categoría de maceta, pude costear los instrumentos requeridos para mi agrupación. Compré una marímbula, un tres, unos bongoes. Mandé a hacer una botija, unas claves y unas maracas y conseguí una quijada de caballo. Ya con el instrumental, empecé a formar el conjunto con algunos músicos aficionados.

 

Alexander Martínez

     Por esa época, yo integraba un dúo romántico con Alexander Martínez, director de la Casa de la Trova del municipio 10 de Octubre. Esto me dio la posibilidad de ocupar la plaza de director administrativo de la Casa de la Cultura de ese municipio.
    Orlando, responsable municipal de Cultura, me apoyó en la formación del conjunto (que tiempo después me enteré que era del tipo “estudiantina oriental”) y me cedió los salones para que ensayara.

Gilberto Morejón

Ocho éramos los miembros originales de Los Guarañicos:
1- Jorge Cuso Lopez (director y cantante) (La Víbora)
2- Alexander Martinez (guitarrista y vocalista) (La Víbora)
3- Juan Carlos Rubio Robaina (tresero) (La Víbora)
4- Virgilio Fernández Corzo (marimbulero) (Lawton)
5- Gilberto Morejón (bongosero) (Lawton)
6- Alberto González (maracas y cantante alternativo) (Lawton)
7- Alfredo Aneiro (botija, vocalista y ocasionalmente guitarrista) (Lawton)
8- Wilfredo, “El Chino” (claves y vocalista) (Lawton)
    Fatalmente, no poseo fotos del grupo como tal.

Alberto González

El repertorio original creado por mí para Los Guarañicos constaba de los siguientes títulos:
01 el plan jaba / 02 la lucha contra el sedentarismo / 03 el machismo / 04 melesio / 05 lo redondo de arredondo / 06 el campismo / 07 la imprudente alcancía / 08 la barbacoa / 09 adivinando chevys / 10 el plan tareco / 11 los guapetones / 12 el noveno grado / 13 la cola nocturna / 14 los fajaos / 15 una gorda chismosa / 16 los celos de pancho troncoso / 17 la campaña al mosquito / 18 voy a dejar el cigarro / 19 estudiando la permuta / 20 sábados de plaza

LOS GUARAÑICOS, SEGUNDA PARTE
    Algunos de los primeros integrantes apenas si sabían tocar los instrumentos que les puse en sus manos, pero los presioné a que lo hicieran y se fue logrando, de manera que pudimos montar nuestros primeros seis temas. Con ellos apenas cogidos por los pelos, Orlando nos programó para nuestra primera actividad. Fue en la Casa de los Escritores de 10 de Octubre y actuamos para los humoristas gráficos del semanario Palante. Quedamos bien en esa actuación.

Alfredo Aneiro
    A partir de ahí, se hicieron actividades con todas las organizaciones de masas dentro del municipio y llegamos a ser bien conocidos y aplaudidos por la población de 10 de Octubre. Recuerdo que fuimos los primeros que usamos sombreritos en nuestras presentaciones, cosa que después hicieron muchos grupos.
    Pronto apareció la primera crisis en la agrupación. Logré superarla haciendo algunos cambios de personal. En medio de esa difícil situación, me vinieron a buscar para tocar ante las Tropas de Milicias Territoriales. Con sólo la mitad del grupo fuimos a amenizar tal actividad.

    En ella se encontraba un señor totalmente ebrio que se acercó a nosotros preguntando por el director del conjunto. Me ofreció grabar profesionalmente en Radio Progreso. Le dije que teníamos situación de reorganizarnos y que cuando estuviéramos listos sí me gustaría aceptar su propuesta. Entonces me dio su teléfono y me dijo que le avisara.
    Cuando logré reunificar al grupo con nuevos integrantes, llamé al personaje sin mucha fe, pues creí que su oferta se trataba de la descarga de un borrachito simpático. Recibí mi primera sorpresa al ver que él me citó en Radio Progreso. Allí resultó ser Carlos Díaz Vilela, director de programas de dicha emisora, que me tenía preparado un encuentro con Alberto Luberta, escritor del programa "Quien bien te quiere te hará reír" y coordinamos nuestra actuación en ese espacio.
    Por esos tiempos, el que planificaba los horarios para grabar en los estudios de la emisora era Adolfo Costales, del grupo Mayohuacán. Yo lo conocía de mi barrio, jugamos baloncesto juntos muchas veces en la cancha del Instituto de La Víbora. Adolfito nos dio un turno y grabamos algunos temas con el operador Pepín Carbonell.
    El director de “Quien bien te quiere…” era el gran actor Erdwin Fernández. Le gustamos y ése fue nuestro primer programa de radio con público. Recibimos aplausos que nos hicieron sentir muy bien.
Cuso en aquel tiempo

    El grabador resultó ser Gogó, también viboreño, a quien yo conocía de mi infancia. Me dio mucho entusiasmo y se quedó maravillado con nosotros. En el segundo programa que hicimos, Gogó me dijo que fuera a los estudios de Mazón y San Miguel y viera a Pedro Betancourt, asistente de dirección del programa “Para bailar”, ya que allí se seleccionaban las variedades que se usaban en tal programa. Alla fuimos y obtuve una cita para hacer una audición en un próximo miércoles por la noche.
    Llegado el día nos montamos todos en la primera parada de la ruta 37 en La Víbora con destino a Mazón. Yo no sé de dónde sacaron los integrantes del grupo a unas gordas que nos acompañaron. En la guagua creamos tremendo ambiente, todo el tiempo de ese viaje fuimos tocando y cantando nuestro repertorio y los pasajeros gozando. Llegamos eufóricos y deseosos de enseñar lo que hacíamos.

    Nos tocó ser los últimos de aquel casting y cuando, al fin, empezamos a actuar, lo hicimos frente a una pareja allí sentada y muy atenta de lo que íbamos a hacer. Eran nada más y nada menos que los directores Eugenio Pedraza Ginori y Loly Buján. Cantamos nuestro primer tema y ellos no sólo no se sonrieron, es que no movieron ni un músculo de sus caras. Su seriedad era espantosa. Pedraza preguntó si teníamos más números y tocamos cinco más. Hasta que, siempre serio, nos dijo:
    -- Bueno, bueno, ya está bien. El grupo tiene una buena imagen. Pedro, tómale al director del grupo cómo localizarles y ya les diremos –y con la misma, se despidió.
    Nos quedamos traumados. Las gordas, sentadas en el lunetario, habían aplaudido con gran entusiasmo todos nuestros temas. Nos fuimos con ellas y con algunas botellas de ron para el Malecón, a celebrar no sé qué, porque no sabíamos mucho de lo que acababa de ocurrir.

LOS GUARAÑICOS, TERCERA PARTE
    A solamente unos días de aquella extraña prueba, recibió mi madre una llamada telefónica de Pedraza Ginori diciendo que necesitaba hablar conmigo y que llamaría de nuevo al día siguiente a las 7 de la noche. Como podrán suponer, a las 7 menos 20 ya yo estaba clavado frente al teléfono. Pedraza me dio la noticia de que el conjunto tenia programación con él en los próximos días: el viernes, sábado y domingo en un espectáculo del teatro Carlos Marx titulado “Se soltó Papillon” y el propio sábado, además, en “Para bailar”.
    Esto que me estaba informando salió en la sección cultural del periódico Granma y allí vi el nombre de nuestro grupo programado. Orlando, mi director municipal, me acompañó aquel miércoles a una entrevista con Ginori en Mazón y San Miguel para amarrarlo todo, lo del programa de televisión y lo del teatro. Orlando, al ver la seriedad del asunto, se brindó a apoyar en todo lo que hiciera falta y hasta nos sirvió de utilero cargando en su auto los instrumentos pero me exigió que incluyera en el grupo a Alexander Martínez, director de la Casa de la Trova, que era con quien tenía yo el dúo. Yo, claro, acepté. Así que la agrupación pasó a tener ocho integrantes.
 

JUGANDO EN GRANDES LIGAS
    Llegó el fin de semana lleno de tensiones para nosotros. Ese viernes, cuando llegamos por la tarde al Carlos Marx para ensayar, había allí una constelación de estrellas que formaban el espectáculo, todo lo que existía y brillaba en el humorismo cubano, además de muchas figuras del teatro musical. Solamente la comediante Zulema Cruz y nosotros éramos los debutantes.
    Pedraza Ginori se encontraba con una afonía aguda y le habían mandado reposo de voz, por lo que se dirigió a nosotros por mediación de papelitos escritos donde informaba las órdenes a seguir. Nos comunicó que el tema musical del espectáculo era una parodia de la canción francesa Se Si Von, que estaría a cargo de nosotros. Nos repartió a todos la letra que se debía cantar con la música. Fue tan grande el impacto que aún recuerdo perfectamente aquella letra. Yo nunca había oído esa canción pero Alexander se sentó con la cantante Mirta Medina y ella nos ayudó con la melodía. Ensayamos el tema varias veces hasta que lo dominamos.
    Nuestro tresero tenía una esposa flaca, feísima y que vestía estrafalariamente. Le pedí a Pedraza que la dejara subir a escena con nosotros tocando la botija, él no puso objeción y entonces el grupo aumentó a la cifra de nueve integrantes.

    En el ensayo nos impresionó muchísimo la calidad del audio pues nunca habíamos actuado a esos niveles y hasta la respiración era amplificada en todo el lugar, cosa que nos lleno de temor porque cualquier error iba a ser acentuado enormemente. A todo esto, nosotros acostumbrábamos a formarnos en herradura, con el fin de que si alguno se equivocara pudiera buscar orientación con el resto del grupo. Pero en el Carlos Marx se nos puso uno al lado del otro, así que uno sólo podía ver de reojo al compañero que tenía a su lado, o sea, que no quedaba otro remedio que ser precisos.
    Estábamos muy excitados. Para contrarrestar los miedos escénicos, los locos integrantes de mi conjunto lograron pasar al interior del teatro cuatro botellas de alcohol preparado, que fueron consumidas en el camerino que se nos dispensó. Esto, claro, se hizo a ocultas de Ginori.
    Nos tocó salir a escena detrás de Eloísa Álvarez Guedes y Reinaldo Miravalles que, con sus personajes de Cándida y Melesio, lograban la ovación antes y después de actuar, por lo que nos dejaron la pista calientísima. Felizmente, con mucho nerviosismo, hicimos lo nuestro sin equivocarnos, pero el público nos dedicó aplausos tibios.

Erdwin Fernández
    Entre bastidores me tropecé con Erdwin Fernández.
    -- Eh, Guarañico, ¿qué tal? –me preguntó.
    -- Aquí, sin penas ni glorias –respondí.
    -- Y valga que fue sin penas. Trae al grupo que quiero hablar con todos.

    Erdwin nos dio consejos muy válidos que siempre tendré en mis recuerdos. Reunidos con él estábamos cuando pasó por nuestro lado la actriz Aurora Basnuevo. Ella había coincidido con nosotros en el “Quien bien te quiere…” de Radio Progreso. La susodicha Aurora se puso a criticar al grupo de una manera despectiva.
    -- Estos guarañicos están hasta en la sopa –nos menospreció y soltó varios vilipendios.
    Erdwin la censuró severamente por tal actitud. Ella se ganó mi repudio al agredirnos sin motivo ni razón, sin que la perjudicáramos en nada. Por el contrario a Aurora, durante el tiempo en que duró “Papillon”, muchos actores se nos acercaron para saludarnos y brindarnos apoyo, entre ellos Carlos Montezuma, Eloísa, Carlos Ruiz de la Tejera, Los Amigos y el mismísimo Miravalles. Virulo se mantuvo al margen y nunca confraternizó con nosotros.
    El sábado aquel en que tuvimos televisión y teatro, el chofer que nos llevó del Focsa al Carlos Marx alcanzó una velocidad impresionante que nos puso muy temerosos, pero gracias a eso pudimos llegar justo a tiempo para cubrir la presentación.
    El primer fin de semana que mis secuaces y yo actuamos en tan destacado teatro, escenario que significaba lo máximo para Cuba, fue una experiencia extraordinaria para mí. Incluso la cuñada del marimbulero del grupo, chica que yo había intentado obtener y sólo lograba su rechazo, accedió a irse conmigo a un night club y la pasé requetebién.

LOS GUARAÑICOS, CUARTA PARTE
    En sus primeras funciones, el espectáculo resultó muy largo y decidieron recortarlo. Se quedaron fuera algunas figuras establecidas y cuál fue mi sorpresa al ver que Los Guarañicos nos mantuvimos con vida para el segundo fin de semana pero interpretando un tema en lugar de dos. Se escogió que hiciéramos “La lucha contra el sedentarismo”. Pedraza me sugirió que me pusiera una almohada para parecer un tipo barrigón y saliera a bailar y cantar la canción. Este cambio provocó una mejor respuesta del público que nos hizo tener más aceptación. Quién me iba a decir que años más tarde no tendría que colocarme ninguna almohada para simular una panza, ya que ésta la poseo actualmente de forma natural en mi figura.
    Recuerdo una de las pinceladas humorísticas de “Se soltó Papillon”: metieron a un flaco dentro de un ataúd y a su alrededor colocaron a un grupo de actores entre los que estuvimos nosotros, que le lloraba desconsolado. En unos recipientes de agua, mojábamos unas toallitas y las exprimíamos sobre el muerto para simular lágrimas y así lo empapábamos. Tremenda jodedera. Entre los dolientes alguien se lamentaba:
    -- Ay, el pobre, tan bueno que era, mira que morirse ahora que le dieron un viaje al extranjero.
    Al oír aquello, el cadáver se incorporaba, contento:
    -- ¿Un viaje pa fuera? Qué va, eso no me lo pierdo yo –salía del féretro y se iba corriendo del escenario entre las risas del teatro entero.


JOVEN JOVEN, LA BIENAL Y FESTI-HUMOR
    El audio que nos tomaron en “Para bailar” fue desastroso. Así que cuando Pedraza Ginori nos llamó para otro programa, en este caso “Joven Joven”, le comuniqué mi descontento. Él nos dio la solución de que el grupo grabara en Radio Liberación y actuáramos doblando en play back. Hicimos el tema “La imprudente alcancía”.

    Aunque debo aclarar que el sonido no es bueno porque se trata de una grabación extraída de una copia deficiente, hecha en cassette, voy a ponerla a continuación para que se hagan una idea de nuestro trabajo por aquel entonces. Oíganla pulsando aquí:
Los Guarañicos - La imprudente alcancía (en goear.com) 
    La actuación en "Joven Joven" fue de maravillas, ya que no teníamos la preocupación de tocar en vivo y la disfrutamos al máximo, con una respuesta formidable por parte de los jóvenes que repletaban el estudio.
    En el mes de julio fuimos convocados por Pedraza a participar, dentro de la delegación Todos Estrellas del ICRT, en un Festi-Humor que se celebró en Santiago de Cuba conmemorando el XXX Aniversario del ataque al cuartel Moncada.

EL BISTEC DE SAN ANTONIO
    Disculpen, me olvidaba decir que antes de ir a Oriente, él nos llevó a la clausura de la Bienal Internacional del Humor, que se celebró en el Anfiteatro de San Antonio de los Baños. Allí alternamos con grandes figuras del humorismo cubano. La organización nos dio atención de estrellas. Para ser honesto, me acuerdo poco de la presentación nuestra en dicha bienal. Quizás sea por el tremendo y enorme bistec que nos dieron en el restaurante antes de tocar y que acaparó la mayor parte de mis recuerdos de ese día. En aquella época yo vivía muy hambreado.

LA MALDITA INDISCIPLINA
    Continúo con lo de Santiago de Cuba. Actuamos junto al Parque Céspedes, con la catedral de fondo, y éramos los encargados de ponerle música al espectáculo. Nos crecimos ante este nuevo reto que Ginori nos puso, pero en aquella ciudad se empezó a gestar la desintegración de Los Guarañicos. Algunos miembros llegaron tarde a la tarima por andar tras las mujeres que estaban cascabeleando con ellos. Al ver que no estaban a la hora acordada, me puse a montearlos pero cuando lograba ajustar a unos, otros se me escabullían. Pedraza, con toda su razón, me regañó fuertemente por tal indisciplina, lo que me avergonzó muchísimo.

LOS GUARAÑICOS, QUINTA Y ÚLTIMA PARTE

    Finalmente todo quedó de maravillas y en el restaurante 1900 de Santiago se hizo una celebración por la actividad lograda. Me senté a un piano que había y toqué y canté dos canciones serias, logrando una sonrisa de aprobación por parte de Pedraza, que antes se había cabreado conmigo.
Reinaldo Miravalles
    Una anécdota especial de aquel viaje tiene que ver con los afamados artistas Reinaldo Miravalles y Erdwin Fernández. Ellos acudieron a La Casa de la Trova de la calle Heredia para descargar allí con sus cuentos y chistes.
    Una vez que Miravalles hizo su rutina, se dirigió al público y les pidió que no dejaran que la delegación del ICRT se marchara de esa ciudad sin escuchar a Los Guarañicos. Salí en busca del grupo y al rato estábamos tocando en ese tradicional lugar y anunciados por tan célebre personaje. Fuimos bien acogidos por aquella audiencia tan conocedora.
    Ya de regreso a La Habana, nos reincorporamos a las actividades de nuestro municipio, que fueron muchas. Yo seguía siendo subdirector administrativo de La Casa de la Cultura de 10 de Octubre. Mis amigos técnicos de audio y luces me contaron que el trovador Pedro Luis Ferrer asistió, de incógnito, a dos de nuestras actuaciones. Pedro Luis estudió la reacción que el grupo generaba en el público y tal vez tomó de nosotros la idea de hacer guarachas ya que en 1984, una vez desbaratado nuestro conjunto, salió con su “Vaquita Pijirigua” y un grupo acompañante para interpretar todo un repertorio guarachero. Yo no puedo asegurar que nos copió, pero nada más parecido.

LA PUNTILLA
    En tiempos de carnavales se improvisaba un cabaret temporal en el patio del Preuniversitario Cepero Bonilla. Una noche, con el lugar repleto, hicimos  vibrar a los asistentes con nuestras guarachas, que ya ellos conocían y cantaron con nosotros. Fuimos ovacionados. En medio de mi satisfacción por aquella acogida, dos guarañicos se fajaron arriba del escenario por la posesión de un micrófono. Esta bronca fue la puntilla, la gota que colmó mi copa. Una vez terminada la actuación, me reuní con el grupo para poner los puntos sobre las íes. La reacción del causante de la riña fue agresiva en mi contra. Mi disgusto fue tanto que por un tiempo mandé al demonio la dirección de la agrupación. Desilusionado, me refugié en una nueva relación afectiva que estaba iniciando.

Gilberto, Cuso y Juan Carlos, muchos años después, en Cuba
    Una parte del grupo, ahora dividido en dos, permaneció conmigo. El tresero, en golpe de estado, buscó a unos miembros nuevos para formar su propio conjunto e intentó adueñarse de la marca Guarañicos, que era de mi invención. Me enteré de que iban a dirigirse a Pedraza Ginori para establecerse con el nombre y decidí acudir al estudio 17 del Focsa donde él trabajaba. Al llegar, los vi en la cola del público. Mis acompañantes y yo fuimos por la entrada de la cafetería y Pedraza nos hizo pasar:
    -- ¿Qué te trae por aquí?
    Le informé que el grupo se había fraccionado, que algunos me estaban discutiendo el nombre y que estaban afuera esperando, con el fin de que él los reconociera. En ese momento, Ginori me dio otra lección de ética y profesionalismo, diciéndome que no me preocupara porque él solo reconocía un director de Los Guarañicos y que ése era yo.
-- Para mí, tú eres y siempre serás el creador y representante legítimo.
    Le dije que yo iba a reorganizarme y más adelante le iba a dar noticias mías con mi nuevo grupo. Estuve tratando de rearmarlo muchas veces y aún, hoy por hoy, no cejo en mi empeño. Pero, desgraciadamente, más nunca pude concretar la formación de una nueva versión de Los Guarañicos que estuviera a la altura de aquella de los años 80, cuando alternamos con la flor y nata del humorismo cubano y le dimos un pellizco a la fama.

HAY VIDA DESPUÉS DE LOS GUARAÑICOS
    El rompimiento de mi agrupación supuso para mí un gran desencanto. En ese tiempo, abandoné la sub-administración de La Casa de la Cultura de 10 de Octubre. Tras una fuerte contradicción con la directora de esa institución, se me hizo un consejo de trabajo, el cual dio como resultado transferirme a La Casa de la Trova, con el cargo de coordinador de actividades, con menos categoría y menos sueldo y bajo la dirección de Alexander Martínez, exguarañico y mi compañero en el dúo Alex y Jorge.

    Intentamos fundar un grupo pero tuvimos discrepancias artísticas y me fui de Cultura. Con una relación afectiva que cantaba, formé un nuevo dúo con el que participamos en la competencia del programa de televisión “Todo el mundo canta”, pero no pasamos de la trimestral. Nos integramos en la brigada de aficionados del Sindicato de la Construcción, donde fuimos muy bien recibidos por el público.
Cuso, Alberto, Alexander y Alfredo en Miami, recordando sus tiempos en Los Guarañicos
     A finales de 1987, la Empresa de Espectáculos nos seleccionó para inaugurar el cabaret Las Piñas, de Ciego de Ávila, que abrió sus puertas el 31 de diciembre. Allí trabajamos durante los dos primeros meses del 88.
    El 5 de marzo falleció mi madre. En el 89 terminó la relación con mi compañera del dúo, poco después de que mi padre y yo entráramos en una desavenencia que culminó con la permuta de la casa materna.
    A media cuadra de donde siempre viví en La Vibora, me quedé solo, con un techo a punto de caerse en pedazos, un chiforrober, una colchoneta y mi piano. Allí pasé ocho años de subsistencia, en los que me tocó toda suerte de miseria y hambruna.
    Me volví un Robinson Crusoe en medio de la ciudad, con total abandono familiar y social. Mi barba y melena respondían a la de un náufrago en medio del océano urbano que me rodeaba. Yo tenía una rebeldía total con la directiva del país. Sufrí el acoso de los miembros del CDR. ¿Qué no me pasó en esos ocho años? Pese a todo, fue una gran experiencia, mi gran graduación de la vida.
    Del 1990 al 92 convertí mi casa en La Peña del Cuso. Allí, todos los sábados cortos nos reuníamos trovadores, poetas y amantes de la bohemia. Estas actividades las suspendí cuando algunos adictos a estupefacientes y al alcohol empezaron a asistir a ellas. No soy un santo pero eso no tenía nada que ver con mi persona.
Juan Carlos Rubio

    En estas peñas volví a relacionarme con el tresero Juan Carlos Rubio, la persona que trató de arrebatarme el nombre de Los Guarañicos. Al no poder salirse con la suya, formó un conjunto que denominó Guarahu. Superado este penoso incidente, allá por 1992 volvimos a trabajar juntos, en una versión de cuatro músicos que fundé llamándole Cuarteto Guarañico. Los otros dos integrantes fueron el bongosero Mayito y un primo de éste, marimbulero, al que le decían Cuso igual que a mí.
    Con el cuarteto, pudimos trabajar profesionalmente, ya que la empresa artística La Caribeña nos ubicó en un hotelito de la UJC situado en Alta Habana. Estuvimos en la agricultura acompañando a una delegación argentina y al regreso nos metimos a músicos-tur, tocando en las playas y en cualquier lugar en el que podíamos.
    A todas éstas, Alexander Martínez pudo hacerse de la dirección artística de Barlovento y me venía a buscar para actuar en la Marina Hemingway. 


GUARAÑICO MEETS LENGUAVIVA (O AL REVÉS)
    Un día, en la sede de la Corporación Gaviota, coincidí con Mario Barros, creador del grupo Lenguaviva. Él salía de firmar un contrato para irse, con su esposa Mayda, a trabajar durante tres meses como animadores turísticos en un crucero italiano.

    A Mario le habían dado referencias mías como autor de guarachas. Le interesó mi forma y me pidió mi dirección, para vernos cuando él regresara. Yo pensé que eso era echar agua en una cesta de paja, así que me asombré cuando a su vuelta se presentó en mi casa. Yo le dije que tenía un cuarteto al que no abandonaría por razones de lealtad. Él no se molestó con esto y me pidió asistir a un ensayo nuestro.
    Cuando terminamos de ensayar, me comentó que le había gustado mucho nuestra onda y me propuso que nuestro Cuarteto Guarañico fuera el acompañante del espectáculo de Lenguaviva, que para entonces sólo eran dos personas: Mario y Mayda. De esta manera los dos nombres no perderían sus créditos. Me parecio justo y se lo comuniqué a mis muchachos, que accedieron a esa forma de trabajo. En breve estuvimos listos para nuestra primera presentación, que fue en La Casa de la Cultura del Municipio Arroyo Naranjo.
    Nosotros cuatro nos colocábamos detrás del matrimonio, que ocupaba el proscenio. Un día, de manera espontánea, me dejé llevar y provoqué risas en el público. Mario se dio cuenta de que algo estaba pasando a sus espaldas y al voltearse, me vio en medio de mi vacilón interpretativo. Una vez terminada la actuación, me dijo:
    -- Compadre, tú eres comediante -a lo que yo no supe qué responder-. De ahora en lo adelante, empezaré a escribir el espectáculo contando con tu trabajo.
    Poco después, me colocó al frente y puso a Mayda entre él y yo. El bongosero y el tresero también se fueron incorporando a la onda humorística. El que no pudo hacerlo fue mi tocayo Cuso ya que, por desgracia y de un día para otro, enloqueció y fue ingresado en el hospital psiquiátrico de Mazorra. O sea que, de seis integrantes nos quedamos en cinco.

Cuso y Mario Barros en una foto de 2007
    Mario Barros coordinó una evaluación en Gaviota y le dieron luz verde, con la condición de que nos llamáramos Lenguaviva. Aunque eso significaba el fin del nombre Guarañico, todos estuvimos de acuerdo. Pasamos la evaluación satisfactoriamente y nos hicieron un contrato como profesionales, en tal empresa.
    Estoy hablando de finales de 1993. En todo el 94 trabajamos arduamente y fuimos reconocidos por todo el movimiento humorístico del momento. A destacar nuestra participación en los espectáculos del festival Aquelarre así como en funciones en los teatros América, de La Habana, y Sauto, de Matanzas.



    Esta foto es de mi época como integrante de Lenguaviva. 
    Mi pasar por esta agrupación fue un tiempo maravilloso de mi vida artística, ya que entré de lleno en el mundo del humorismo.


LA BUENA,
LA MALA
Y LA OTRA BUENA
    En enero de 1995, Mario me comunicó dos noticias, una buena y otra mala. La buena era para él, porque le había llegado la salida del país. La mala era que, por ese motivo, el grupo dejaba de existir. Me dijo que si yo quería continuarlo, él me cedía todo el material humorístico de su autoría. Me cayó el gorrión pero aún así intenté formar el segundo Lenguaviva pero aquello culminó en fracaso.
    Volví a la inercia del ocio hasta que la que era (y sigue siéndolo) mi esposa se ganó la lotería de visas y logré salir de Cuba.

Cuso, Mayda, Rosita  y Mario, en Miami, se divierten rememorando a Lenguaviva
EN LA YUMA
    En el 96, una vez llegado a Estados Unidos, me reunifiqué con Alexander Martínez y retomamos el trabajo del dúo, que bautizamos como “Caras de la Moneda”. Logramos hacer varias cosas importantes en el exilio, pero tuvimos problemas y  todo el proyecto se fue a la basura.


Foto tomada en Miami cuando Alexander (a la izquierda) y yo (a la derecha) formábamos 
el Dúo Caras de la Moneda.  Con nosotros, aparecen dos grandes de la farándula cubana: 
Luis García y Malena Burke. 
    Por Miami andaban Alfredo Aneiro y Alberto Gonzalez, que habían sido miembros de Los Guarañicos originales. Ingenuamente volví a creer en ellos, pero una vez más me demostraron que eran lo que siempre fueron. Y otra vez, ahí fue el Cuso a sufrir más decepción.
    Pero no tiro la toalla. He seguido componiendo y haciendo mi lucha. Como las letras de mis guarachas de los 80 se quedaron fuera de contexto pues, usando sus músicas, las he ido actualizando y las he convertido en nuevas obras. Inscribí mis  temas en la oficina del Copyright de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y ya poseo un vasto repertorio.
    Una gran felicidad me la proporcionó la grabación de un disco completo con doce guarachas de mi autoría.
    En principio, se iba a llamar “Aleluya, soy cubano”. David Miranda, un gran músico cubano, me hizo los arreglos, coros y la producción inicial.
    Más tarde se decidió que se titulara “Wajiro Forever” y que lo interpretara el cantante Alexei Valdés. La producción final fue realizada por Carlos Romero, detacado profesional, quien fuera bajista y director del conjunto Sierra Maestra.

Algunos números de "Wajiro Forever" se pueden disfrutar en Youtube pulsando aquí:

Alexei Valdés - Wajiro Forever (Autor: Cuso Guarañico) 
Alexei Valdés - Aleluya, soy cubano (Autor: Cuso Guarañico) 
Alexei Valdés - La increíble silicona (Autor: Cuso Guarañico)  
Alexei Valdés - El rey Cheo Mandarria (Autor: Cuso Guarañico) 
Alexei Valdés - Con tan sólo cantarte al oído (Autor: Cuso Guarañico)  

    Hoy en día, ya deshabilitado laboralmente, continuo tratando de golpear la labor artística y mi próximo proyecto, al que le he puesto toda mi ilusión, es Los Guarañicos USA. Sigo insistiendo en ser el sucesor de Ñico Saquito y de Sergio Siaba y pienso que si Compay Segundo a sus 92 años la pegó, a lo mejor yo con 63 todavía tenga tiempo de hacer alguito.
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HOMENAJE A LOS DOS GRANDES REFERENTES DE CUSO

Ñico Saquito
ÑICO SAQUITO
    Benito Antonio Fernández Ortiz. Compositor, cantante y guitarrista. Nació en Santiago de Cuba el 17 de enero de 1902 y murió allí en 4 de agosto de 1982. A los 15 años se sintió atraído por la guitarra y la composición. Trabajó como fundidor. El apodo de Saquito se lo ganó fildeando batazos en el beisbol. Decían de él que era un saco al que no había bola que se le escapara.
    En su ciudad natal y en La Habana formó parte de varios grupos renombrados como el Cuarteto Castillo y el Grupo Típico Oriental de Guillermo Mozo. Fundó el grupo Los Guaracheros de Oriente que alcanzó fama en los años 40 y con el que se estableció en Venezuela en 1950. Con esta formación realizó numerosas y exitosas giras por países de América y Europa.

    
                                                    Los Guaracheros de Oriente.
                                                   Ñico es el de la derecha, debajo ---->

    En 1960, Ñico decidió abandonar el grupo y regresar definitivamente a Cuba. 
    Entre sus creaciones más notables, interpretadas y conocidas en el mundo entero, están la guajira “Al vaivén de mi carreta” y las guarachas-son “María Cristina”, “Cuidaíto, Compay Gallo", “Jaleo”, “Adiós, Compay Gato”, “Me tenían amarrao”, “La negra Leonor”, “¿Qué te parece, mi compay” y “No deje camino por vereda”.


CUSO HABLA DE ÑICO
    Ñico Saquito fue uno de los más grandes exponentes de la música cubana, criollo por naturaleza, genuino y auténtico artista que, en la bohemia de lo que fue su vida, mezcló la picardía con el talento.
    Es de destacar que este ilustre compositor cubano de fama internacional, considerado como el Guarachero Mayor por ser el más alto exponente de este género tan cubano, falleció en el abandono, hacinado a la más pobre miseria, sin el reconocimiento y la ayuda oficial que se merecía.
 

Ñico Saquito - María Cristina (en Youtube)
Cantinflas baila María Cristina (Autor: Ñico Saquito) (en Youtube)

Ñico Saquito - Adiós, Compay Gato (en Youtube) 
Ñico Saquito - Me tenían amarrao (en Youtube)

SERGIO SIABA
    Sergio Eulogio González Siaba. Compositor y cantante. Nació el 31 de julio de 1915 en Santiago de Compostela, España, y murió en La Habana el 5 de julio de 1989.

Sergio Siaba
    Con cinco años de edad, sus padres se lo llevaron a vivir en Cuba y desde entonces no salió de la isla que amó y enalteció con su música.
    Se graduó de bachiller en letras y era taquígrafo y mecanógrafo.
    Desde muy joven mostró interés por el mundo artístico. Poseía una gran facilidad para el fraseo, la improvisación y las metáforas.

    En los años 40 perteneció al trío guantanamero de Roberto Moya y actuó en RHC Cadena Azul y otras emisoras.
    Como autor, tiene registradas 77 obras en la ACDAM. Famosos intérpretes las tomaron en consideración y las incluyeron en sus repertorios, entre ellos Sonora Matancera, Celina y Reutilio, Ramón Veloz, Celia Cruz, Andy Montañéz, Carlos Argentino, Oscar de León, Compay Segundo, Elíades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Pío Leyva, María del Carmen Prieto, Carlos Ruiz de la Tejera, Caridad Cuervo, Los Sabandeños y el brasileño Diogo Nogueira.
    Su música ha trascendido las fronteras y las modas, siendo conocida y apreciada en numerosos países. 
Obras más populares: “El cuarto de Tula”, “Ave María, Lola”, “Pedacito de mi vida”, “Perdóname, vida”, “Guajiro guarachero”, “Besito santo”, “El viejito Cañandonga”, “Guasamba” y “Óyelo bien, corazón”.


Diogo Nogueira - El cuarto de Tula (Autor: Sergio Siaba) (en Youtube) 

Andy Montañez - Ave María, Lola (Autor: Sergio Siaba) (en Youtube) 
Celina González - Pedacito de mi vida (Autor: Sergio Siaba) (en Youtube)
Carlos Argentino y Sonora Matancera - Perdóname, vida (Autor: Sergio Siaba) (en Youtube)
 

CUSO HABLA DE SIABA
    Viviendo en la barriada de La Víbora, fui vecino y amigo de Sergio Siaba y de su familia por muchos años. El era un trovador empírico que tocaba la guitara a la zurda. No era revolucionario, por lo que presumo que ésa fue la causa por la que fue excluido de todo reconocimiento y lo relegaron a amenizar como trovador La Casa del Té, del Parque Lenin.
    Con su obra más famosa, “El cuarto de Tula” ocurrió lo siguiente:
    En el disco de Buenavista Social Club, omitieron la autoría de Siaba y la adjudicaron a Luis Marquetti. Los hijos de Sergio denunciaron tal injusticia y demostraron que el tema es de su padre, ganando así la demanda. Hoy por hoy, ellos cobran los derechos de autor que les corresponden, tanto nacional como internacionalmente. Yo hice una guaracha sobre este asunto titulada “Sergio Siaba In Memoriam”.

    En la última etapa de su vida sufrió de desequilibrio mental. Se le veía deambular maloliente, con su ropa descuidada y sucia, recogiendo cabos de cigarro en las calles. Las autoridades de su Cuba, “mi patria” como él la llamaba, le dejaron morir en la pobreza y en el olvido, mientras su música alegraba al mundo entero y aumentaba el prestigio de la cultura cubana.

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Les invito a leer las tres siguientes piezas de este blog.
Éstos son sus enlaces:



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 La empresa norteamericana Create Space / Amazon ha publicado,
en formato papel, mis dos libros "Pedraza Ginori Memorias Cubanas".
Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical,

la radio, la publicidad y la prensa.
Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales.
El Libro 1, “Eugenito quiere televisión”, tiene 342 páginas. 

El Libro 2, "Quietecito no va conmigo", 362 páginas.
Ambos están a la venta en las webs
 www.createspace.com  www.amazon.com  www.amazon.es

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3 comentarios:

  1. Los vi una vez en la conferencia, en Acosta y 10 de Octubre, yo andaba con el gago de Mantilla, Oscar Rameau, muy buen guitarrista, y creo que querian probar a Oscarito y se estaban poniendo de acuerdo, de esto hace mas de 35a. soy de Lawton, de Porvenir y Concepcion. saludos.

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  2. Senor Pedraza Ginory, es siempre hermoso leer cosas de Cuba. Yo recuerdo de nina en Cuba su nombre en los creditos de los programas. Ciertamente, usted nos trajo muchos buenos programas que embellecieron la aburrida vida de los jovenes cubanos de los 80's. He terminado de leer esta biographia de este llamado Cuso. Me da tristeza que aun despues de envejecer este senor y haberse mudado de un pais que cierrra las miras del mundo y embrutece los sentidos todavia continue denigrando aquellos que lo rodearon en su obscura vida de musico desconocido en Cuba. "Unas gordas" refiriendose a unas mujeres que los acompanaron en unas de sus presentaciones. "Una flaca feisima" refiriendose a una mujer miebro de su grupo, su opinion acerca del lugar donde su idolo Saquito vivia. En realidad, yo no conozco este senor pero representa al cubano que nunca debio de salir de Cuba pues jamas dejara de pertenecer a la lacra que nunca evolucionara debido a su falta de respeto por los que lo rodean. Por favor edite sus publicaciones. Yo respeto sus publicaciones y su tremendo background. Gente tan ruda y vulgar como este senor rebaja la calidad de su blog. La historia pudo haber sido muy bonita y agradable de leer si respeto hacia los demas hubiera sido demostrado en ella. Thank you

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