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jueves, 15 de octubre de 2015

ENRIQUE BONNE, LO MÁS SANTIAGUERO QUE UNO PUEDA IMAGINARSE

Querido amigo Enrique:
Estamos en octubre de 2015,
¿quién diría que íbamos a llegar hasta aquí vivitos y coleando?
Me complace mucho que,
siendo el Bonne de siempre,
estés arañando ya los 90 años.
Con la publicación de esta pieza de mi blog
te mando el mejor de mis abrazos.
Ginori.


Ángel Bonne
    Hace muy poco se hizo mi amigo en la red Facebook (ya lo éramos desde mucho antes), el cantante, instrumentista y director cubano Ángel Bonne, con quien llevaba muchísimo tiempo sin contactar. Cuando le pregunté qué había sido de su padre, me respondió:
Tiene 89 años, pero está muy bien en general y de su mente. Acaba de grabar un disco con los tambores. Tú sabes que él es incansable”.


    Por la falta de noticias sobre Enrique Bonne y por la edad que le presumía, yo había supuesto que no andaba aún dando guerra en este mundo. Saber que sigue en la brecha, lúcido y activo, me produjo una gran alegría porque fui, soy y seré un gran admirador suyo.
    Como creador, ahí están su ritmo pilón y su envidiable catálogo autoral con el montón de obras que colocó en la preferencia de uno de los públicos más exigentes: los bailadores cubanos.
    Como persona, comprobé in situ caminando junto a él por las calles de su ciudad,   lo profundo que se había metido en el afecto de uno de los grupos sociales más difíciles: los santiagueros, a los que no se les podía dar gato por liebre.
    Tuve la suerte de conocer a Bonne, de trabajar con él y de disfrutar del buen rollo que su persona generaba a su alrededor. Era un tipo excepcional, toda una personalidad de ésas que uno se encuentra pocas veces en su camino.
    En el presente estoy seguro de que sigue siendo tan excepcional como en el pasado porque la gente como él está hecha de un material que no se oxida ni se destiñe.


VIAJANDO EN EL COCAL
    Allá por 1968 mi hermano el director cinematográfico Simón Escobar se disponía a realizar para los Estudios Fílmicos del ICR, un documental sobre El Cocal, primer barco todo de acero que se construyó en Cuba. (1)
    El cineasta y su camarógrafo Avelino Fernández viajarían en la nave para filmar la primera travesía, la de prueba de mar, que consistiría en un bojeo a la isla de Cuba, a pocas millas de la costa. Partiría de La Habana y volvería a ella, con sólo dos escalas: Santiago y Cienfuegos.
Simón Escobar (izquierda) y Avelino Fernández
    Simón talló con la empresa armadora mi incorporación a la expedición, prometiéndoles que yo escribiría un reportaje sobre El Cocal para la revista Cuba Internacional.
    Así fue como me embarqué en aquel viaje del cual nunca olvidaré los terribles momentos en que el barco, al atravesar el Paso de los Vientos bajo un fuerte temporal, se balanceaba de tal manera que parecía que se iba a hundir mientras nosotros sufríamos mareos y vómitos en cantidades industriales.
    Cuando atracamos en Santiago de Cuba, Simón, Avelino y yo nos dedicamos a turistear varios días por la ciudad y a visitar a amigos y sólo volvíamos al barco para dormir. Hasta que una noche, al llegar al muelle, lo descubrimos vacío. El Cocal había partido sin avisarnos y con todas nuestras pertenencias en sus camarotes. Los tres embarcados nos quedamos más embarcados aún ya que era la época en que para montarse en una guagua, tren o avión que nos regresara a la capital había que pasarse muchos días haciendo cola en las terminales.
    Aclarar quiero que cuando redacté el reportaje que apareció en la revista, aunque ganas no me faltaron, en mi texto no incluí comentario negativo alguno contra los jodedores marinos que, en plan broma pesada, nos dejaron botados sin ropa ni dinero. Lo que demuestra lo buena gente que yo era por entonces. (2)

    Estando en Santiago en aquellos días, nos fuimos a ver a mi amigo el compositor Enrique Bonne. Con él, disfrutando de su chispa y de su carácter, anduvimos de cháchara por las calles santiagueras donde la gente le saludaba constantemente, nos tomamos unas cervezas, asistimos en la Ciudad Deportiva a una actuación multitudinaria de su conjunto Los Tambores de Oriente, en fin… 
    De ahí salió el reportaje que apareció salió publicado en el número de junio del 68 de Cuba Internacional y que hoy reproduzco en el blog.



LO MÁS SANTIAGUERO QUE UNO PUEDA IMAGINARSE
Por Pedraza Ginori
Fotos: Simón Escobar


Sr. Enrique Bonne
Carretera de Cuabitas y Calle 2,
Santiago de Cuba, Oriente.

    Compañero:
    Espero que al recibo de la presente se encuentre bien. Y que al terminar de leer el reportaje se sienta mejor. Traté de reflejar todo lo que conversamos durante mi pasada estancia en ésa. Deseo que los lectores de CUBA se lleven una buena impresión suya. Creo que usted se lo merece por magnífico compositor y gran persona. No desmaye. Ahora es cuando hay que producir más y mejor para el pueblo. Saludos a Pililí, Nango, Cabito, Gui-guí y demás compañeros.
    Hasta pronto,
    El Redactor.


SANTIAGUERO CUADRAO, NO ÁCIDO
    Caminando por Santiago uno se expone a toparse con Enriquito Bonne (3). Bonne, el del ritmo pilón, el de los tambores. Lo primero que proyecta es una humanidad corpulenta con una sonrisa delante. Bonne es ancho, amplio de maneras, jocoso, vacilador. Alguien que “está cuadrao”, que en Oriente quiere decir lo contrario de “ácido”. Gordo más no obeso. Usa camisa por fuera del pantalón, zapatos de dos tonos. Rostro brillante que al reír pierde los ojos. Bigote poblado, pelo corto, acento cantarín en el habla. En “su ciudad” todo el mundo “lo lleva”. Su trajín es un constante ¿qué pasa? por aquí, ¿cómo anda eso? por allá. Bonne es lo más santiaguero que uno pueda imaginarse. Aunque nació en San Luis.

    -- Enrique, ¿qué ha hecho durante sus 41 años?
    -- Un bando de cosas: estudiante, comisionista, vendedor de seguros de a diez centavos, maestro, productor de radio, chofer, antibatistiano, locutor, fiestero.

    Últimamente he sido responsable de espectáculos de la JUCEI (Administración Local) de Santiago  y administrador de la Empresa de Victrolas Vic-Cuba en Oriente.
    -- Se le olvidó la música.
    -- Ah, con la música he sido de todo: cantante, pianista, representante de orquestas, organizador de bailes, director.
    -- Compositor.
    -- Sí, compositor también.
    -- ¿Cómo “también”, si usted es uno de los mejores autores populares de este país?
    -- Aquí cualquiera saca una guaracha.
    -- Es cierto. Pero “cualquiera” no saca “Que me digan feo” o “Pepe Cabecita”.

Enrique Bonne

CUATRO TESTIMONIOS SALTEADOS
    Año cuarentipico. En Pilotos de Mayarí, donde el Diablo dio las tres voces, me topé con el viejo Moya, un campesino que tenía catorce nietos.
    -- Compay, venga pacá y me le da clases a los muchachos.
    Cogí unos libros y una bandera y me aparecí. Me daban la comida y me lavaban la ropa. Por las noches daba clases a los mayores. Estuve cerca de dos años por allá.


La música me viene de mi familia. Mi mamá, maestra de piano;
mi padre era afinador y vendía instrumentos y fonógrafos.
Algunos de mis once hermanos tocaban piano.
Yo no lo toco, lo machuco.

    En el Instituto de Santiago –años 45 y 46- había una orquesta jazz band (“Cubalaya”) y ahí empecé. Cantando y componiendo. Hice una guarachita: “El jején”. Después “Mujeres no lloren”. El conjunto René del Mar grabó algunas cosas mías. También los Hermanos Castro. Y así comencé a caminar con mis propios pies.

El primer palo fue “Cha cha cha de la reina”.
Tuvo dos buenas grabaciones: una de Felipe Dulzaides
y otra de Mariano Mercerón y sus Muchachos Pimienta
con una voz que gustó mucho desde el primer día,
la de Pacho.

Disco LP "Que me digan feo" de Pacho Alonso (1961)
MI SOCIO, MI AMIGO, MI HERMANO
    Pacho Alonso es la voz que ha dado en el clavo con la música de Enrique Bonne. No hay uno sin el otro.
    -- Para cantar lo mío hay que tener el aire santiaguero. Pacho es de aquí y sobre todo un gran intérprete. Nadie como él para decir mis cosas.
Pacho y Bonne ganaron el éxito juntos. Se fabricaron creando todas esas guarachas de primer lugar.


Se tambalea, se tambalea,
la torrecita, señores, se tambalea

Ya tú ves,
a cualquiera se le muere un tío,
ya tú ves,
yo sólo quiero lo mío

    “Todo lo que siguió era palo. Todo era de Bonne. mi compadre, amigo y hermano
    Pacho Alonso
    (Revista CUBA, diciembre de 1965)


Déjame, vete ya,
yo no quiero piedra en mi camino,
déjame ya

 Que me digan feo
en cuanto me vean,
si la dicha de quien no es bonito
todos la desean


ACTUALIZACIÓN 1
Gracias al sitio de MambisitoW en Youtube,
podrán ver y oir a Pacho Alonso
y sus Pachucos en el Concurso de Música Cubana
Adolfo Guzmán ICRT 1980 pulsando el siguiente enlace:


    “Pacho es mi socio desde los bailes de la sociedad Luz de Oriente. Es un muchacho, mi hermano
    Enrique Bonne
Cuando me emborracho no sé que me pasa,
si encuentro la llave no encuentro la casa,
si encuentro la casa no encuentro la llave

El funerario te enterrará
pero ten en cuenta que nada te cobrará


Vive, no creas en el Más Allá,
los muertos no salen,
del hoyo no escaparás

    “En ésa me voy”, “Billy the Kid”, “La cura de Pura”, “La pianola de Manola”…
Juntos cocinaron y sirvieron ese sabroso ritmo pilón, aporte a nuestra música popular que los cubanos supimos aprovechar.


Ay, qué rico, que rico es
el ritmo pilón para que lo baile usted.
Sin miseria, sin miseria,
sin miseria, el pilón es sin miseria

ACTUALIZACIÓN 2
En este otro video, esta vez cortesía de Elmarakazo,
grabado en el programa especial "Bailables de Nochebuena" (1965),
de Televisión Cubana,
Pacho y sus Bocucos interpretan "Rico pilón"
con el Cuarteto D'Aida, por entonces integrado por
Omara Portuondo, Teresa García-Caturla,
Lilita Peñalver y Xiomara Valdés:


    -- El primer pilón fue “El bajo cun cun”. “Baila José Ramón” vino después. Los grabamos creo que por 1961 y se quedaron ahí. Años más tarde, cuando se formó todo el lío aquel de los ritmos nuevos, Pacho le echó garra al pilón y salió a combatir con ese arma.
    -- ¿Cuál pilón es el que más…? 

    -- Sin discusión “Pepe Cabecita”.

    La historia: Pepe Cabezón paseando un día en ómnibus, sacó la cabeza para ver a una linda mujer. Pero no vio un camión que toda la calle se cogía. De aquella cabeza, un pedazo grandote en el suelo encontró su sillón. Ya no es cabezón y ahora se le grita ¡Pepe Cabecita!

    Todo eso adornado de agradable forma. Cadencioso empleo del tiempo. Trompetas agudas cortando el coro de voces. El palillo golpeando sobre la paila la caída del pilón, Pacho en el medio y por ahí adelante todo el mundo bailando, en la cúspide aquello de...
Ya no hay na, ya no hay na
Pepe Cabecita, Pepe Cabecita
Cabecitaaaaa… 

ME ENTUSIASMÉ CON LAS MUCHACHITAS
    -- De joven andaba vacilando. Una noche, un equipo femenino de básquet vino desde Manzanillo a Santiago a jugar. Con dos amigos me entusiasmé con las muchachitas y nos pusimos a conversar. Al terminar el juego, ellas nos retaron: “A que no se atreven a irse con nosotras para Manzanillo”. Ni pensarlo dos veces. Montamos en la guagua y, entre cuentos, risas y eso, llegamos allá. Pero las mujeres nos embarcaron. Se fueron a dormir a sus casas. A la hora de regresar a Santiago resultó que entre los tres no teníamos ni un peso.

¿PERO TÚ ERES BOBO?
    -- ¿Y además de Pacho?

    -- Ah, una pila de gente. La típica Estrellas Cubanas (“Comprendí que era tarde”, “Muchacha sencilla”), Chepín (el danzón “Granito de arena”), las hermanas Valdivia, el cuarteto Voces Latinas, Rosita Fornés, la Orquesta Cubana de Música Moderna. En el extranjero Cortijo y su Combo, Tito Puente, Mercerón y hasta Lola Flores.
    Mención aparte para la orquesta Aragón, que se encargó de hacer hits “Yo no me lo robé, vigilante” y “Si me faltara el carnaval”.
    -- ¿Qué le pasaría si le faltara el carnaval?
    -- Ay, ni me lo preguntes. El carnaval, sobre todo el de aquí de Santiago, es lo más grande que hay. El pueblo es actor y no espectador. Hay una compenetración, una forma de divertirse.
    -- ¿Y si alguien le dijera que no ha visto un carnaval de Santiago?
    -- Le preguntaría ¿pero, tú eres bobo?

EL GORDO SOBRE LA CARROZA
    En el carnaval de Santiago (Revista CUBA, agosto/1967) y en casi todos los festejos populares de la isla, Bonne es el gordo que sobre la carroza dirige a 40 ó 50 morenos, músicos de a porque sí, creando la enervante atmósfera de la conga oriental, la comparsa: pata-cum-pá, pata-cum-pá, pata-cum-pá.

    Muchas horas seguidas pata-cum-pá y corneta china hasta que la multitud se cansa de arrollar. Cosa ésta que, para ser sinceros, ocurre muy pocas veces.
    -- ¿Cómo es eso de “Enrique Bonne y sus Tambores de Oriente”?
    -- En el año 1961 organicé un grupo de siete tambores. Estando en un baile en Banes, se me ocurrió una idea. Pedí a cada músico que me consiguiera siete más. No sabía qué iba a hacer con tanta percusión pero…

    Un día, aproveché que estaban en Santiago algunos ejecutantes de la Sinfónica Nacional (Escalante, Junco, Linares…) y los llevé a casa de Andrés Sandó, donde ensayábamos. Cuando oyeron aquello se entusiasmaron. En Cuba nunca antes se había hecho algo por el estilo. Y ya nos decidimos a continuar.
    Debutamos en La Habana, en los carnavales del 62. Actuamos en el teatro Chaplin para los obreros de la construcción. Hicimos televisión. Y de ahí, todos los años hacíamos giras a la capital y presentaciones en Holguín, Santa Clara, Palma Soriano, Camagüey, Guantánamo, Colón…

    -- Y los orientales, ¿qué pensaron de organizarles su ruido?
    -- Ya tú lo viste en la Ciudad Deportiva.


    Enrique se refiere a su actuación en el espectáculo “Los Comités de Defensa saludan la Trilla del Café” (mayo/68). Cuando irrumpió el grupo, los miles de santiagueros que abarrotaban el estadio de beisbol de su ciudad no pudieron estar quietos y se lanzaron al terreno creando una especie de “terror”. Bonne y sus músicos delante y una enorme masa humana detrás bailando y cantando.

Juan Guiñapo, Juan Guiñapo
se ahogó con un guarapo
Los Tambores de Oriente, dirigidos por Enrique Bonne (Santiago de Cuba, mayo 1968)
    -- Cuénteme algo sobre lo de estar al frente de los espectáculos de la ciudad.
    -- En la JUCEI nos dieron un presupuesto para festejos. Pusimos a Santiago de cabeza. Bailes en las esquinas. Piñatas y juegos para los muchachos.
    En una ocasión nos llamaron de El Cobre. Los curas estaban celebrando no sé qué y repartiendo juguetes a los niños para atraérselos. Había que darles contracandela. Metimos una fiesta. Mandamos todo el refresco y dulce que había en Santiago. Llamé a La Habana y traje artistas de televisión. Cuando los fiñes se enteraron de que El Zorro estaba en El Cobre, salieron corriendo de la iglesia y los curas detrás, sin saber qué hacer.

EL TORO QUE NO ME PODÍA VER
     -- En otra época fui ganadero. Me asocié con Cuqui Bosch –quien más tarde moriría combatiendo a la tiranía de Batista- y andábamos en un camión transportando ganado de aquí para allá. Hubo un toro que me tenía entre ceja y ceja. No me podía ver. Un día aprovechó y me reventó una mano. Como había gente delante no le pude contestar, era un animal de raza y no se podía maltratar. Pero en cuanto cogimos la carretera y me quedé solo con él, agarré un bate que llevaba en el camión y lo soné.

SIN ABANDONAR LA CONGA
    -- ¿Cómo trabaja con el grupo?
    -- Ensayo mucho. Voy combinando sonidos. Ahora tenemos 9 tumbadoras, 12 bocuses (tambores largos), 6 congas (tambores que se golpean con mazos), 3 checherés (güiros forrados de mate), 3 campanas (tamboras de ruedas de automóviles), 2 cornetas chinas, 1 catá (caña brava montada sobre un mueblecito), un par de maracas y 3 cantantes (incluyendo un silbador solista).
    Cada instrumento tiene mil posibilidades distintas. estamos montando números de concierto.

    -- ¿De concierto?
    -- Sí, cosas más elaboradas. Hemos hecho algunos experimentos como “Begin the beguine” y creo que vamos por buen camino. Aunque sin abandonar la conga, compay, porque aquí el que se olvide de eso está a un tilín de que le digan “desfachatao”. ¿Tú me entiendes?


P.D.
Compañero Bonne:
    A causa del apuro olvidé hablar de sus nuevas composiciones “Soltaron al perro” y “Se te cayó el dinero”, que ya Pacho está impulsando por ésta. Perdóneme. Aún así, permítame felicitarlo por “Juan Guiñapo”, cuyo sabor está de lleno “en la onda”.
    Vale.
    P. G.

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N    O    T    A    S

(1)   El Cocal se construyó en los astilleros de Cárdenas. Tenía 153 pies de eslora y 712 toneladas de desplazamiento y estaba previsto que sirviera para el transporte de mercancías entre puertos cubanos y como buque de apoyo en campañas pesqueras.
   Cuando se botó al agua, en mayo de 1968, recibió una amplia cobertura mediática por ser el primer barco de acero fabricado en Cuba, el pionero de lo que se anunciaba como una futura poderosa industria naval cubana.


(2)   Existen dos reportajes míos que se publicaron en la revista Cuba Internacional de los que, lamentablemente, no poseo copias. Uno es el de El Cocal. El otro trataba sobre la figura de Enrique Jorrín, músico creador del cha cha cha.

(3)   Una sabrosa (y algo macabra) anécdota de Enrique Bonne aparece en la pieza que publiqué el 9 de mayo de 2013 y a la que se puede acceder pulsando el siguiente vínculo:

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 La empresa norteamericana Create Space / Amazon ha publicado,
en formato papel, mis dos libros "Pedraza Ginori Memorias Cubanas".
Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical,

la radio, la publicidad y la prensa.
Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales.
El Libro 1, “Eugenito quiere televisión”, tiene 342 páginas. 

El Libro 2, "Quietecito no va conmigo", 362 páginas.
Ambos están a la venta en las webs
 www.createspace.com  www.amazon.com  www.amazon.es

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LES INVITO A LEER LAS SIGUIENTES PIEZAS DE MI BLOG
PULSANDO SOBRE ESTOS ENLACES:


El Blog de Pedraza Ginori > LA NOCHE DE LOS GIRASOLES DE OPINA

El Blog de Pedraza Ginori > 1991, EL AÑO EN QUE EL ICRT Y TELEVISA FUERON NOVIOS

El Blog de Pedraza Ginori > FESTIVAL DE LA OTI 1991, DE LA HABANA A ACAPULCO

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2 comentarios:

  1. Eres grande Gimnori, este reportaje vale oro para muchos, pues la vida de Enrique Bonne pueste en redes sociales le alegrara muchisimo saberlo, el es un hombre sencillo y como bien dices de pueblo y para el pueblo y esa gran canrtidad de hits que tienen su autoria fueron acvogidos por todos los cubanos como suyos, desde el primero hasta el ultimo. GRACIAS POR ESTE REPORTAJE.

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  2. Maravilloso reportaje, al maestro Bonne al menos en muchas publicaciones no le reconocen como el creador del ritmo Pilón. Ellos como buenos amigos se complementaban pero cada uno tiene su merito.

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