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sábado, 2 de enero de 2016

MÁS SOBRE HAVANA JAM 79 / NOCHE A NOCHE

   Esta pieza es la segunda y última que dedico a Havana Jam, el histórico y misterioso acontecimiento cultural celebrado en La Habana a principios de marzo de 1979 y en el que trabajé como jefe de escena.
   Permítanme recomendarles que, antes de leer lo que viene a continuación, le tiren un vistazo a mi anterior crónica sobre dicho evento. La pueden hallar pulsando el siguiente enlace:

EXISTIÓ REALMENTE HAVANA JAM 79? / HAVANA JAM 79 FESTIVAL REALLY HAVE EXISTED?

Festival Música Cuba-USA / Havana Jam 79 Festival
Organizado por Columbia Broadcasting System
y Ministerio de Cultura de Cuba
Teatro Karl Marx, Primera y 10, Miramar,
Municipio Playa, Provincia Ciudad de La Habana
2, 3 y 4 de marzo de 1979
Presentadora: Consuelito Vidal
Jefe de escena: Pedraza Ginori

Programa 1
Weather Report / Conjunto Yaguarimú con Zaida Arrate y Pacho Alonso /
Orquesta Aragón / Orquesta Fania All Stars
Programa 2
Orquesta CBS Jazz All Stars / Conjunto de Percusión Cubana / Los Amigos /
Los Papines / Changuito Quintana / Stephen Stills / Bonnie Bramlett /
Mike Finnigan / Grupo Irakere
Programa 3
Orquesta de Música Moderna de Oriente con Elena Burke y Juan Pablo Torres /
Kris Kristofferson y Rita Coolidge / Billy Swan / Grupo Manguaré /
Sara González / Pablo Milanés / Billy Joel

LA CONCEPCIÓN DE LOS SHOWS
   En mis concursos Adolfo Guzmán y en los festivales de Varadero el escenario se dividía en tres zonas: una central para la orquesta acompañante y dos laterales para los grupos que iban actuando. Eso permitía que el show discurriera sin interrupciones. Al terminar la actividad en un sector, comenzaba la siguiente en otro.

   En Havana Jam 79 cada espectáculo se concibió en cuatro bloques, cubiertos con dos agrupaciones musicales cubanas y dos norteamericanas. Para darles el mayor protagonismo posible y las mejores condiciones técnicas, se decidió que a la vista del público sólo estuviese una de ellas, la que estaba actuando y ocupaba todo el escenario.
   Cada una de las cuatro unidades tenía asignados hasta 45 minutos para su concierto, aunque en varias ocasiones se sobrepasó ese límite.
   Tras cada set, se bajaba el gran telón delantero y había un intermedio, alrededor de un cuarto de hora, en el que se procedía a sustituir un grupo por el siguiente.


   El esquema a seguir era éste:
   Actuación del Grupo 1 (Era el último que ensayaba, así ya quedaba montado y listo para abrir la función)
   Intermedio (Desmontaje del Grupo 1 y montaje del Grupo 2)
   Actuación del Grupo 2
   Intermedio (Desmontaje del Grupo 2 y montaje del Grupo 3)
   Y así hasta el final.

   El principal inconveniente de este plan de trabajo fue la dilatada extensión de cada función. Si se empezaba a las 9 p.m. en punto, como estaba previsto (y no siempre ocurrió), el show debía finalizar como mínimo a la 1 de la mañana.
   Si el público asistente hubiese estado compuesto por fans a los que le interesaba el espectáculo, las cuatro horas y pico, cinco a veces, no hubiesen sido un inconveniente. Pero la gran mayoría de las personas que se sentaron en las lunetas del Carlos Marx no tenían ni puñetera idea de quién era Stephen Stills o de la relevancia musical de Weather Report. Habían sido convocadas por invitación, como una tarea revolucionaria a cumplir y deben haberse cansado, por no decir aburrido, con tanto estruendo rockanrolero, tanto solo de jazz, tanta cantaleta en inglés y tantos intermedios a telón cerrado en los que no pasaba absolutamente nada.
   A todo ello súmenle las escasas guaguas que circulaban por las madrugadas habaneras y ya me dirán.


LA PRIMERA NOCHE
Viernes 2 de marzo de 1979

1 > GRUPO WEATHER REPORT (USA)
   Quizás el máximo exponente de la corriente llamada jazz fusión. Estrellas de CBS Records, al llegar a La Habana disfrutaban de un gran prestigio tras haber publicado una decena de exitosos discos. En aquellos momentos, el grupo estaba encabezado por sus dos creadores, el tecladista austríaco Joe Zawinul y el saxofonista norteamericano Wayne Shorter. Con ellos, el baterista Peter Erskine y el brasileño Jaco Pastorius, un genio atormentado del que se ha dicho que reinventó el bajo eléctrico.
Havana Jam 79 > Solo de bajo de Jaco Pastorius (en youtube.com)

   Sin lugar a dudas WR fue el grupo que más parafernalia escénica presentó en el festival. Los operarios de sonido colocaron 24 micrófonos sólo al set de batería, compuesto por sepetecientos elementos entre cajas, bombos, platillos y otros instrumentos de percusión. Zawinul disponía de un montón de teclados que le rodeaban por todos lados.

Weather Report en 1979.
De izq a derecha: Jaco Pastorius, Peter Erskine.
Joe Zawinul y Wayne Sorter,

EL BOLERO EN LA NIEBLA
   Aquella tarde, el americano que fungía como responsable de piso de Weather Report me había explicado los pasos para empezar la actuación. Las luces de la platea debían ir bajando de intensidad poco a poco. A continuación, para ir calentando al público, los técnicos de sonido del grupo dejarían escuchar una grabación de una orquesta sinfónica tocando el “Bolero” del compositor francés Maurice Ravel. La célebre obra se basa en un esquema que se repite una y otra vez hasta convertirse en una cantinela que puede exasperar al más pinto, resultado éste que fue uno de los objetivos del autor al concebirla.
   Llegado el momento, se aplicó el plan. El lunetario se fue oscureciendo muy despacito mientras que el audio del “Bolero” se iba filtrando, al principio apenas perceptible y después subiendo el volumen con gran lentitud hasta estallar con estrépito en las gigantescas bocinas. El propósito era colocar al auditorio en una situación parecida al clímax sicodélico. Durante aquellos diez minutos que me parecieron interminables, los músicos, con toda su pachocha, se fueron colocando en sus posiciones del escenario.
   Pero faltaba Pastorius, un tipo que ya en el ensayo había dado muestras de que tranquilo no era. “What’s up?”, le pregunté al yanqui y me respondió “Take it easy”. Puso a funcionar varias máquinas de humo (“fog machines”) que ellos habían traído y esperó a que el escenario estuviera cubierto por una gran niebla, se encendieron las luminarias, entró como una bala el Jaco con su guitarra bajo, empezaron a tocar y el yanqui me dijo que había llegado el momento de levantar el gran telón rojo del proscenio. 
   La introducción de Weather Report funcionó de maravilla. Es uno de los momentos de aquella noche que más recuerdan quienes lo vivieron. 
   Un detalle curioso: para producir aquella enorme neblina se necesitaron muchas piedras de hielo seco, que tuvieron que ser conseguidas por los productores cubanos en cualquier lugar donde aparecieran. Fueron tantas que algunos de los cadáveres de la morgue habanera se quedaron sin hielo aquel día.

En los discos del evento que se publicaron, aparecen dos números interpretados por Weather Report: “Black Market” y “Teentown”.

2 > CONJUNTO YAGUARIMÚ (Cuba)
   Dirigido por el trompetista Lázaro Junco.
   Fundado en abril del 73, el matancero Yaguarimú cumplía dos requisitos que seguramente ayudaron a que le escogieran para plantarse en el escenario de Havana Jam 79: su altísima calidad y el hecho de que provenían del interior de la república.
   Con el conjunto cantaron dos invitados: Pacho Alonso y la sonera Zaida Arrate.
   Para la actuación de Pacho se incorporaron al grupo Longino “Pachito” Alonso, que ya por entonces tocaba el piano con la orquesta de su padre, y otros dos músicos integrantes de Los Pachucos: Lázaro Machado y Daniel Rauballet.

En los discos que sacó CBS no estuvieron Yaguarimú, Pacho y Zaida.

3 > ORQUESTA ARAGÓN (Cuba)
Director: Rafael Lay.
   La famosa charanga, en el año en que cumplía 40 años de su fundación allá en Cienfuegos, apretó aquella noche en el Carlos Marx. A destacar los bailes de su cantante Felo Bacallao y de su violoncelista Tomás Valdés, quien había creado y andaba promoviendo su ritmo chaonda.

En uno de los LPs del evento se incluyó el tema “Baila mi onda”.

4 > FANIA ALL STARS / LAS ESTRELLAS DE FANIA (USA)
   El italoamericano Jerry Masucci, dueño de Fania Records, colaboró con CBS en la organización del festival y llevó a HJam79 una orquesta trabuco con lo mejor del personal con el que trabajaba en aquellos momentos.
   Era la primera vez que visitaba Cuba una delegación de los músicos latinos que en los 60/70, desde New York y bajo el nombre comercial de “salsa”, dieron un fuerte impulso a la divulgación internacional de la música bailable cubana y caribeña.
   La banda estuvo dirigida por el flautista domincano Johnny Pacheco, cofundador con Masucci de la Fania. Con ella viajaron a La Habana los cantantes Rubén Blades, Pete “El Conde” Rodríguez, Héctor Lavoe, Santos Colón, Luigi Texidor, Adalberto Santiago, Ismael Miranda y Wilfrido Vargas.
   En la nómina de las voces se echó en falta a la gran Celia Cruz, la superestrella mundial de la salsa, que llevaba ya muchos años viviendo en el exilio y estaba vetada en su patria.
   Entre los instrumentistas solistas estuvieron los pianistas Papo Lucca y Larry Harlow, el bajista Sal Cuevas, el tresista Nelson González, el trompetista Juancito Torres, el percusionista y bailarín Roberto Roena y dos músicos nacidos en Cuba que residían en los Estados Unidos: el violinista Pupy Legarreta y el timbalero Orestes Vilató.

Las Estrellas de Fania.
En la foto aparecen, delante. dos cantantes que no fueron a Havana Jam: Celia Cruz y Cheo Feliciano

   En el Carlos Marx, la Fania interpretó varios clásicos nuestros como “Tres lindas cubanas” (instrumental con solos de Pacheco, Legarreta y Vilató), el “Menéame la cuna” de Ñico Saquito que formaba parte del repertorio habitual del Conde Rodríguez, “La guantanamera” y “Qué bueno baila usted”, éste último en una versión que titularon “Castellanos Jam” y en la que participó el invitado Pacho Alonso como voz solista.
Pacho con la Fania: "Qué bueno baila usted" (en youtube.com)

   Se ha criticado que tocaran dichos números señalándose que fue un error pretender bailar en casa del trompo, pero un repaso al programa de aquella noche revela que hubo una significativa muestra de los temas propios de la orquesta, entre ellos “Descarga a Cuba” (voz: Ismael Miranda), “Nací moreno” (por Luigi Texidor / Solo de piano de Papo Lucca), “Llévale” (Adalberto Santiago), “Mi gente/El Barbarazo” (medley por Héctor Lavoe y Wilfrido Vargas) y “Juan Pachanga” (Ruben Blades).
   Aunque no he podido confirmarlo, mi no siempre confiable memoria me dice que Santos Colón cantó un bolero y Blades su éxito “Pedro Navaja”.
Pacheco presenta a la Fania y Texidor canta "Nací moreno" (en youtube.com)
   Los de Fania All Stars tuvieron la mala pata de cerrar el espectáculo y por ello salieron a actuar muy tarde, cuando muchos asistentes estaban agotados y una gran parte del público se había marchado. Su presencia no tuvo el impacto que se merecían pero ellos se resarcieron dos años más tarde cuando alcanzaron un gran suceso en el Festival Varadero 81.

El único tema de la Fania que la CBS incluyó en los discos “americanos” del festival fue éste:
Havana Jam > Blades interpreta su "Juan Pachanga" (en youtube.com)
   Sin embargo, en el propio año 79 la orquesta tuvo un longplay para ella sola en el que se recogieron los principales momentos de su segmento en el festival. En el título del disco cambiaron la v inglesa por la b latina para que se llamara “Habana Jam”.


   En esa placa sonaban los temas siguientes:
“Descarga a Cuba”, “Nací moreno”, “Tres lindas cubanas”, “Llévale”, “Mi gente/El Barbarazo”, “Menéame la cuna”, “Juan Pachanga” y “Castellanos Jam”.


LA SEGUNDA NOCHE
Sábado 3 de marzo de 1979

1 > ORQUESTA CBS JAZZ ALL STARS (USA)
   Por aquella época, CBS Records había conseguido tener bajo contrato a algunos de los mejores jazzistas de Estados Unidos. Por lo que les fue fácil meter en un avión a un buen grupo de ellos y desembarcarlos en Rancho Boyeros.
   Su banda Todos Estrellas incluía a estos importantes instrumentistas solistas: Dexter Gordon, Jimmy Heath, Arthur Blythe y Stan Getz (saxos), Woody Shaw (trompeta), Hubert Laws (flauta), Bobby Hutcherson (marimba y vibráfono), Willie Bobo (percusión), Cedar Walton (piano), Percy Heath (bajo) y Tony Williams (batería). Con unas carreras impresionantes, varios de estos instrumentistas ya se habían ganado el que se les reconociera como verdaderas leyendas del jazz.

De izq a derecha: Dexter Gordon, Woody Shaw, Hubert Laws y Stan Getz

   Dentro del segmento de la gran orquesta, actuaron dos grupos de formato pequeño. El primero fue el llamado Trio of Doom, que debutó en Havana Jam y posteriormente tuvo una corta vida. Lo integraban John McLaughlin (guitarra), Tony Williams (batería) y Jaco Pastorius (bajo).

Trio of Doom
De izq. a derecha: Pastorius, McLaughlin y Williams

   Después tocó dos temas un CBS Ensemble, un "ven tú" armado para la ocasión en el que participaron varios de los músicos de la jazz band (Arthur Blythe, Jimmy Heath, Hubert Laws y Willie Bobo) y otros que se añadieron como Richard Tee y Rodney Franklin (piano y teclados), Eric Gale (guitarra) y John Lee (bajo).

   De esa parte jazzística del festival, la Columbia eligió para sus discos varios temas.
   De CBS Jazz All Stars:
   “Project S”, “Black Stockings”, “Polka Dots & Moonbeams”, “I Wanna Be”, “Sounds for Sore Ears” y el “Tin Tin Deo” compuesto por el cubano Chano Pozo.
CBS Jazz All Stars en "Tin Tin Deo" (en youtube.com)

   De Trio of Doom:

   “Dark Prince”, “Para Oriente” y “Continuum”.
Trio of Doom > "Drum Improvisation", "Dark Prince" y "Continuum" (youtube.com)

2 > LA PERCUSIÓN CUBANA
   El segundo segmento de la segunda noche se basó en dos elementos. Uno de ellos configurado alrededor del grupo Los Amigos integrado por el pianista Frank Emilio, el bajista Orlando “Cachaíto” López y tres grandes ejecutantes de nuestra percusión: el drummer Guillermo Barreto, el güirista Gustavo Tamayo y el extraordinario tumbador Arístides Soto “Tata Güines”.

Los Amigos
   Junto a ellos actuaron el cuarteto Los Papines y el timbalero José Luis “Changuito” Quintana, por entonces batería de Los Van Van.
   El otro componente de este bloque fue un gran conjunto que se creó expresamente para el evento con personal extraido de varias agrupaciones, principalmente las dedicadas al folclore. La idea fue conformar un gran grupo de percusionistas, similar en su estructura al que servía de acompañamiento a los cuadros coreográficos del Conjunto Folclórico Nacional, al original grupo mozambiquero de Pello El Afrokán y al de los santiagueros Tambores de Enrique Bonne. Un cuerpo tan amplio e integrador que pudiera albergar todas las manifestaciones de los ritmos afrocubanos.
   Apenas existe información publicada sobre este conjunto. Lo que recuerdo de él es que se trajeron músicos de las provincias para mezclarlos con los de La Habana y una vez armado el muñeco resultó enorme, cubría todo el ancho del escenario del Karl Marx.
   Seguramente fue la mayor agrupación de su tipo que se haya creado en Cuba. Su organización y dirección se le encargó al Maestro Tony Taño.

   Como detalle curioso, y bastante racista por cierto, a este grupo se le llamó internamente “La bomba de negrones”, apelativo que aludía a que no había blancos entre sus integrantes e intentaba ser un remedo jocoso del nombre de un arma nuclear de destrucción masiva que la prensa cubana afirmaba que los yanquis poseían: la bomba de neutrones.

   La combinación “Scheherazada / Sun Sun” fue el único tema de este segmento que se coló en los discos publicados. Por cierto, hay un error en los créditos del LP. La persona que los hizo creyó que el “Scheherazada” que tocaron Los Amigos se basaba en la suite sinfónica de Rimski-Kórsakov y atribuyó la autoría al compositor ruso. En realidad se trata del cha cha cha instrumental creado por Piloto y Vera dedicado al filinesco club de los bajos del Focsa y que durante años fue la sintonía de la Discoteca Popular de Radio Progreso.    

3 > STEPHEN STILLS (USA)
   Stephen Stills, una de las notables figuras que CBS aportó a Havana Jam 79, era un guitarrista y cantante famoso en los Estados Unidos cuando actuó aquella noche en el Carlos Marx. Se había ganado su renombre integrando dos bandas que hoy están en el Hall of Fame del Rock: Buffalo Springfield y un supergrupo de folk-rock habitual en las listas de discos más vendidos, que llenaba estadios por los 70 y ejerció una notable influencia no sólo por sus aportaciones musicales sino también por su activismo político: Crosby, Stills, Nash & Young.
   Al no ser una formación cerrada, los cuatro miembros de CSNY compaginaron la vida del grupo con sus carreras en solitario.

 Stills durante su presentación en HJam79
   La actuación de Stills fue el primer sorbo de rock&roll que se sirvió en el festival, aderezado con algo de funky. Su guitarra eléctrica, al funcionar por control remoto y por tanto no necesitar cables, le permitió moverse libremente por el teatro, bajando al lunetario y causando impacto en su audiencia habanera.
   Su grupo acompañante incluía a la cantante Bonnie Bramlett y al tecladista Mike Finnigan, especialista en el órgano Hammond y también vocalista.

   En los discos de HJam79 se pudo escuchar “Cuba al fin”, un tema cantado por Stills que él compuso para tocarlo en el KM y “How Wrong Can You Be” que interpretaron la Bramlett y Finnigan.
Stephen Stills > "Cuba al fin" (youtube.com)


4 > GRUPO IRAKERE (Cuba)
   La irrupción de Irakere marcó a mediados de los años 70, un antes y un después en la historia de la música cubana. Chucho, Paquito, Arturo, Carlos Emilio, Oscar, Varona, Averhoff, Carlitos del Puerto, Pla, Armandito Cuervo, El Niño Alfonso… ¿¡¡¡Qué era aquello, señores!!!?
   Moviéndose como pez en el agua en un espectro amplísimo que incluía el son, lo afrocubano, el jazz, lo latinoamericano, la música clásica y lo que le pusieran por delante, en 1979 el grupo cortaba el bacalao como nadie lo había hecho antes en nuestra isla. Y eso que aún el bacalao no tenía el pan que le añadieron en su primera gira por USA, realizada poco después de finalizar Havana Jam 79.

Cuatro de los integrantes de Irakere a finales de los años 70.
De izq a derecha: Arturo Sandoval, Paquito D'Rivera, Jorge Varona y Chucho Valdés

   Finalizando el segmento de Irakere se produjo uno de los grandes jonrones del evento cuando al piquete de Chucho se le unieron en una gran descarga algunos de los americanos que habían actuado esa noche en el concierto de jazz: Rodney Franklin y Richard Tee (teclados), John McLaughlin (guitarra), Willie Bobo (percusión), Stan Getz (saxo) y  Jaco Pastorius (bajo).
Descarga en Havana Jam 79 > Irakere y músicos norteamericanos (en youtube.com)

   Columbia Records tenía gran interés en incorporar a Irakere en su nómina de artistas y logró hacerlo tras el festival. El grupo apareció en los discos de HJam79 con tres de las obras que tocó en el festival: la combinación “Concierto para flauta y Adagio de Mozart” (solista: el formidable Paquito D’Rivera), “Contradanza” y el danzón “Cien años de juventud” (con Arturo Sandoval y Jorge Varona en un potente mano a mano de trompetas).
Irakere > "Concierto para flauta y Adagio de Mozart" (en youtube.com)


LA TERCERA NOCHE
Domingo 4 de marzo de 1979

1 > ORQUESTA DE MÚSICA MODERNA DE ORIENTE (Cuba)
    En mayo de 1967 debutó en La Habana la Orquesta Cubana de Música Moderna, una magnífica jazz band todos estrellas que reunió a muchos de los mejores instrumentistas que trabajaban en la capital por entonces. Tras la estela de ésta, surgieron varias bandas similares en otras provincias. La primera de ellas fue creada en Santiago de Cuba con el nombre de Orquesta de Música Moderna de Oriente y su primer director fue el Maestro Osmundo Calzado, un extraordinario orquestador. (1)

    Además de poner énfasis en la alta calidad musical de la agrupación, Osmundo supo darle un perfil oriental, insuflándole la alegría y la jarana propia del carácter santiaguero. Mientras la Moderna habanera transmitía en sus actuaciones una impresión de seriedad y circunspección, la de Oriente, con sus movimientos escénicos desenfadados, daba la impresión de ser una panda de jodedores que se habían reunido para pasarla de campeonato tocando muy bien los imaginativos arreglos de su director. Si oírla era un placer, verla en escena era un vacilón.
   Cierta vez le dije a mi amigo Osmundo que la Moderna de Oriente era una orquesta sabrosona. Se echó a reír y me dio la razón.

Orquesta de Música Moderna de Oriente > "No quiero llanto"

Orquesta de Música Moderna de Oriente > "La comparsa"

   Pues la última función comenzó con los orientales. Posiblemente mi admiración por ellos influya en mi opinión de que su presentación resultó buena desde el punto de vista musical y la mejor si tenemos en cuenta el factor espectáculo.
   Sus bien montados y exactos meneos coreográficos, sobre todo en “No quiero llanto”, arrancaron fuertes aplausos.
   A quienes parece haberles resbalado la actuación de la Moderna de Oriente fue a los directivos de CBS, ya que no la incluyeron en sus discos de Havana Jam 79.

    La OMMO acompañó a dos invitados de excepción: el destacado trombonista Juan Pablo Torres, oriental chévere como músico y como persona, y la gigantesca Elena Burke. Lo de “gigantesca” lo he puesto tras haberlo consultado con mi conciencia. ¿Alguien duda de que la Burke lo era?

2 > KRIS KRISTOFFERSON Y RITA COOLIDGE (USA)
   Con Kris Kristofferson y Rita Coolidge, Havana Jam 79 tuvo su rato country aunque ambos no estaban amarrados a ese género y habían incursionado en otros de la música estadounidense. Se habían casado en 1973 y sus carreras de solistas se mantuvieron entrelazadas durante los 70, alcanzando renombre y primeros puestos en las listas de discos vendidos.
   Kris era un compositor muy reconocido y además de su carrera musical, desarrollaba otra como actor cinematográfico, destacándose su co-protagónico con Barbra Streisand en “A Star is Born” (1976).
 
Rita Coolidge y Kris Kristofferson en una foto tomada en 1978

   El grupo acompañante que llevaron a Cuba contaba con Billy Swan, bajista, compositor y cantante que había metido un palo en USA y Canadá en 1974 con “I Can Help”, tema que cantó en el KM aquella noche, según un confiable testimonio de un asistente al teatro.

LAS ATMOSFÉRICAS DE KRIS
   Para mí, el festival fue una catarata de sorpresas. Una de ellas me la dieron cuatro o cinco chicas que no eran integrantes del grupo de Kristofferson pero me di cuenta de que formaban parte de su comitiva por las identificaciones que llevaban colgadas al cuello.
   Ellas estuvieron en el ensayo por la tarde pero se limitaron a vagar por allí, sin un cometido definido, por lo que pensé que eran admiradoras que se habían colado en la delegación yanqui. A propósito, entonces yo no conocía el concepto de “groupie” ni sabía de la existencia de esa palabra.
   Poco antes de comenzar el set de Kris y Rita, las citadas jóvenes se colocaron en ambos laterales del escenario, fuera de la vista del público. No más rompió la actuación, comenzaron a azuzar a los músicos dando voces, gritándoles frases de aliento, dando palmadas y, en fin, creando ambiente para estimularles.
   Así estuvieron, formando bulla y aplaudiendo, todo el tiempo. Bueno, casi todo el tiempo porque en los números lentos se quedaban calladas.
   Me quedé botao cuando me enteré de que tales chicas no estaban allí por su gusto personal o por casualidad. Eran empleadas de Kristofferson, trabajaban habitualmente con él y su tarea consistía en darle ánimos, en crear atmósfera.

   Temas de ellos en los discos de HJam79: “Living Legend” por Kris y “(Your Love Hs Lifted Me) Higher and Higher” por Rita, un éxito que sonaba por entonces en las radioemisoras del sur de EEUU que se oían en los receptores ¡soviéticos! de los hogares cubanos.

3 > NUEVA TROVA (Cuba)
   El espacio dedicado al movimiento de La Nueva Trova Cubana contó con la participación de Manguaré, que hizo números de su repertorio y acompañó a Sara González. Además actuó Pablo Milanés con su grupo, integrado entonces por Emiliano Salvador (piano), Eduardo Ramos (bajo) y Frank Bejerano (batería).

En uno de los discos apareció el “Su nombre es pueblo” de Sara.

EL ENIGMA DEL STEINWAY
   Entre la pila de equipos, cajas y contenedores que se llevaron de Estados Unidos para el evento estaba un gran piano de cola. Era un impresionante Steinway. Con un cuidado extremo, unos especialistas lo desempacaron y lo colocaron en un rincón apartado del fondo del escenario, allá atrás por donde nadie pasaba.
   Dos americanos se dedicaban exclusivamente a atender aquel lujoso instrumento. Uno de ellos le quitaba la cubierta, lo limpiaba y lo pulía. El otro lo afinaba. Y después el primero lo volvía a cubrir. Este ritual se estuvo haciendo todos los días durante una semana.
   Como pasaban los ensayos y las funciones y no se movía de su solitario escondite ni nadie lo usaba, yo andaba intrigado por el destino del pianazo aquel. Hasta que el último día y con todo cuidado, un grupo de operarios movieron el Steinway hasta un lugar destacado del escenario. Una vez situado allí, sus dos encargados lo volvieron a limpiar y a afinar hasta dejarlo perfecto de sonido, majestuoso a la vista. Un rato después, llegado el ensayo, un tipo bajito de ojos saltones se sentó en la banqueta y puso sus manos sobre el impoluto teclado. Era Billy Joel. (2)

4 > BILLY JOEL (USA)
   En 1979 era toda una gran estrella. Todavía lo es ya que sigue activo.
   Neoyorquino del Bronx, compositor, cantante y pianista tiene una apabullante biografía artística repleta de giras, reconocimientos y discos vendidos (aprox. 100 millones).

   Saltó a la fama con “Piano Man”, su LP Columbia de 1973 que incluía la canción del mismo nombre. En los setenta aparecieron sus éxitos “Just the Way You Are”, “Honestly” y “My Life” que, por esos milagros que no pueden evitar los funcionarios fundamentalistas, atravesaron por ondas hertzianas la cortina de hierro ideológica que nos separaba de los Estados Unidos y se conocieron y se admiraron en Cuba.
   Mucha gente, entre ellos yo, gustaba de Billy aunque jamás lo había visto.

BILLY DERRUMBÓ EL MURO
   Tasca Tasca le dijo a Tesque Tesque. El rumor se regó por el Vedado y Centro Habana, Lawton, La Víbora y Marianao: Billy Joel estaba alojado en Santa María del Mar, lo habían visto en la Plaza de la Catedral e iba a actuar el domingo en el Carlos Marx.
   Fue suficiente para que muchos jóvenes se decidieran a buscar la manera de no perderse el concierto del Hombre del Piano.
   La gente interesada se agenció las exclusivas y discriminatorias invitaciones como pudo: algunos movieron influencias en Cultura, otros tenían un amigo que tenía un tío en el ministerio (3), otros las pagaron bien pagadas, hubo quien halló la forma de colarse (afortunadamente en todo sitio siempre hay forma de colarse), y esa noche en la oscura y repleta gran sala del KM se obró el prodigio: durante una hora el muro de la intolerancia se derrumbó y miles de asombrados cubanitos vivieron la maravilla de tener al alcance de la mano a un real big star mundial.

DISCÚLPENME EL SACRILEGIO
   En el ensayo me senté en el lunetario, allá por la décima fila (más o menos) y le escuché en silencio, concentrado, cantar acompañándose al piano. Hizo dos o tres temas que a veces interrumpía para dar indicaciones a su gente, las que no entendí porque mi inglés no me daba para ello. Cuando lo consideró oportuno, dio por terminada la prueba y se marchó.
   En el grupo que le acompañaba, su touring group habitual, estaban el tecladista y saxofonista Richie Cannata, Liberty De Vitto (drums), Russell Javors (guitarra rítmica) y Doug Stegmeyer (bajo y coros).

   Por la noche, una vez que comenzó su recital, hice algo que ya había hecho otras veces durante los segmentos finales del festival: me fui hasta el fondo de la platea, donde estaban colocadas las impresionantes mesas de audio e iluminación para deleitarme viendo cómo trabajaban los americanos que las operaban. Y desde allí disfruté no sólo de la actuación de Billy Joel sino de otra que, discúlpenme los fans el sacrilegio, consideré más interesante: la de sus técnicos.
   La presentación del artista se desarrolló en base a un guión muy detallado que reflejaba lo que él debía hacer en cada momento, teniendo en cuenta la estructura, la música y la letra de cada canción. Dicho guión estaba escrito y señalizado, paso a paso, en una gran hoja desplegada junto a las consolas.
   En perfecta coordinación con lo previamente establecido, un operador de audio y dos de iluminación se encargaban de resaltar cada detalle, cada movimiento, con apoyos de sonido y movimientos de luces.
   Pongo un ejemplo: en el preciso instante en que Billy ponía un dedo sobre una nota determinada, al extremo derecho del teclado, se disminuía rápidamente la intensidad de todo el entorno del piano y una luz muy concentrada caía sobre la mano durante un par de segundos para, inmediatamente, desaparecer y fundirse con una atmósfera luminosa nueva, diferente a la que existía previamente.
   Esto no era nuevo, las pizarras de luces ya trabajaban de manera que se podía preparar un movimiento, digamos apagar los focos 56, 78 y 90 y encender el 15, y activarlo con subir o bajar la palanquita del dimmer. Pero lo que me dejó noqueado fue la acojonante celeridad y precisión con que lo hacían y la frecuencia, ya que cada canción tenía marcados varios efectos.
   Todo salió exacto, con una perfección que desde entonces soñé hacer en mis trabajos y, desgraciadamente, nunca logré.

UNA REVELACIÓN ME HIZO VER LA ESENCIA
   Billy Joel impresionó al público por sus canciones y también por su vestuario: saco y corbata elegantes en franca fajazón con un par de tenis, lo que entonces era un look extravagante para los ojos cubanos.

   A mí me encantó la manera tan planificada de su performance, todo previsto y todo preciso, sin margen alguno para la improvisación. Con un grado de profesionalismo del que distaban mucho los cantantes cubanos, tan poco dados a la exactitud de movimientos sobre un escenario.
   Varios testigos hablan del momento en que Joel se “encabronó” con el piano y le arrancó algunas cuerdas a la vista del público. Yo no recuerdo eso pero no tengo por qué dudar de la autenticidad del suceso y de que estaba planificado en el guión.
   La imagen que se me quedó grabada fue la de Billy subido sobre la tapa del valioso Steinway, pisándolo y maltratándolo con las suelas de sus zapatos deportivos.
   En aquel momento pensé en los dos abnegados y anónimos tipos que se habían pasado toda la semana limpiando, puliendo y afinando el instrumento y, como si se me hubiese presentado la virgen, tuve ante mí una visión, una mágica revelación.
   De repente lo comprendí todo: allí, en aquel carísimo piano de cola cuidado con mimo para ser pisoteado estaba el secreto que había colocado a los yumas en el tope mundial del negocio: en ese concepto "Todo, cualquier cosa, para el espectáculo" consistía la esencia del american show business, el legado que me estaba dejando Havana Jam 79.

TESTIMONIOS
   En el libro de Joao Fariñas “La fuerza de la vocación”, biografía de Carlos Ruíz de la Tejera, nuestro gran cómico nos da sus recuerdos de lo que vivió en el Carlos Marx aquella noche:
  Impresionante, demoledor; nunca en mi vida había visto un espectáculo como ése. Estuve varias semanas soñando con aquello, fue como estar de visita en un lugar que no me pertenecía. No fue sólo la música de su reciente disco “52nd Street”, sino su espectacularidad: con cada acorde del piano de Billy Joel había un cambio de luces. Él salía del piano con zigzagueante caminar, hacía como que le molestaba una tecla, regañaba a su equipo de ayudantes porque no resolvían el problema y él mismo, cuando terminaba la canción, introducía la mano, sacaba la cuerda completa y se la tiraba al público. También me llamó la atención su ropa: vestido de traje con unos zapatos deportivos blancos. ¡Qué clase de combinación!

   Termino mis dos piezas dedicadas al festival más misterioso de todos los tiempos con un valioso testimonio de mi amigo Mario García-Montes:
   “Yo fui de los que se enteraron de Havana Jam. Y de los pocos que asistí aunque, desgraciadamente sólo pude conseguir entrada para una noche, la noche de Billy Joel. O sea, ¡que me perdí a Weather Report! Pero, bueno, del lobo un pelo...
   Fue alucinante para mí, un pepillo empedernidamente fanático del rock and roll y la musica americana e inglesa y de la WQAM y la KAAY, estar en un teatro de La Habana, viendo un concierto de músicos americanos que estaban de moda en esa época, en un país donde eso estaba oficialmente prohibido.
   Me impresionó la pared de salidas de audio a ambos lados del escenario, un muro de bocinas de una altura impresionante. De hecho, yo estaba sentado a la derecha del lunetario, como a la mitad de la parte de abajo y salí sordo del oído derecho y así estuve durante horas pues una nota del piano que tocaba Billy Joel me hirió fuertemente, imagino que por la alta cantidad de decibeles. Me concentro en Billy Joel porque fue la figura mas famosa y mas exitosa de esa noche, pero también pude ver a Billy Swan con su “I Can Help” y a Rita Coolidge con su “Higher and Higher”.

   En un reportaje, bastante superficial pero interesante por los detalles que cuenta, publicado en mayo del 79 en la revista Rolling Stone, firmado por Chet Flippo y disponible pulsando 
A  Q  U  Í  se recoge el malestar de algunos de los músicos americanos que participaron en Havana Jam 79 quejándose de las condiciones del alojamiento en Santa María del Mar, del aislamiento de sus colegas cubanos al que fueron sometidos y de que no les permitieran andar por La Habana libremente sino en autobuses especiales bajo la vigilancia de guías gubernamentales.

   Stan Getz ya había estado en la isla dos años antes con Dizzy Gillespie y Earl Hines, participando en una descarga con jazzistas cubanos en el Teatro Mella y viajó a HJam79 ilusionado con repetir la experiencia pero las cosas no salieron como él pensaba. El periodista incluye esta opinión de Getz:
   "This is too institutionalized. The government took it over."
   ("Esto está demasiado institucionalizado. El gobierno lo controla todo.")
   El baterista Tony Williams dijo:
   "It was not what I thought it would be. Even the cigars weren't any good. There were a lot of unfriendly people. I had hoped there'd be some interchange with the Cuban musicians, that I'd get to jam with some of their drummers, but they deliberately kept us isolated. They wanted to flaunt their power."
   ("No era lo que yo pensaba que sería. Incluso los tabacos no eran buenos. Había un montón de gente poco amistosa. Yo había esperado que habría algún intercambio con los músicos cubanos, que yo podría tocar con algunos de sus bateristas, pero deliberadamente nos mantuvieron aislados. Querían hacer alarde de su poder.")
   Dexter Gordon mostraba su berreo con estas palabras:
   "I've seen nothing but the hotel and this concert hall. I thought they'd at least let us jam with the Cubans. But we got nothing."
   ("Sólo he visto el hotel y esta sala de conciertos. Pensé que ellos al menos nos habrían dejado descargar con los cubanos. Pero no conseguimos nada.")

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N    O    T    A    S

(1)   Mi recuerdo especial para Osmundo Calzado, un tipo agradable que dejaba buena onda por dondequiera que pasaba, un caballero en el trato y un gran artista.
   En los últimos años de su vida sufrió una enfermedad que le provocó pérdida progresiva de visión. Desgraciadamente la muerte, la gran cabrona, se lo llevó en 2012, cuando aún le quedaba mucho que aportar a nuestra cultura.

(2)   La actuación de Billy Joel no se grabó ni en audio ni en video. Así estaba pactado entre CBS y él. El artista declaró a la prensa:
   “I’m not down here on some capitalist venture. I’m here to play music for these people”.
  (“No he venido aquí para participar en una operación capitalista. Estoy aquí para tocar música para esta gente”.)
   Unos minutos antes de comenzar a cantar, sus representantes comprobaron que las cámaras de televisión que cubrían el evento estuvieran apagadas y cubiertas por fundas. Y a través del sonido interno del teatro, se le recordó a los asistentes que estaba prohibido tirar fotos. Y también grabar, aunque la posibilidad de que alguien del público tuviera allí una casetera oculta era de una en un millón.

3)   Cuando en Cuba se decía “el ministerio” no había que especificar cuál era. Ya todos sabíamos que se hablaba del MININT.


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 La empresa norteamericana Create Space / Amazon ha publicado,
en formato papel, mis dos libros "Pedraza Ginori Memorias Cubanas".
Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical,

la radio, la publicidad y la prensa.
Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales.
El Libro 1, “Eugenito quiere televisión”, tiene 342 páginas. 

El Libro 2, "Quietecito no va conmigo", 362 páginas.
Ambos están a la venta en las webs
 www.createspace.com  www.amazon.com  www.amazon.es

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LES INVITO A LEER LAS SIGUIENTES PIEZAS DE MI BLOG,
PULSANDO SOBRE ESTOS ENLACES:
El Blog de Pedraza Ginori > NACIDO Y CRIADO EN SAN NICOLÁS DEL PELADERO

6 comentarios:

  1. Sr. Pedraza Ginori: Soy asiduo a su blog, me resulta interesante porque viví, como televidente, gran parte de las cosas que usted relata de nuestra TV. Claro, nunca olvidaré que estuve en la última noche de ese intercambio entre USA y Cuba. Y recuerdo perfectamente un hecho: En plena actuación de Billy Joel y su grupo, el baterista se levantó de su puesto y fue a decirle algo a Billy, y éste tuvo que parar y atenderlo. Todo no duró mas de uno o dos minutos, pero sucedió. Nunca supe que había motivado a ese señor a levantarse de la batería en plena actuación (tampoco recuerdo que canción estaban interpretando). Leyendo su artículo ahora, por un momento estuve esperanzado que usted se refiriera a eso, pero no. De todas maneras fue una actuación execelente de todos, de los cubanos y de los estadounidenses. Me pasó como a Carlos Ruiz de la Tejera, que estuve varios días "ebrio" por lo vivido aquella noche. Fui de los pocos del Segundo balcón que no logró "colarse" hasta la platea en el último intermedio, pero no porque no lo intenté, sino porque parece que llegué tarde para "colarme" y la acomodadora (así le decíamos entonces) no me dejó entrar porque mi cartoncito (recuerdo que era Azul) decía bien claro mi ubicación: 2do. Balcón. Así que estuve allí y vi todo, un poco lejos, pero lo vi y lo disfruté. Gracias por hacernos recordar, que es volver a vivir.

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  2. Soy Joao Fariñas lei su comentario sobre lo que me comentó Carlos Ruiz de la Tejera, tambien tengo varias consideraciones de asistentes al evento cercanos a mi, el amigo Ernesto Juan Castellanos esta haciendo hace años un documental sobre el Havana Jam, hubo personas que se pudieron colar a ultima hora, en el documantal Jaco realizado en el 2015, hey Jaco Pastorius es natural de la Florida, Estados Unidos, no es brasileño se habla del evento sale Kris Kristofferson, hablando y otros mas, CBS tiene imagenes, yo tengo uan grabacion de una persona del publico del audio de la presentacion de Billy Joel

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  3. arnaldo,deberias de compartir esa grabacion historica

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  4. Hola señor Pedraza,muchad gracias por esta estupenda cronica sobre este concierto historico.Ya ve usted, había una persona con una grabadora, quizás en el fondo del teatro y hay un registro.Bueno al menos deberíamos saber el nombre de los temas que cantó, algo que sea.Por acá en Sudamérica no se supo nada de esto en su momento.
    Jorge Morales, Quilpué,Chile

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  5. muchas gracias por el recuerdo y los datgos que ofrece, que incluyen documentos del momento de un hecho histórico musical tan memorable del que, lamentablemenbte, hay insuficientes elementos a disposición del p´`ublico... gracias, pedrza ginori...!!!

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  6. tremenda experiencia la vivida por ud, uno siente envidia de la sana....el woodstock latino debió ser aquellos días.....gracias por compartir sus vivencias .....

    abrazos, desde Panamá

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