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sábado, 24 de diciembre de 2016

A CARLOS AVERHOFF, EN EL MOMENTO DE SU PARTIDA

   Estábamos en 1990 y yo andaba metido hasta el cuello en aquella absolutamente loca aventura que era la preproducción, en medio de las enormes dificultades y escaseces del Período Especial, de los 45 episodios de “Cantante”, una telenovela musical de muy compleja realización. Yo la había escrito y en la Dirección de Programas Dramáticos de TV Cubana me habían dado la luz verde.
    Jorge Aragón Oropesa, con sus melodías, y yo, con mis letras, habíamos creado nueve canciones para que las interpretara Mirta Medina, que haría de Mapi Rivera, la artista famosa cuya vida y milagros contaba la historia.
    Uno de los personajes principales era un saxofonista de jazz, integrante del grupo acompañante de Mapi, con el que ella vivía un romance durante la trama. Un momento clave de la relación entre ambos se producía durante una secuencia en la que ella cantaba “Necesito (verdadero) amor” y él hacía un solo en el puente de la canción. La interacción de juego amoroso entre la cantante y el músico se pondría de manifiesto por primera vez ante los televidentes.

   Cuando le pregunté a Aragón quién iba a tocar el solo de saxofón que se escucharía en la escena me dijo que Carlos Averhoff. Dos días antes de la grabación, había sido imposible contactar con él llamándole por teléfono.
    - Va a haber que ir a su casa.
    - ¿Y dónde vive?
    - Me parece que en Luyanó. No, espérate, creo que es por Lawton.

  
Era un sitio cercano a la iglesia de Jesús del Monte y hasta allá me mandé. Preguntando por aquí y por allá donde vivía un músico barbudo que tocaba con Irakere, poco a poco dí con su dirección (1). Recuerdo que era una casa y delante de la puerta de entrada, Averhoff había construído un espacio techado donde guardaba su automóvil. "Car porch" le llamaban a eso.
    Me recibió con aquella amplia sonrisa que le caracterizaba.

    - Coño, Ginori, ¿qué tú haces por aquí?

   Nos conocíamos de las tantas veces que se había presentado en mis programas con la Orquesta Cubana de Música Moderna, con Irakere y con NG La Banda. Le tenía una gran admiración, estaba en deuda con él, como director y como espectador, por los numerosos momentos de buena música que nos había entregado. Era un instrumentista tremendo y una persona abierta, sencilla, que no parecía darse cuenta de lo tremendo instrumentista que era.
    Cuando le dije a qué iba, enseguida aceptó participar. “Aragón es mi hermano”, me aclaró.

Carlos Averhoff
   Aquella mañana, en la cabina del estudio 1 de Radio Progreso, fue sacando de su estuche las piezas de su saxofón tenor y las fue armando mientras escuchaba el background de la canción.
    - Jorge, está bueno eso –comentó-, vamos a meterle mano.
    El solo que hizo fue un batazo. Y al terminarlo, nos hizo una proposición:
    - Oye, ¿por qué no hacemos una toma instrumental?    Claro que aceptamos su sugerencia y grabamos una versión en que él dio muestras de su excepcional creatividad, convirtiendo una canción pop sin muchas pretensiones en una obra maestra, extrayéndole todas las posibilidades melódicas y armónicas a base de improvisación y buen gusto.
    A punto de marcharse le pregunté un dato para que le pagaran y no quiso cobrar.
   - Deja eso. Aragón es mi hermano.

   Contra el Período Especial no había quien ganara la batalla. Así que la novela no se pudo hacer y sus libretos se engavetaron junto con las grabaciones de su música y los sueños frustrados de todos los que participamos en aquel proyecto.
   Hoy, entristecido por el fallecimiento del gran Carlos Averhoff, he vuelto a escuchar su maravillosa versión instrumental de “Necesito (verdadero) amor” y he decidido ponerla a disposición de ustedes, como un homenaje a su memoria.
Pueden disfrutarla pulsando este enlace:


   Me puse a buscar en Internet, a ver si hallaba alguna pieza en la que Averhoff se luciera y miren qué maravilla encontré: uno de sus muchos momentos de esplendor, interpretando al estilo Irakere, como solista de flauta y saxo tenor, las variaciones de Beethoven sobre la música de la ópera "La Molinara" de Giovanni Paisiello.
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N   O   T   A
(1)  El mundo es un pañuelo y La Habana un pañuelito. Al leer el texto anterior, Robertico Rodríguez, el magnífico operador de audio de TV Cubana, se puso en contacto conmigo para darme sus recuerdos sobre Carlos y aclararme dónde vivía:
  "Fuimos amigos desde la infancia. Recuerdo muy bien que el grupo de muchachos estábamos montando bicicleta mientras él no paraba de estudiar el saxo, desde la calle lo oíamos. Siempre fue muy estudioso y por eso llegó a ser uno de los mejores en su instrumento.
  Su casa estaba en Tres Palacios entre San Luis y San José. Antiguamente esa zona pertenecía a La Víbora. pero después fue parte de Lawton.

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