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jueves, 17 de noviembre de 2016

PEDRAZA GINORI EN MIAMI 2016 > DÍA A DÍA (PRIMERA PARTE)

En lo que mi buena amiga Rosa, en un alarde de chispa jodedora, 
ha calificado como “Jornadas de Solidaridad con el Yin en Miami”, 
del 1 al 20 de agosto de 2016 estuve de visita en esa ciudad, 
que sentí tan cubana y cálida como vertiginosa y enérgica.
Para mí, Miami fue un no parar, un puñetazo de pura adrenalina que sacudió 
la modorra de mi diaria rutina existencial en tierra gallega.
Durante mi estancia disfruté de la entrañable acogida de mis familiares, 
aparecí en seis programas de televisión y en cuatro de radio 
y presenté mis libros “Memorias Cubanas” en un acto celebrado en The Place.
Además, mi tour por Miami fue una celebración de las relaciones humanas. 
Me reencontré con amigos, colegas y excompañeros de trabajo 
a quienes no veía desde hacía sepetecientos años 
y anudé nuevos afectos que llegaron a mi vida para quedarse.
En cuatro piezas de este blog pueden hallar textos e imágenes 
de mis inolvidables momentos miamenses, 
miameros, miameños o como se diga.
Aquí está la primera de ellas
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   Nunca había pisado Miami y estaba expectante ante lo que me iba a encontrar, aunque yo soy cubano y, como tal, tenía que haber vivido durante los últimos 60 años en una isla desierta, aislado totalmente del mundo, para no saber lo que me iba a topar allí.
   Miami, por lo menos la que yo vi, respiré y palpé, es una ciudad cubana, donde abundan las palmas reales, calienta el sol y suena el son. Donde no es imprescindible dominar el inglés porque a todas horas se habla español y se vive de acuerdo a costumbres y normas culturales cubanas, matizadas por el desarrollo económico y el impacto tecnológico que caracteriza a las sociedades modernas.
   Se trata de una especie de Cuba especial, poscriolla, plantada no en la isla, de donde procede, sino en un territorio que no es de otro país sino de otra galaxia. Alguien me aseguró que es la ciudad cubana más cercana a Estados Unidos. Miami nada tiene que ver con la Cuba castrista que detesta pero, aunque no quiera, está amarrada a ella por las raíces y por unos lazos sentimentales que la condicionan y nadie o casi nadie se atreve a cortar por miedo a perder el sentido de pertenencia, por temor a la nada.
   La Miami en que sumergí durante tres semanas, la de las autopistas repletas de vehículos, las grandes distancias, la de la pujanza, La Carreta, el Versailles y la impuntualidad, tiene el cuerpo en Hialeah y Coral Gables mientras el alma se le escapa continuamente de la calle 8 para vagar por Camagüey, Lawton, Ranchuelo o Manzanillo. Es una gran urbe del primer mundo que añora dar vueltas en el parque del pueblo que quedó allá en el recuerdo, que juega al dominó y mezcla hamburguesas con yuca y frijoles negros, que no se ha soltado el arique de esa nostalgia tristealegre que recorre día a día, y sobre todo noche a noche, sus venas de exiliada que daría lo que no tiene por dejar de serlo, por volver al hogar perdido si “ellos” se acabaran de ir pal carajo y “aquello” cambiara lo que tiene que cambiar.
   Durante mi estancia en el sur de la Florida, no fui un visitante típico. No rodé por la carretera sobre el mar hasta el extremo de la península, ese Southernmost Point de Key West donde está el punto más cercano a Cuba, no me retraté en el malecón cercano a la Ermita de la Caridad, apenas le tiré un vistazo a la Pequeña Habana y a Miami Beach, no entré en el “Ño, que barato” ni presencié el show de los delfines y por supuesto, no tuve tiempo de visitar Disney World de Orlando. ¿Y que hiciste?, me preguntarán ustedes. Pues, otras cosas. Sigan leyendo para que se enteren.
sábado 30 de julio 
DE OURENSE A BARAJAS
   Salida de mi provinciana, tranquila y entrañable ciudad, la gallega Ourense que me acogió en 1992 y me ha hecho suyo. Viaje por tren hasta Madrid. Desde la estación de Atocha, un cercanías me deposita en el aeropuerto de Barajas. De una de sus pistas saldrá el avión que me llevará a Estados Unidos.
domingo 31 de julio 
¿QUÉ HA SIDO DE TU VIDA?
   Ya estoy encaramado en un Boeing 767 de United Airlines repleto de gente, cruzando el Atlántico.

   Como otras tantas veces, volando no logro dormir. De las películas y series que ofrecen a los viajeros, las que me interesan -"Miles Ahead", "Born to Be Blue" y "House of Cards"- ya las he visto. El del asiento contiguo es americano y no me apetece ahora ponerme a chapurrear inglés. Así que, a miles de pies de altura, me entretengo imaginando cómo serán los familiares que voy a conocer y las emociones que me esperan en los reencuentros que voy a tener. De alguna y de todas las maneras, éste será un viaje marcado por los abrazos y por los “¿qué ha sido de tu vida?
   Para que el trayecto Madrid-Miami me saliera más barato, he optado por hacer escala y cambio de avión en el aeropuerto de Newark Liberty. El edificio es enorme y debo ir de una terminal a otra. Guajiro, ponte las pilas para que no te pierdas. Menos mal que todos los empleados hablan español y hay letreros que me orientan perfectamente.Allí mismitico, al cantío de un gallo está New York, donde nunca he estado. Puedo ver los rascacielos de la ciudad más famosa del mundo, si extiendo la mano podría tocarlos. Le ronca estar tan cerca y no llegarme hasta allá. Pero no hay tiempo. Me prometo que otra vez será, quizás el año que viene.
   En lugar de a las 9 de la noche, mi avión, esta vez un Airbus 319, sale retrasado de Newark y aterrizo en Miami no a medianoche, como está previsto, sino pasadas las 4:30 de la madrugada.

lunes 1 de agosto
LA LLEGADA DER TÍO DEZPAÑA
   Soportando mi demora, en la terminal aérea me esperan desde hace horas dos grandes amistades, de ésas que sabes que no te van a fallar nunca: el director de televisión Eduardo Cáceres Manso, “Cachito”, que ha coordinado mis apariciones en el Canal 41 y el acto de presentación de mis libros, y la gran Ana Lidia Méndez, artista polifacética y persona a la que es imposible no querer si se la conoce de cerca. Cachito y Ana, cuántos kilómetros de vida hemos recorrido juntos y mira que hace tiempo que no nos vemos. ¡Qué ganas de estar con ellos!
   Junto a los dos están los Proenza, una piña de las buenas. A
pesar de ser mis familiares cercanos, les veré hoy por primera vez  Aguardan, nerviosos, “ar tío dezpaña”. Ninguno se ha querido perder mi arribo.
Para entretener la larga espera, se hacen un selfie.
De izq. a derecha: Ruly, Ana Lidia, Cachito, Belkis, Aldo,
Teresa, Judith y Rául.
   Empiezo a repartirle abrazos a todos, uno por uno. Allí están Ruly, el hijo pintor y filósofo chispeante y su compañera Judith, la oriental poetisa de sonrisa perenne. Belkis, la hija artista del pelo multicolor, personaje destacado del teatro de Miami, que se trajo a su hijo Aldo, no para un minuto de tomar fotos y se pone enseguida a mi servicio como conductora para “llevarte adonde quieras”. Raúl, 86 años bien llevados, el padre bondadoso que con los días se me hará muy querido. Y la matriarca Teresa, mi hermana, a la que hasta ahora me une sólo el chat de Facebook y que sueño con abrazar desde que supe que aún vivía.
   A ella, un ser especial, le he dedicado una pieza del blog que pueden leer pulsando este vínculo:
MI HERMANA TERESA
Teresa y Yin, abrazados al fin
LA VACA POR LA CHIVA
   Como voy a aparecer en varios de sus programas, América TeVé me ha reservado una habitación, que pagarán ellos, en un hotel de Miami Beach. Mi plan es alojarme allí durante mis primeras dos semanas en la ciudad y después pasarme los últimos siete días con mi familia.
   Pero, al llegar, me entero que a última hora los de la televisión han decidido cambiarme la vaca por la chiva. Aducen motivos económicos para alojarme en un motel que, como todos los moteles del mundo, no tiene buena fama. Acepto la situación. No es hora de meter bateo, la habitación está aceptable y me han asegurado que la cosa es provisional, por unos días, mientras me encuentran otro sitio mejor. Son casi las seis y media cuando me acuesto. Rendido por el sueño y el jet-lag, me quedo dormido enseguida. Miami, ya estoy aquí. Vamos a ver cómo sale la cosa.
   Después del mediodía, Cachito viene a buscarme y me lleva a un restaurante de comida cubana, de ambiente popular, cuya especialidad es el tamal al estilo casero criollo. Acostumbrado a los tamales descafeinados que compro enlatados en España, los que me como allí me saben a gloria.

“EL MAESTRO” LLEGA AL 41
   Tras el revuelo mental de sabores nostálgicos que me provoca el almuerzo, con tostones, yuca, batido de mango y todas las demás cubanerías incluidas, nos vamos a la sede de América TeVé Canal 41 para mi primera reunión con Carlucho y Juan Manuel Cao, responsables y presentadores de los cinco programas en que voy a aparecer. El propósito es conocernos e intercambiar opiniones y criterios para definir cómo serán mis segmentos en “El Happy Hour” y “El espejo”.
   Se avanza en eso pero no demasiado. Mientras hablamos, las interrupciones son frecuentes. Va apareciendo gente por la oficina donde estamos reunidos. Algunos son desconocidos que sienten curiosidad por verme en vivo porque, me dicen, mi nombre les resulta familiar y mi trayectoria les provoca admiración. Hablan de “Juntos a las 9”, de “Joven Joven”, de mis espectáculos de los concursos Adolfo Guzmán. Alguien llega a definirme como “leyenda viva de la televisión cubana” y le digo que se deje de eso, que yo hice lo que pude en las circunstancias y condiciones en que me tocó hacerlo. Otros de los que arriban son veteranos del ICRT que trabajaron conmigo y que, emigrados, se buscan los tamales del día a día pinchando en la televisora. La reunión deriva hacia esa combinación de anécdotas y recuerdos personales que va a caracterizar mi estancia en Miami.
   Por allí andan los actores que salen habitualmente en las comedias de “El Happy Hour”. Entre ellos algunos que conozco: Jorge Alís, quien fue presentador de mi “Joven Joven”, Orlando Casín y Ramón Fabián Veloz. Me produce alegría saludar a dos camarógrafos estrellas que trabajaron en muchos de mis programas de TV Cubana: Agustín Ribot y Jorge Pérez “Yiyo”, a quienes me unen lazos de buen compañerismo.
   El ambiente es cordial. Todos me tratan con afecto y respeto. (1) Se dirigen a mí como “Maestro”, lo que me saca de paso ya que no lo esperé y no estoy acostumbrado a tanta coba. Intento rechazar las alabanzas o por lo menos que bajen el tono, pero no lo logro. Cuando sospecho que si insisto voy a caer pesao, abandono el tema, acepto la situación y me dejo elogiar. Con la mayor humildad de la que soy capaz. (2)
   Al finalizar la reunión, aprovecho para plantear dos cosas: una necesidad y una preocupación. La primera es comprar una tarjeta para activar en territorio americano mi móvil -que allí llaman celular-. Un rato después, un atento productor me lleva a una tienda de telefonía. Mi nuevo terminal es el 786 817 5786 y me servirá, espero, para ponerme en contacto con los más de cien números de Miami que almaceno en mi agenda telefónica. El otro asunto, el de mi preocupación, se refleja en la pregunta “¿cuándo me cambiarán de hotel?”. La respuesta, contundente, es “tranquilo, eso lo vamos a solucionar” pero el tema queda en el aire y la promesa tardará más de lo deseable, por mí, en hacerse realidad.
   Dos momentos de mi primera tarde en América TeVé que resultan especiales son éstos:
   a) Estoy conversando en el agitado despacho donde se prepara “TN3”, el programa diario que presenta Carlos Otero y dirige Cachito, y ocurre lo inevitable: mi reencuentro con Carlos. Él fue animador de mi “JJ” y de muchos de mis shows en el teatro Carlos Marx. Fuimos amigos porque el trabajo une mucho aunque hubo rasgos de su carácter y su comportamiento que nunca tragué. Tras su publicitada llegada a Miami en 2007, dio infinidad de entrevistas y declaraciones y me molestó que en ninguna de ellas mencionara su paso de más de tres años por “Joven Joven”. Por arte de magia, su curriculum saltaba directamente desde “Para Bailar” hasta “Sabadazo”. Quizás, sospeché yo, es una estrategia de relaciones públicas porque para su nueva imagen de contrarrevolucionario, no le conviene decir que trabajó en un programa con fuertes vínculos con la Unión de Jóvenes Comunistas. Está en su derecho, pensé entonces, es mucha la plata que le van a pagar en Miami. Y yo estoy en mi derecho de cabrearme con él.
   En cuanto nos vemos, Carlos saca de su repertorio su más amplia sonrisa, exclama “¡El Yin, cará!” y me abraza. Cuando nota mi frialdad, me dice “Yo sé que tú estás bravo conmigo”. Y comenzamos, poco a poco, día a día en los pasillos de la televisora, a desarrollar un proceso de deshielo cuyo punto más alto es, hasta ahora, que ya somos amigos en Facebook. Y en eso estamos.
   b) Juan Manuel Cao me muestra las instalaciones de la redacción de informativos, el típico sitio repleto de computadoras y periodistas. Allí, la presentadora del noticiero Yossie Galindo y otras personas jóvenes que no conozco, me dan la bienvenida cantándome “El final no llegará”. Se saben, completa, la letra de “joven ha de ser, quien lo quiera ser”. Fue un precioso gesto que agradezco como puedo, emocionado como estoy.

martes 2 de agosto 
MAÑANA DE LLAMADERA
   Se ha decidido que mi primera aparición en “El Happy Hour” será el miércoles así que hoy tengo la jornada libre. Aprovecho la mañana para contactar con amigos con los que quiero verme en los días siguientes. Llamo a Mirta Medina, a los dos Rodríguez (Osvaldo y Alfredito), a Nina y Alberto, a Omar Moynelo, a Ojedita –que me deja preocupado porque me habla desde el hospital donde está ingresado-, a Cristina Rebull, a Ana Lidia –con quien hablaré casi todos los días de mi estancia en Miami-...
UNA FAMILIA CAÍDA DEL CIELO
   A mi prima Iliana, hija de mi tía Caruca Pedraza, no la veo desde los años 70, allá en Esperanza, nuestro pueblo. Iliana, alguien amable en grado superlativo, jugó un papel fundamental, el de intermediaria, en el proceso que me ha permitido descubrir e integrarme con los Proenza, mi nueva familia. Hoy viene desde Homestead, donde vive, hasta el motel a eso de las 2 y me lleva a casa de mi hermana Teresa y mi cuñado Raúl Proenza. Van llegando los que me esperaron en el aeropuerto, Ruly, Judith, Belkis y Aldo. Este último es un adolescente tranquilo que es hijo de cubanos pero no lo parece porque apenas levanta la voz.
   Desde el primer momento el ambiente es hospitalario, cómodo, y la cosa rueda muy bien. Entre anécdotas y risas, les voy descubriendo y me van descubriendo. Son tan inteligentes y considerados que en sus conversaciones, plenas de temas comunes entre ellos, siempre crean un espacio para que yo me integre. Yo, sin cultura de vivir en familia numerosa, ahora tengo una que me ha caído del cielo y todo parece indicar que es formidable. Así que extremo precauciones para portarme bien.
   Les entrego algunos regalos que he traido desde Galicia y ejemplares de mis “Memorias Cubanas”. De lo nervioso que estoy, me confundo y al dedicarle un libro a Ruly, escribo “A mi primo” cuando debo poner “A mi sobrino”.


   Esa tarde vamos hasta el domicilio de mi primo Orlando. El mismo que, cuando el Mariel, llevó un barco hasta Cuba y sacó a los Proenza y a los Pedraza que todavía vivían en la isla. A él, que se fue para Estados Unidos en 1958, le ha ido bien en el norte gracias a una combinación de trabajo duro y olfato para los negocios. El encuentro con Orlando es muy emotivo, han pasado muchos años desde que éramos dos muchachos allá en el pueblo. Y ahora somos dos viejos con una vida echada a las espaldas. Me satisface verle, que me cuente cosas y contarle las mías. Me enseña su residencia, que tiene mucho trabajo de albañil realizado por él mismo. Lo hace con serenidad, sin el menor atisbo de vanidad. Su esposa, Ángela, resulta la amabilidad hecha persona y revienta unos batidos de frutas cubanas que estremecen mi memoria gustativa.
   Avisados de mi presencia, se acercan hasta allí Artenito, otro pedrazaprimo, y su mujer Elsa. Con ambos conecto enseguida.
Artenito, Orlando y Eugenito.
ESPERANZA EN LOS RECUERDOS
   Los tres tenemos mucho de qué hablar pero el tema principal es nuestro pueblo. Esperanza quedó muy atrás en la distancia pero aún está presente, imborrable, en los recuerdos.
   - Al hijo de Pelúa le decían Mancuso, que era el apellido de un pelotero muy famoso de las Grandes Ligas.
   - El Pollo Consuegra llegó a cantar con la orquesta de Belisario López en Nueva York.
   - El tipo más simpático que había era el Cojo Maruga.
   - Tin Tan, el hermano de Mocorulo, se murió en California.
   - ¡No me digas!

    Ah, debo señalar que para algunos de mis familiares, los de más edad, no soy Yin. Me siguen llamando por el nombre conque se me conocía en Esperanza. Allá yo era Eugenito, el hijo de Eugenio.
LINDA Y PARA SIEMPRE
   De regreso a casa de Teresa, ella se pone a cocinar para todos un menú bien cubano, con tremenda sazón, que incluye los deliciosos aguacates que se dan en el patio de Orlando   El tiempo se nos pasa haciendo cuentos. Parece que les estoy cayendo bien. Al menos tan bien como ellos a mí. Pienso que situviera que regresar a España mañana, el viaje a Miami ya ha valido la pena solamente por haberlos conocido.
Teresa, Ruly, Judith, Eugenito, Raúl e Iliana
Mejor nos hacemos un selfie, para que aparezca Belkis también.
   - Tenemos que llevarte a los cayos.
   Y se ponen a planificar el tour en que iremos hasta Key West. Esa noche me invitan a quedarme allí. Pese a mis protestas, Teresa y Raúl insisten en cederme su habitación, el dormitorio principal de la casa, para que yo duerma.
   Cuando se van y a Raúl le vence el sueño, nos quedamos Tere y yo en la cocina/comedor conversando, recordando lo que pasó y lo que no pasó allá en el pueblo durante nuestra niñez, comentando los prejuicios y la cerrazón mental que logró separarnos, estrenando nuestra hermandad que nos prometemos será linda y para siempre.

miércoles 3 de agosto 
TRES AL DÍA Y POCO MÁS
   Miami es muy complicada para estructurar una agenda de reuniones con amigos tan extensa como la que tengo prevista. Allí si no tienes carro, estás jodido. Por tanto, resulta necesario administrar no sólo el tiempo sino, además, ajustar quién me lleva y quién me trae de un lado a otro. Saco la cuenta y los espacios que me deja libre la televisión me dan para tres visitas al día y poco más. Y para colmo, el teléfono no me funciona bien. ¿O es que soy bastante torpe para utilizarlo? La destreza con el móvil nunca ha sido mi fuerte.
   Visito a Cáceres Manso. Por una de esas casualidades de la vida, Cachito vive a sólo 800 metros de los Proenza. En uno de esos repartos apacibles, sin edificios altos, de anchas calles y aceras, casas unifamiliares con jardín y patio separadas unas de otras por cercas de tablitas estrechas. Si el modelo de urbanización de Miami se aplicara a todos las ciudades del mundo, la tierra habitable del planeta se agotaría en un dos por tres.

EL EFECTO SORPRESA
   Con Cachito voy hasta el Canal 41. Hoy es mi primera aparición en “El Happy Hour”. Según lo acordado, Carlucho me entrevistará, dándome pie para que yo promocione mis libros y cuente batallitas de la TV Cubana, en la que desarrollé una carrera de treinta años. Y en un momento dado, el segmento será interrumpido por alguna figura conocida que trabajó conmigo. El lunes me pidieron nombres y les di una lista de 10 ó 12 artistas que viven en la ciudad. Para lograr en cámara el efecto sorpresa, Julio César Leal y su equipo del programa coordinarán la presencia del invitado del día pero no me dirán de quien se trata.
   Discrepo del planteamiento. Se me sale el director que llevo dentro y les digo que si me enterara antes de quien vendrá, podría preparar alguna anécdota o tema que enriquezca la entrevista. Pero argumentan que se perderá mi reacción, el efecto sorpresa. Les prometo actuar, fingir perfectamente, pero no dan su brazo a torcer.

PEPE VALLADARES, LA ENTEREZA
   En ese primer programa, me traen al estudio a mi querido José Valladares quien, como yo, anda de visita por Miami.
Pedraza Ginori, Carlucho y José Valladares en plena transmisión.
   Pepe fue víctima de una gran cabronada y el gobierno cubano lo incluyó en la lista negra allá por 1980, planchándole no sólo como cantante sino también como compositor. Durante diez años lo mantuvieron alejado de la radio y la televisión. Pienso que su condena fue una presión para que se marchara de la isla. Pero no emigró. Y como ave fénix, resurgió de su ostracismo. Con su perenne sonrisa iluminándole el rostro y su manojo de buenas canciones, recuperó en lo posible el tiempo perdido y hoy es uno de los artistas más queridos de los cubanos, vivan donde vivan. Valladares es un símbolo de la resistencia, de la entereza. Y yo tengo el gusto de proclamarme el primero entre su millón de amigos.
jueves 4 de agosto
DEL MOTEL A LA SUITE
   Hoy es día de mudanza. Por gestión de Carlucho, me sacan del motel de mala fama y ponen a mi disposición un espacioso apartamento, cocina y terraza incluídas, en el South River Suites, que queda en la zona de Medley. Si alguien tuviera la ocurrencia de ir caminando, podría llegar de este hotel al Canal 41 en 15 minutos. Pero caminar es una actividad contracorriente en Miami, algo que nadie hace.
South River Suites, Medley, Miami
   Mi prima Iliana, con su carro, me ayuda en el cambio de alojamiento y por la noche me deposita en casa de Osvaldo Rodríguez y su esposa Lupe Mon.
OSVALDO CHAPEANDO BAJITO
   Han pasado 22 años desde que Osvaldo cantó “Amor y cadenas” representando al ICRT en el Festival de la OTI 1994 celebrado en Valencia, España. Ésa fue la última vez en que estuvimos juntos ya que yo me había desplazado desde Ourense hasta el evento, autoinvitándome para acompañar, en calidad de sapo, a la delegación cubana. Osvaldo ya no regresaría a Cuba, iniciando en aquellos días un exilio que ha tenido momentos muy duros para él y fatales para su carrera artística.
   Esta noche, en el hogar del ex5U4, saludo a Lupe y a su nonagenaria mamá. Han invitado también a Valladares. El anfitrión, Pepe y yo tenemos tiempo para largar largo y tendido, para recordar acontecimientos y comentar mil cosas que le pasaron a Fulano y a Menganito. Nos acompaña el músico santiaguero Jorge de Feria -exdirector de Los Kinnin- que colabora con Osvaldo en las nuevas grabaciones que hacen en el estudio que han armado en una habitación de la casa. Completan el cartel de convidados presentes la locutora de nuestra televisión Eva Leticia Rodríguez, tan cercana, y el poeta Ramón Companioni, quien lee unos versos dedicados por él al compositor de "Se me perdió el bastón".
   Queremos escuchar a Osvaldo. Él afina la guitarra y nos canta cuatro o cinco de sus últimas canciones, demostrando que su potente voz y su genio creador no le han abandonado. C
on el guajiro machete que le acompaña desde su Los Arabos natal, él sigue chapeando bajito. Sus textos actuales siguen tan afilados y certeros como siempre.
De izq. a derecha: Eva Leticia Rodríguez, Pedraza Ginori, Osvaldo Rodríguez,
José Valladares, Ramón Companioni y Jorge de Feria.
viernes 5 de agosto
ESTADELLA MUSIC INC. Y EL LARRY
   De mañana, sigo pegado al teléfono, cargando la agenda con los días y horas en que me veré con amigos. Compruebo que no es fácil. Éste está ocupado por las noches, aquel sólo puede antes de las 12... Voy a tener que contratar una secretaria.
   Iliana me deja en el restaurante La Carreta, lugar emblemático de la calle 8. Jorge Estadella y Armando Larrinaga me han invitado a almorzar. Ambos son magníficos creadores de canciones pop. Nos hicimos amigos, buenos amigos, en aquellos años 60 en que los tres empezábamos y de día trabajábamos fuerte para abrirnos caminos mientras de noche nos sentábamos en el quicio de la farmacia Radiocentro a ver el desfile de chicas que paseaban Rampa arriba y Rampa abajo.
   Jorge rememora las cosas que hicimos juntos cuando fue director musical de mi “Juntos a las 9” y se acuerda de la banda sonora que compuso para un especial en el que narré la vida de un hombre que vivía entre cocodrilos.
Aquí en la Florida, él ha trabajado con todas las grandes estrellas latinas. Larry me narra la historia de cómo, casi por azar, unos números suyos fueron a parar al grupo tejano La Mafia, que se los grabó en unos discos que se vendieron muchísimo El éxito les ha sonreído a ambos en USA y yo me alegro. Se lo merecen.
Armando Larrinaga, Pedraza Ginori y Jorge Estadella
   Tras el almuerzo, Jorge me lleva a su casa, donde conozco a su gentil señora Ada. Él quiere enseñarme Estadella Music Inc., el estudio profesional de grabación en el que da  servicio a cantantes e instrumentistas. Estando allí, se nos aparecen Yaki Ortega y su esposa María Elena Páez, compañeros míos en el ICRT. Ella dirige y conduce un programa en Radio Martí en el que tengo previsto aparecer en días próximos. El Yaki dejó una buena huella en TV Cubana como camarógrafo estrella y director de dramáticos. Me da mucho gusto verles y, como no dispongo de mucho tiempo, quedamos en encontrarnos otra vez en los próximos días.
María Elena Páez, Pedraza Ginori, Yaki Ortega y Jorge Estadella.
ROBERTICO A LA HORA QUE SEA
   Un chofer del Canal 41 me lleva hasta los estudios de Hialeah Garden, donde se transmite en directo “El Happy Hour”. El vigilante de la puerta, que ya me ha visto por aqvarias veces en esta semana, se hace el que no me conoce y me pregunta adónde voy. Por un momento, me parece que el tiempo ha dado marcha atrás, que estoy entrando en Radiocentro y tengo que mostrar el carné a unos tipos que sabían perfectamente que yo era Ginori. Por supuesto, me identifico pero no puedo resistir la tentación de preguntarle ¿usted es el CVP de aquí?
   Allí me encuentro con mi amigo Robertico Rodríguez, que vive cerca de mi hotel South River y de América TeVé. Él fue operador de audio en queseyó cuantos programas televisivos míos y formó parte del clan que sacó adelante, con mínimos recursos y a base de inventiva y huevos, el complejo sonido de los espectáculos de mis tres concursos Guzmán, los de 1978, 79 y 80.
   Robertico ha puesto su carro a mi disposición sin condición ni tiempo.
   - Oye, no importa la hora que sea, como si es de madrugada.
   Su gesto es de ésos que no sabes cómo agradecer. (3)

LA CHICA DEL CAÑONAZO
   Las camisas que he llevado desde España para aparecer en televisión se han arrugado durante el viaje y las solícitas compañeras de vestuario me planchan la que usaré cada día mientras las de maquillaje se esfuerzan para que, como me dice una de ellas, “usted salga bien bonito”.

   A las siete en punto comienza la transmisión y, cuando llega mi momento, Carlucho me tiene que recordar que hable en cámara de mis libros y de que aólo se pueden adquirir en amazon.com porque a mí se me olvida hacerlo y se me van los minutos contando anécdotas. Me falta mucho para ser un buen promotor de ventas.
   Hoy la invitada a mi segmento es Hilda Rabilero. La emoción es mutua, ella llora y yo no sé cómo disimular los sentimientos que me trae el verla allí, abrazada a mí. Días después, ella comentará en su Facebook:
   “Me eché a llorar como una idiota cuando ví a Ginori. Fue demasado emocionante. Yin fue mi maestro y alguien a quien admiro enormemente por su nivel de creatividad, su talento y sentido del humor”.

Hilda Rabilero y Pedraza Ginori en "El Happy Hour"
   Hilda fue columna vertebral de “Juntos a las 9” durante varios años. Al principio, por no estar evaluada, me prohibieron anunciarla como presentadora así que aparecía como una azafata que bauticé como “La chica del cañonazo”.
Después hizo carrera en la tele y llegó a conducir y dirigir una revista de varias horas, “Contacto”, que alcanzó una gran teleaudiencia.
   Lejos de las cámaras, en las distancias cortas, la Rabilero, que tiene un carácter especial, me resulta pintoresca. Siempre le llevo la contraria para buscarle la lengua y ver qué salida se le ocurre. Su chispa es inagotable y nunca me decepciona. Por allá anda, por el Miami donde ha sido figura televisiva, llena de ideas entre las que sobresale un proyecto audiovisual sobre la vida de su célebre tío Guillermo Álvarez Guedes.
CERVEZAS PARA EL DOMINGO
   Después del programa, Iliana me recoge a las puertas de América TeVé y con ella y Robertico Rodríguez, en sus carros, vamos a un gran mercado llamado Public. Quiero adquirir cervezas para llevarlas al picnic del domingo, en el que me reuniré en Tropical Park con compañeros de Televisión Cubana. No me puedo aparecer allí con las manos vacías.
CONQUÉ EN EL VERSAILLES
   Del Public Iliana me traslada hasta la puerta del restaurante Versailles, donde ya  me espera Ana Lidia Méndez. Mientras comemos -yo pido platos cubanos -por supuesto-, tratamos de ponemos al día. Pero es misión imposible, son muchos años de separación y muchas las historias que almacenamos. Le pregunto cómo me ha visto en la tele y me asegura que muy bien, muy desenvuelto. Su opinión me levanta el ánimo. Es que lo mío siempre ha sido estar detrás de las cámaras y no delante de ellas.
   ¿Ya dije antes aquí que quiero mucho a esta Ana, a la que llamo cariñosamente Conqué? La conocí cuando era una chiquilla. A sus 16 años ya integraba el elenco del Musical de La Habana. Como nuestra amistad es algo complicada, hemos tenido nuestros más y nuestros menos pero nunca hemos dejado de querernos. Ahora, Ana es esa señora actriz que está sentada frente a mí, protagonista de la escena teatral miamense. Pero sigue siendo la misma de toda la vida, la que tras su apariencia de mujer frívola esconde un alma profunda y repleta de bondad.
sábado 6 de agosto
FLORES PARA LOLY
   Hoy la Rabilero dedica la mañana y parte de la tarde a estar conmigo. Me recoge en el lobby del hotel y salimos a dar una vuelta. Me enseña la zona de la playa, donde están construyendo una buena cantidad de edificios altos que van a modificar de forma sustancial la imagen de la ciudad en los próximos años. Me llama la atención que no hay transeúntes en las calles. Miami es una ciudad de aceras vacías donde todo el mundo se mueve en carros, aunque su destino sea tres cuadras más allá.
   Antes de irnos a almorzar, Hilda hace una escala en nuestro recorrido para que saludemos a Toni Herrera. Me da mucho gusto verle porque Toni es alguien que estuvo muy ligado a mi Loly Buján, como maquillista y peluquero de sus programas y como amigo. Ella le quería de verdad y se alegró mucho el día que le dije que Toni y yo nos habíamos encontrado en Facebook. Verle en persona resulta una ocasión emocionante, siento que la vida me ha dado una oportunidad que debió haber sido para Loly. El recuerdo de mi fallecida esposa está presente todo el rato y hay momentos de la conversación, salpicada de anécdotas de ambos, en que no puedo reprimir alguna lágrima. Al marcharnos, él me entrega un sobre y me dice:
   - Esto es para que le compres un ramo de flores a la Buján.
   Por supuesto que, una vez de regreso en Ourense, cumplí su deseo.

HILDA EN LOS PARAGÜITAS
   Con la chica del cañonazo paseo un rato por una zona cercana a la playa. Al doblar por Lincoln Road, hallamos unos paragüitas y nos detenemos para comer algo en un lugar de tapas que se llama Maya. Los precios del menú me parecen  altos al compararlos con el ambiente popular del sitio. Al final, le pido a la camarera que nos saque una foto con mi móvil pero lo hago temiendo que nos vaya a cobrar extra por hacernos ese servicio. Se lo pregunto en jodedera y ella, latinoamericana simpática, me tranquiliza:
   - No se preocupe. Aquí las fotos le salen gratis.
EL TROMPO QUE NO PARA
   Tras el agradable rato con Hilda, ella me deja en casa de Teresa. Su hija, Belkis Proenza, vive en la misma cuadra y el trato personal entre ambas es constante. Esta tarde tengo así una buena oportunidad de charlar con tranquilidad con mi sobrina. Cuando supe de su existencia, comencé a seguirla a través de Facebook pero es mucho lo que desconozco de su trayectoria vital y artística.
   Cuando Belkis nació, allá en La Habana, ya traía dentro el bichito del arte. Desde niña dio muestras de su talento en actividades y en programas infantiles de la TV. Tras su llegada a Estados Unidos como marielita, dio rienda suelta a su talento para las artes escénicas participando en espacios televisivos, siendo durante ocho años la pareja de bailes de Miguel Ángel Masjuán y formando parte de varias compañías teatrales, entre ellas la Havanafama de Los Angeles, que realizó una importante labor de difusión de la cultura cubana en California. En Miami, donde es muy conocida, ha desarrollado una interesante carrera como actriz, directora, dramaturga, promotora y activista cultural. Hasta hace poco, mantuvo abierta La Casa del Teatro donde ha actuado y dirigido en varios montajes, algunos escritos por ella. La Casa ha sido un sitio abierto a los teatristas de Miami. El cierre de su sede, por imperativos económicos ajenos a su voluntad, golpeó a Belkis pero no la detuvo. Ella es de ese tipo de persona que no para quieta. Ha seguido actuando, dirigiendo un taller de danza para niños, está metida de lleno en algo que se llama MicroTeatro, en un interesante proyecto, InDoor Teatro (El actor toca a tu puerta), que representa obras en domicilios y centros de trabajo y anda promocionando un festival internacional de la escena LBGTQ. Todo ello sin abandonar a su hijo Aldo, volcarse a sus amistades, frecuentar la noche miamense -le encanta bailar casino- y dedicar tiempo a su vida sentimental. En fin, es un trompo al que nunca se le acaba la cuerda.
   Belkis Proenza y yo conectamos enseguida. No sólo porque ambos nos hemos movido en la onda del arte sino porque descubrimos que pensamos igual en muchos aspectos, que era fácil la comunicación. Disfruté mucho cada minuto a su lado. Es inteligente, activa, yo diría que brillante. Me acompañó a varios de los reencuentros que tuve con mis amigos en su ciudad y me asombró su capacidad para captar al momento cuál es la atmósfera que se respira en cada lugar y a partir de ahí, comportarse. Jamás desentonó, nunca dijo algo fuera de lugar. El hecho de descubrir una personalidad como la de ella y que, por encima, fuese mi sobrina, resultó una de las grandes sorpresas que Miami me guardaba y uno de los premios que me entregó.

LA CONEXIÓN RECÍPROCA
   Y parece que la conexión de buen rollo fue recíproca. Al día siguiente de mi partida, me dedicó estas palabras en Facebook:
   "Reflexiones de una despedida! (Amor a primera vista)
   A veces nos cuestionamos si el involucrarse sentimentalmente con alguien en segundos, horas, días, apenas semanas es más falso que verdadero. La vida me ha demostrado que definitivamente es lo menos probable y difícil de comprobar pero absolutamente "verdadero". Una afinidad indescriptible, el viejo refrán de "parece como si te conociera de toda la vida" se pone de manifiesto, eso sencillo, desprendido, sin compromisos, te hace disfrutar de las cosas menos relevantes de la vida, imposible no reconocerlo como el más puro sentimiento...es amor en cualquiera de sus facetas.
   ...del que les contaré hoy, pues llevo algún que otro record, apareció como por arte de magia hace menos de un mes en mi vida, en un momento en que necesitaba de distracción y compañía, pues un águila había pasado por el mar...
   Llegó con 4 horas de atraso donde lo esperábamos 8 corazones, algunos más latentes que otros, recuerdo uno que parecía amplificado por un altoparlante, pero es que ese corazón lo esperaba hace mucho más tiempo que los demás...lo esperaba desde que supo que existía.
   Con una sonrisa tan clara como tan limpia nos miró y se unió a algunos en un fuerte abrazo, yo capturaba con mi indefenso aparato celular aquella escena de "lo que el viento NO se llevó", recuerdo que se me hizo un nudo en la garganta...
   ...yo, que peco de extrovertida, me relacioné inmediatamente y todo comenzó a fluir como por arte de magia, llegaron las mañanas, las tardes y las noches, el compartir, el disfrutar de todo y nada, no nos asombró en lo absoluto...existía algo muy poderoso...la sangre.
   Yo, que conocía de sus éxitos y de su vida al horizonte, comencé a admirarlo y a nutrirme con las muestras de lealtad, agradecimiento y cariño que otros le profesaban. En algún momento sentí: ((De lo que me he perdido)) pero inmediatamente me consolé pensando: "Todo en la vida llega en su justo momento"
   ...orgullosa de verlo disfrutar de cada mínimo instante, agradecido, nostálgico y feliz...no me percaté que llegaría
el día de decir: "Hasta luego querido Yin" ....esta madrugada, en un simpleGRANabrazo balbuceé: "Te espero, regresa...." él también me dijo mucho, un discurso de emociones...y aquí estaremos los dos, esperando la próxima vez.
   Te quiero Yin ....hasta que nos volvamos a ver...irónicamente no tenemos ni una foto juntos".
Sí, Belkis, había una foto: ésta.
JUNTO A POEM
   La Proenza me conduce a mi cita de esta noche con tres grandes músicos: Ricardo Eddy "Edito" Martínez, Omar Hernández y Mike Porcel, en casa del primero.
   Es mucha la lluvia que ha caído desde que les vi en Cuba por última vez. Recuerdo al Edito de los 70 como un joven con tremendo talento que trabajaba con Amaury Pérez Vidal y despuntaba con fuerza en el ambiente de la creación y la instrumentación. Nos veo reunidos en la oficina de la Dirección de Música, en el octavo piso del ICRT, aquella tarde en que le ofrecí escribir, montar y dirigir una obra de gran rock instrumental, de la duración que él quisiera, para presentarla en una gala del próximo Concurso Adolfo Guzmán. Me veo animándole a hacerla, argumentando que nunca antes en Cuba se había intentado algo por el estilo y que sería su gran oportunidad de darse a conocer a nivel masivo porque aquel evento lo verían hasta los ciegos. Él no aceptó mi propuesta. Quizás ya estaba seguro de que su lugar en el mundo era otro y maquinaba la forma de abandonar el barco socialista.
   Ahora, emocionado, le abrazo. Es el mismo Edito de entonces aunque peina algunas, bastantes, canas en su largo cabello, ha sobrevivido a algunos problemas serios de salud y ha desarrollado una exitosa carrera como músico, arreglista y productor.
   Junto a él, están Omar, Mike y las esposas de los tres. ¡Qué gusto estar allí! ¡Qué bien pinta la noche!  
   A Omar Hernández le recuerdo como bajista de Afrocuba en la época que ese grupo cortaba el bacalao en La Habana y para tocar allí había que ser bueno y pico.
   La reunión es una buena oportunidad de transmitirle a Mike Porcel mi admiración, grande, por su obra y mi respeto por su integridad artística y personal. Creo que su “Diario” es una de las diez (¿cinco?) mejores canciones que se hayan escrito en Cuba. Se lo digo y sonríe, modesto, con esa serenidad que parece ser su rasgo principal.

Fragmentos de la letra de “Diario”
Y confundes la falta de fe con la pena y el llanto que hoy marcan mi sien,
y entre tantas preguntas llegas a pensar que he olvidado tu beso y tu forma de estar,
que de nada ha servido perder la belleza de tanto mimar.
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Tengo un credo para resistir la nostalgia y el tiempo. Aún creo en el amor.
Ahora paso el invierno más cerca del mar. No me faltan amigos.
Tengo un trozo de pan, mi guitarra y un hijo, en fin, que no me puedo quejar.
Y aunque he sido feliz, pienso en ti.
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   Porcel trabajó conmigo al principio de los tiempos. En los reportes que logré conservar, aparece actuando en el "Álbum de Cuba" que dirigí el 1 de noviembre de 1970. También le recuerdo en los programas en que yo presentaba a Los Dada, grupo del que era integrante y dirigía Raúl Pastora. Por cierto, sé que Raulito vive en Miami y pregunto por él. Me dicen que, aunque él quería, no ha podido venir esta noche. ¡Qué lástima!
   Después, Mike pasó a trabajar en proyectos teatrales mientras iba dando a conocer sus canciones, caracterizadas por unir textos muy cuidados y melodías de elaboración compleja. Su obra cancionística es una de las más importantes de aquello que originalmente se llamó nueva trova.
   Hace un tiempo que Facebook y el correo electrónico nos pusieron en contacto de nuevo pero faltan por decirnos muchas cosas de las que cargamos en nuestras mochilas vitales. Y aprovechamos la ocasión para remediar un poco la situación. Me relata su via crucis a partir de 1980, cuando anunció su decisión de marcharse de Cuba, a raíz del éxodo del Mariel. Sus hasta entonces compañeros del Movimiento de la Nueva Trova le acusaron de traición y no solamente le dieron la espalda sino que organizaron mitines de repudio contra él y sus familiares (4). Desde entonces, el gobierno le cerró las posibilidades de salir y anduvo durante nueve largos años ganándose la vida como pudo, tocando los órganos de varias iglesias, dando tumbos por la cárcel al aire libre en que para él se convirtió La Habana. Y al fin, tras el largo destierro interior, el exterior: España y después Miami.  
   Reencontrarme con Edito, Omar y Mike resultó muy nutritivo para mí, me gusta mucho arrimarme a la gente de talento porque siempre se me pega algo. Ellos están inmersos en un proyecto musical muy interesante y rompedor titulado POEM, que les sirve para transmitir su arte libremente, con un nivel altísimo de creatividad, expresándose sin concesiones. Me hubiese gustado que una destacada figura del rock cubano y cuarto integrante del grupo, el guitarrista Jorge “Pepino” Fernández, se hubiera unido a nosotros en aquella noche de recuerdos.

   POEM ya se ha presentado varias veces y con éxito aunque lo que hacen no es fácil de consumir por el gran público, machacado por la música más comercial. Es de esos proyectos que lo hacen avanzar a uno por el camino de un mejor gusto estético. Les recomiendo, en especial, su versión rockera, conceptual, del himno nacional cubano, que pueden disfrutar pulsando A  Q  U  Í
   Para oír su mezcla de una danza de Ignacio Cervantes con el universo Led Zeppelin pulsen A  Q  U  Í
   Las horas, unas cuantas, se nos han ido volando. Cuando Edito me lleva de su casa al hotel, me siento pletórico, contento y satisfecho del encuentro con estos tres grandes.
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   Hasta aquí la primera de las cuatro piezas del blog dedicadas a contar lo que me ocurrió en Miami. A las demás se puede acceder pulsando estos enlaces:


PEDRAZA GINORI EN MIAMI 2016 > DÍA A DÍA (TERCERA PARTE)

PEDRAZA GINORI EN MIAMI 2016 > DÍA A DÍA (CUARTA PARTE)
 
N    O    T    A    S

(1)   Carlucho, Cao y sus equipos de producción, actores y actrices, las bailarinas, las cantantes, los músicos de la orquesta y todos los integrantes del personal operativo del Canal 41 (camarógrafos, luminotécnicos, sonidistas, maquillistas, vestuaristas, auxiliares, choferes, etc.) se portaron de maravilla conmigo, con una consideración que agradezco profundamente. 
(2)   En mis visitas posteriores a los estudios de América TeVé tuve la satisfacción de toparme con Los Pichy Boys y decirles que soy su fan. Y de encontrarme a otras de mis amistades, entre ellas la comediante Zulema Cruz, recién salida de una exitosa intervención quirúrgica en sus cuerdas vocales, y Ramoncito Veloz, magnífico actor, quien tuvo la gentileza de ir una tarde al 41 sólo para saludarme.
(3)   Recibí mucho cariño en Miami. Espero que los tantos amigos que me lo dieron me disculpen por entregarle una mención muy especial a Roberto Rodriguez, que se portó conmigo por encima y a millón todos los días y a todas horas. Gracias, querido Robertico, que sepas que me tocaste el corazón.
Roberto Rodríguez y Pedraza Ginori
(4)   Lean la carta del Movimiento de la Nueva Trova a Mike Porcel en esta pieza de mi blog:
CONCURSO GUZMÁN 80 (1): CUANDO SE JUNTARON EL HAMBRE Y LAS GANAS DE COMER 
(5)   Si se quedaron con deseos de escuchar "Diario" de Mike Porcel, pulsen
A  Q  U  Í

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en formato papel, mis dos libros "Pedraza Ginori Memorias Cubanas".
Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical,

la radio, la publicidad y la prensa.
Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales.
El Libro 1, “Eugenito quiere televisión”, tiene 342 páginas. 

El Libro 2, "Quietecito no va conmigo", 362 páginas.
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