Traductor

Páginas vistas

miércoles, 16 de noviembre de 2016

PEDRAZA GINORI EN MIAMI 2016 > DÍA A DÍA (SEGUNDA PARTE)

En lo que mi buena amiga Rosa, en un alarde de chispa jodedora, 
ha calificado como “Jornadas de Solidaridad con el Yin en Miami”, 
del 1 al 20 de agosto de 2016 estuve de visita en esa ciudad, 
que sentí tan cubana y cálida como vertiginosa y enérgica.
Para mí, Miami fue un no parar, un puñetazo de pura adrenalina que sacudió 
la modorra de mi diaria rutina existencial en tierra gallega.
Durante mi estancia disfruté de la entrañable acogida de mis familiares, 
aparecí en seis programas de televisión y en cuatro de radio 
y presenté mis libros “Memorias Cubanas” en un acto celebrado en The Place.
Además, mi tour por Miami fue una celebración de las relaciones humanas. 
Me reencontré con amigos, colegas y excompañeros de trabajo 
a quienes no veía desde hacía sepetecientos años 
y anudé nuevos afectos que llegaron a mi vida para quedarse.
En cuatro piezas de este blog pueden hallar textos e imágenes 
de mis inolvidables momentos miamenses, 
miameros, miameños o como se diga.
Aquí está la segunda de ellas.
Para quienes no hayan leído la primera pieza:
La familia Proenza está compuesta por mi hermana Teresa,
su marido Raúl y los dos hijos de ambos, y por tanto mis sobrinos,
Belkis y Ruly.
Iliana es mi prima.
---------

domingo 7 de agosto
PICNIC EN TROPICAL PARK
   A las 11,00 debo estar en Tropical Park. Un poco antes, Robertico Rodríguez me lleva del hotel hasta allá. En el maletero de su auto van, heladas, las cervezas compradas en Public que él puso en su nevera el viernes.
   Fue uno de los más felices acontecimientos de mi estancia en Miami. En un lugar de onda campestre, muy bien cuidado por cierto, se reúnen una vez al mes exempleados del ICRT que ahora viven en la Florida. Llevan comida y bebidas para disfrutar de una especie de picnic en que los recuerdos y los abrazos son los protagonistas. El ambiente me resulta cálido, formidable.

Dania Avilés, Maida Ramos, Pedraza Ginori, Cary Herrera y Robertico Rodríguez
   Como hace muchos años que no me ven, todos tienen que ver conmigo y yo estoy en mi salsa. Esmeralda Vega ejerce de organizadora. Al verla, me emociono bastante porque ella fue buena amiga de mi esposa Loly Buján  La entusiasta Cary Herrera ha traído unos collares de la buena suerte y unos globos con el letrero "Welcome". Ella y Dania Avilés son las que más se mueven, atendiendo a todo el mundo.
De izq. a derecha: Noel Izquierdo, Eladio Ledesma, Dania Avilés,
Evelio Serrano, Pedraza Ginori y Santiago Súarez,

   Por allí andan René Cosculluela, Miguel Ricardo -hermano de Miguel Ginarte-, Maida Ramos, camarógrafos como Eladio Ledesma, Vladimir Ramírez y Evelio Serrano, directores como Raúl Villareal... Santiago Suárez me trae las “Memorias Cubanas” que ha comprado y me pide que se las firme.
Manuel Estrada, "Candonga"
   Oscar López me regala un libro que ha escrito sobre su experiencia como asesor en la programación dramática de TV Cubana. Es la primera vez que veo en persona a Daisy Casals y le muestro mi apoyo en su lucha personal. Descubro a Darío Larramendi, mi productor en La Habana, que estaría igualito sino fuera por esas canas que le han salido.Y no me puedo creer lo que estoy viendo: conducido por su hijo, entra en el grupo Manuel Estrada, el "Candonga" original, toda una leyenda de nuestra tele que empezó en Radiocentro cuando aquello era CMQ y es un saco de anécdotas porque estuvo trabajando allí hasta hace pocos años.
   Para mí, fue una experiencia maravillosa reencontrarme con mi gente de la TV Cubana..
Yo llevé a mi hermana Teresa y a otros miembros de mi familia. No quise que se perdieran la felicidad que sentí. Eché de menos a la prima Iliana y a la sobrina Belkis, que no pudieron asistir. 
<<<< Mis familiares Pedraza/Proenza.
De izq a derecha, de pie: Ruly, Ángela, Teresa, Orlando, Artenito y yo.
Sentados: Raúl y Elsa.

   Cuando aún falta mucho para que el grupo se coma y se beba todos los féferes que descansan sobre las mesas, el cielo se encapota y la lluvia decide que se acabó lo que se daba. Tenemos que salir pitando.
CAMBIOS EN LA AGENDA
   Al llegar a Miami, utilicé la agenda de mi teléfono para planificar mis citas. Era el sitio adecuado para que apareciera a quién debo ver cada día, a cada hora, dónde nos vamos a encontrar y, lo más importante, quién me llevará hasta el sitio de la reunión. Pero mi habitual torpeza para sacarle partido al móvil, ha convertido la tarea en un verdadero problema. Me paso el día pegado al dichoso aparato tratando de dejar establecido cúales son los encuentros vigentes, los pendientes, los que se cancelan y los que se cambian para otra ocasión. Y cada uno con sus datos actualizados. Durante la primera semana he perdido mucho tiempo anotando, eliminando, reprogramando, en fin que organizar mi día a día me produce una terrible sensación de agobio.
   Es hora de arreglar eso. No he venido a Miami a coger lucha sino a disfrutar. Así que tomo la decisión que los días venideros me indicarán como correcta. Mando al carajo al móvil y determino que, desde hoy, reflejaré mi agenda en hojas de papel, una para cada día, en las que puedo anotar, tachar, reescribir y hacer lo que me dé la gana sin complicarme la cabeza.
   Algunos amigos se ríen cuando me ven operando con un manojo de papeles estrujados, pero no me preocupan sus risas. Lo importante es que ahora he mi vida se ha hecho más fácil.
LA FAMILIA DE CELESTINO
   Alguien (¿Raúl? ¿Robertico?) me deja en el edificio de Marcia García y apenas verme, ella me monta en su carro y salimos disparados para la casa de su mamá. Marcia es la hija y Berta es la viuda de Celestino García Suárez, un hombre que jugó un papel importante en mi carrera porque gracias a él pude dirigir en la radio primero y en la televisión después.
   Tengo gran interés en conocer personalmente a ambas, entregarles en vivo un poco del agradecimiento que le tengo a Celestino. Con ellas, esperándome, están Celestino hijo y Evelio Serrano, dos camarógrafos de larga trayectoria que trabajaron frecuentemente conmigo. El primero todavía está activo en la televisión de Miami. Evelio hace poco que aterrizó en Estados Unidos.
   Porque tengo un compromiso a las ya cercanas 5 de la tarde, mi visita es de médico, o sea breve. Apenas el ratico suficiente para recordar a Celestino con un par de anécdotas mías y tomarle la mano a Berta, que hace rato cumplió los 90, mientras escucho su débil voz y disfruto de su limpia mirada. A Marcia me une una amistad en la distancia, forjada en una red social, pero con mimbres suficientes para que sea verdadera. Se le ve una mujer decidida, que anda por el mundo con seguridad y audacia. Me recuerda a su padre en sus gestos y su manera de expresarse.

De izq. a derecha: Celestino (hijo), Marcia, Doña Berta y Yin.


   En el momento de marcharme, Doña Berta me entrega unos libros que ha decidido regalarme. Uno de ellos trata sobre el presidio político en Cuba. Y me pide que los lea “porque son muy interesantes”.

ALGO MÁS QUE CASADOS
   Miami me muestra por primera vez su cielo de color gris. Está lloviznando cuando Marcia me suelta en la puerta del teatro Trial, en el corazón de la muy cubana Calle 8. Ana Lidia, que trabaja en la función que se presenta, nos ha conseguido a los Proenza y a mí varias entradas gratuitas (les llaman “de cortesía”) para que veamos “Algo más que casados”, una compilación de sketchs humorísticos extraídos de un programa del mismo título que fue un batazo de audiencia hace años en América TeVé. La de esta tarde es la última representación de la exitosa temporada que comenzó en junio.
   En la función trabajan algunos de los actores que intervienen regularmente en “El Happy Hour” y que he conocido en los estudios. Entre ellos Carmen Daisy Rodríguez -que hace muy bien de cubana buena hembra-, la bayamesa Mariela Rosales, el dominicano Edgardo Rubio y dos tíos que se desenvuelven muy bien en el género comedia ligera: Chano Isidrón –hijo del legendario poeta repentista cubano del mismo nombre- y Adrián Más, un chico de Placetas que tiene lo que hay que tener para triunfar como galán joven.
   Junto a ellos, Carlos Cruz, el sólido actor cubano.
   Al terminar la representación, el elenco saluda al público y nombra a algunos de los espectadores que ellos creen que tienen cierta relevancia. Entre ellos yo, a quien presentan con una sarta de elogios. Me pongo de pie, me aplauden y me siento incómodo aunque agradecido.
   Paso al backstage y allí Ana Lidia me presenta a la colombiana Marisol Correa, que además de actuar ha sido la productora del espectáculo, y a Hugo Mosser hijo, autor y director de la obra, argentino cuyo padre fue una personalidad importante de la televisión en Buenos Aires. Cuando Mosser se entera de que he escrito unos libros de memorias que hablan de la TV cubana, me pregunta si trabajé en la CMQ de Goar Mestre. Le respondo que no y que ya me hubiera gustado a mí.

EL CUBANO DEL CELULAR 
   Belkis y Teresa me llevan del teatro a casa de Bobby Leonard. Si hay alguien en Miami a quien no debo dejar de ver es a él. Nos conocemos desde mediados de los años 60. Yo comenzaba en la tele y él era un joven cantante que trataba de hallar su espacio en la farándula habanera. Cuando me dieron mi primera oportunidad de dirigir un musical en horario estelar, “Un millón de lunes”, le incluí como parte del elenco habitual porque tenía dotes para la actuación humorística y era echao palante. En el hotel Habana Libre, en una de aquellas escenas que filmábamos, le pedí que se tirara a la piscina y lo hizo sin decirme que no sabía nadar. Por poco se ahoga. Cuando, no sin esfuerzo, logró salir del agua, me preguntó:
   – ¿Qué tal salió el número?
   - Bien –le respondí.
   - Pues eso es lo que importa.
   La anécdota revela el concepto que tiene Bobby de lo que es ser artista.
   Después hicimos muchos Tele-Revista, cuando el combo de Senén Suárez era fijo en el programa y Bobby cantaba, bien por cierto, en el grupo.

El Bobby Leonard de ahora y el de los años 60
   Con la decisión que le caracteriza, hizo carrera en nuestra televisión como actor cómico y llegó a ser el protagonista de un programa para los niños.
   Pero un día decidió echar a andar por caminos equivocados y se metió en algunos problemas que le apartaron de lo que prometía ser una exitosa trayectoria artística. Pasó a la lista negra y ya no fue posible incluirle en mis elencos.

   De entonces acá, nos han separado un millón de lunes y otro millón de kilómetros pero Bobby y yo hemos mantenido nuestra amistad, últimamente por Internet. Cuando nos abrazamos en su domicilio miamense, el tiempo no nos alcanza para tanto que tenemos que decirnos. Recordamos la vez en que llevé un show a Oriente y al llegar me lo topé allí, convertido en el responsable de actividades artísticas de la zona.
   - Yo era el jefe, el que organizaba las sifarrasrecuerda mientras le explota la contagiosa risa que le acompaña siempre.
   Me relata sus éxitos en Puerto Rico donde un personaje que hacía bromas con cámara oculta le catapultó a la popularidad.
   - Te voy a regalar un DVD de “El cubano del celular” para que veas lo que yo hacía. ¿Tú crees que allá en España podríamos...?
   Le digo que ya estoy jubilado, que ya no hago televisión y el encuentro se tiñe de cierta añoranza mezclada con pesadumbre.
   Creo ver en sus ojos alguna lágrima cuando me cuenta que su esposa Dolores está enferma y que, por causa de su avanzada edad, no puede acceder al transplante que necesita. Ella está presente, callada, dejando que él sea el protagonista.
   - Ahora me dedico a cuidarla. Soy un artista metido a enfermero –me dice, sonriente y la mira, con una complicidad que denota el amor que les ha unido por muchos años.

De der. a izquierda: Bobby Leonard, su esposa Dolores,
Pedraza Ginori y Teresa Proenza (hermana de Yin)
   Me habla de las miles de cosas que ha hecho desde que salió de Cuba, de su faceta de pintor, del libro que ha escrito -"Los pollos no vuelan fritos"- y de los proyectos que tiene en mente.
   - Mira, éste es un disco que grabé recientemente cantando números míos y de otros autores con arreglos y producción de Jorge Estadella.
   Bobby es un gran luchador, toda su vida lo ha sido, de los que reciben golpes pero no se rinden. Y me voy de allí con la certeza de que sabrá encontrar la ruta que le devolverá a los primeros planos. Cómo no.

lunes 8 de agosto
ELLA Y SU GLAMOUR
Pedraza Ginori y Aleida Canal
   Por la mañana, desayuno en mi hotel South Beach Suites con mi amiga Aleida Canal, una de las mejores modelos que ha habido en Cuba. Ale, que sigue con su glamour a cuestas, formaba parte del grupo dirigido por Clara Rey Mena que, cada domingo, desfilaba en la sección de modas de mi “Joven Joven” mostrando la ropa creada por Agustín López y otros destacados diseñadores. En aquellos ya lejanos años 80, ella y sus compañeras que modelaban para el Instituto de la Demanda Interna y La Maison, participaron también en espectáculos que dirigí en el teatro Karl Marx y en el interior de la república. Evocamos a Clarita y a Mercedes, quienes siguen viviendo en La Habana y mantienen la elegancia y el swing que les caracterizaba. Otras de aquel piquete, Alina, Mayra, Rosa, Blanca..., viven ahora en Miami. Sería un vacilón reunirnos para recordar viejos tiempos. A Aleida le gusta la idea y brinda su apartamento en Sunny Isles para realizar la quedada una noche próxima. Promete llamar a las chicas, hoy ya señoras, y organizarlo todo. 
MODESTIA APARTE
    El chofer de América Tevé que me traslada a los estudios es un camagüeyano que hace pocos años se mudó a la yuma. Le han dicho que yo soy el autor de “El final no llegará” y me pregunta si es cierto. Se la sabe y, para demostrarlo, se pone a entonarla. Me intereso por saber dónde se la aprendió. Y me dice que en Cuba, lo que me deja un poco descolocado y confirmo una vez más, modestia aparte, que Rafael Ortiz y yo hemos compuesto una obra que si no es un clásico ya, va camino de serlo.
MEME FRENTE A FRENTE
   A las 19,00 haré mi tercera aparición en “El Happy Hour” del Canal 41. El invitado sorpresa de esta tarde es el gran Meme Solís quien ha venido desde New York, donde reside, y ha traido al estudio a su cuarteto de voces. Interrumpen mi entrevista cantando “Mía la felicidad”, una balada que compuse en 1966 -música y letra mías- y que Los Meme, en el tope de la aceptación popular por entonces, incorporaron a su repertorio habitual y grabaron en la EGREM.

   La historia de mi relación con Meme está contada en detalle en una pieza del blog que publiqué en abril de 2013 y a la que pueden acceder pulsando
A  Q  U  Í
   En ella, le pedí disculpas por no haber estado a su lado durante el largo período -18 años nada menos- en que las autoridades cubanas le castigaron por el “delito” de querer marcharse del país y trataron de borrarle de la memoria colectiva.


   Tras aquella publicación, Meme y yo contactamos alguna que otra vez por teléfono y Facebook. Pero ésta es la primera vez en que volvemos a estar frente a frente. La impresión, sincera y fuerte, me golpea y no sé qué hacer o decir. El abrazo de Meme, rebosante de la nobleza y la generosidad que son sus sellos personales, representa para mí mucho más que su perdón. Y se lo agradezco como puedo, seguramente de forma insuficiente por la turbación que siento.
   El segmento completo se puede ver pulsando en este enlace de Youtube:

MEME SOLÍS Y PEDRAZA GINORI EN "EL HAPPY HOUR"
   Cuando el show acaba, le entrego mis dos libros a Meme y quedamos en vernos en los días siguientes.

martes 9 de agosto 
EL ENCUENTRO MÁS EMOTIVO DE MI VIAJE
   En cuanto tuve un teléfono a mano en Miami, llamé a una amiga de los años a la que quiero mucho.
   - Te he visto en televisión –me dice-. Me alegra mucho de que hayas podido venir.
   Hace tiempo que ella está batallando con una enfermedad de las más serias, que la ha llevado de la mano y corriendo. Yo he estado, por email, al tanto de su lucha y ahora llegó el momento de que nos veamos pero me ha dicho que no vaya a su casa. “Me siento mal, estoy muy fea”, se queja y la depresión que la envuelve se nota en el tono de su voz. Yo sé, por la experiencia vivida junto a mi Loly Buján, que nuestro encuentro le va a hacer bien a su ánimo. He insistido un día sí y otro también hasta que he logrado vencer su resistencia. Sus argumentos principales se derrumban ante mi “sólo será un ratico, ¿vas a dejar que me vaya de Miami sin vernos?”.
   Y por fin llegó el día. Uno de sus familiares viene a buscarme al hotel para llevarme al encuentro que resulta ser, con mucho, el más emotivo de mi viaje.
   No está fea nada. Es una verdad y se la digo desde que la veo. Se ríe con esa risa linda que su mala salud no ha podido borrar. Durante dos horas, mientras hacemos un repaso a los 22 años que han pasado desde que nos vimos por última vez en La Habana, no se muestra decaída ni un minuto. Sabe Dios qué esfuerzo está realizando pero la veo animada, arriba. Enfrenta su enfermedad con realismo, yo diría que con una valentía que ella misma no sabe que tiene. Hay frecuentes sonrisas en su rostro y con la receta de los recuerdos compartidos y la cercanía logramos el milagro de que la depresión, por lo menos esta mañana, se haya esfumado.
   Ya en la despedida, le prometo visitarla la próxima vez que venga a Miami.
   - Si sigo viva de aquí a allá –me dice, y no hay tristeza sino dulzura en sus ojos.

MI AMIGO NO, LO SIGUIENTE
   Pasadas las 12, el familiar de mi amiga carga conmigo hasta la Pequeña Habana. Allí, donde más cubanía se respira, cerquita del CubaOcho al que acostumbra ir cada día, vive Arístides Pumariega, uno de nuestros más grandes artistas plásticos. Al llegar, su compañera Rebeca Ulloa, escritora y activista social, me recibe y me indica que el hombre de la casa se acaba de despertar y está vistiéndose.
Arístide, Rebeca Ulloa y Pedraza Ginori

   A Arístide no lo considero mi amigo sino lo siguiente. Me empaté con él en los 60, cuando ya se había afianzado en el mundo del humor con sus viñetas llenas de ingenio, en las que mostraba la picardía y los defectos del criollo clásico en la figura de su Subdesarrollo Pérez, un tipo de la calle que se le colaba al régimen socialista en cuanto hallaba la primera oportunidad. Descollaban por entonces algunos de los grandes caricaturistas y dibujantes que pasaron a la historia, Nuez, Guerrero, Hernán Henríquez, Chago, Posada... y de ese selecto grupo, Arístide no sólo formaba parte sino que allí había que decirle usted.
   Manolo Rifat lo había incorporado a su “Música y Estrellas” del Canal 6 al que yo me uní como asistente de dirección. Allí, él aportaba sus imaginativos chistes gráficos. Compartir con él ensayos y transmisiones era para mí disfrutar y aprender.
   Cuando en 1966 Eva Rodríguez y José Lino Noya organizaron “Un peso de música”, quedó sellada para siempre nuestra amistad. Con
su peculiar modo jodedor de concebir el espectáculo, Arístide fue el escenógrafo y el creador de muchas de las ideas del show y yo fui el director de aquella temporada que se convirtió en un éxito total.
   Por entonces vacilamos juntos muchas veces la noche habanera, a la que no le quedaba mucho de vida porque ya en algún despacho gubernamental se maquinaba la puesta en marcha de la Ofensiva Revolucionaria.
   Después, él tuvo sus problemas con un sistema que no lo tragaba y en el 70 lo desaparecieron del mapa durante casi una década. Hasta que reapareció como director artístico de aquel soplo de frescor que fue la revista Opina. Donde su recomendación debe haber pesado mucho -él no lo admite pero tiene que haber sido así- para que me llamaran a dirigir los espectáculos de entrega de los premios Girasol.
   Físicamente está igualito. Nadie sabe qué edad tiene. Esa barba blanca fue prematura y la lleva desde siempre. Sospecho que la trajo al nacer. Me gusta verle reír de forma apagada, con esa risa contenida y socarrona que es su sello desde que le conozco. Me enseña sus trabajos recientes, formidables y bien cubanos. Su caricatura de Celia Cruz es antológica y a Fidel lo ha llevado recio innumerables veces. Compruebo que su chispa burlona no se le ha apagado y eso me hace feliz. Arístide es un grande de mi patria y, coño, es más que mi amigo, es lo siguiente.


   Nos comemos juntos el sabroso almuerzo que ha cocinado Rebeca y que para él hace las veces de desayuno. Y en eso estamos, vacilando nuestro reencuentro, cuando tocan a la puerta y es el compositor, cantante y productor Vicente Rojas, que viene a buscarme.
EL CABALLERO VICENTE
   En los 80, Vicente creó varias de las canciones pegadas en el público por Mirta Medina, Alfredo Rodríguez, Annia Linares, Beatriz Márquez, Sergio Farías y otros populares intérpretes del pop criollo. Recuerdo especialmente “Siempre es igual”, un exitazo del dúo ocasional que formaron Mirta y Alfredito. Cuando se decidió a convertirse en cantante, lo hizo sin presentaciones ante el público, utilizando solamente grabaciones de audio y videoclips. Su cálida voz, su manera de expresar, la calidad de su repertorio y la cuidada realización de sus audiovisuales le aseguraron una popularidad que ningún artista cubano había logrado hasta entonces sin dejarse ver en vivo.
   Más de una vez traté de presentar a Vicente en mis programas de TV y teatro y nunca lo logré. Quizás su rechazo obedecía a un miedo escénico insuperable, quizás a una muy bien pensada estrategia de marketing. Quise saberlo pero “me quedé con ganas”, como rezaba la letra de uno de sus éxitos.
   A principios de los 80 fui compañero suyo en la EGREM, donde él era un productor experto y triunfador y yo hacía mis pinitos, tratando de cogerle el truco al complejo mundo de la creación de discos.
   Vicente es un cubano singular. Sin dejar de bromear y resultar cercano, se distingue por ser un caballero, alguien exquisito en su trato con los demás.
   En su hogar, en presencia de su esposa, siento un ambiente cordial, acogedor, mientras los recuerdos van y vienen. Entre ellos uno especial, el de “En el momento de tu muerte”, aquella canción que compusimos juntos, pensada para Osvaldo Rodríguez y que el ex5U4 se negó a interpretar alegando que pasaba por una situación personal que se lo impedía. Nosotros comprendimos sus razones y como no vimos un sustituto que pudiera darle la emoción y el desgarro que exigía mi letra, guardamos la obra en esa gaveta donde duermen los proyectos no cristalizados.

Fragmento de
“En el momento de tu muerte”
Música: Vicente Rojas / Letra: Pedraza Ginori
------
Hoy, al sentir que llegó el dolor más temido, la hora del final,
aprenderé a llorar con esa lágrima serena, pura, simple,
tan sincera como...
Tú, la victoria, la alegría, la ternura que me entregó la vida.
Yo, el presente se me escapa y pregunto ¿cómo será mañana?
Hoy, hoy te acabas y por eso nos quedamos sin aliento
tú y yo.
   Tanto tiempo ha transcurrido que yo apenas me acordaba de “En el momento...” pero Vicente sí, se sabe caso todo el texto. Hace poco, me dijo que la quiere rescatar, hacerle una instrumentación e interpretarla. A lo mejor es el inicio en firme de una nueva colaboración musical entre los dos, de la que estuvimos hablamos. Por mí, encantado, amigo.
PREPARANDO EL REPORTAJE DEL HERALD
   Se me ha olvidado hablar de dos asuntos. El primero es que, gracias a una gestión de mi sobrina Belkis, Arturo Arias-Polo, periodista que atiende temas culturales en el diario El Nuevo Herald, ha entrado en contacto conmigo. Se interesa en publicar un reportaje sobre mí que debe salir en el próximo fin de semana. Como no dispone de tiempo para vernos, me hace sus preguntas por teléfono y se las contesto entre una de mis visitas y la siguiente. Un procedimiento algo raro pero que, increíblemente, funciona.
   El segundo asunto es que ya dos personas que no conozco se me han acercado para decirme que me han visto en la televisión y que les ha gustado lo que vieron. ¿Dentro de poco tendré que empezar a firmar autógrafos? ¿Me estaré convirtiendo en un famoso? Déjate de comer de lo que pica el pollo, Yin, ja ja ja.
   Esta noche, vuelvo a salir en pantalla. Juan Manuel Cao me ha invitado a su programa. Cuando llego a América TeVé, me está esperando un fotógrafo a quien el Herald le ha encargado tomarme imágenes para ilustrar el reportaje que me están preparando. La sesión es larga, un poco coñazo, el hombre me tira no menos de cincuenta fotos: "mire a cámara", "póngase así", "por favor, vírese hacia acá"...

EL ESPEJO DE CAO
   Con un perfil periodístico, por el programa de Cao han desfilado muchas personalidades y considero una distinción que él me dedique su media hora completa. Las preguntas, sugeridas por el contenido de mis libros, dan pie a que yo hable de la televisión cubana y revele la forma de actuar de sus dirigentes antes y después de 1959.
   Me han advertido sobre la sagacidad de Cao como entrevistador, sobre la astucia conque sabe sacarle partido a sus invitados para que se mojen políticamente. Pero no me preocupa mostrarme en la tele miamense echándole a las autoridades cubanas. No soy un político que actúa por ideología o intereses sino un artista que cuenta sus experiencias y me siento ante las cámaras armado con la verdad, aferrado a lo que ya he contado con todo detalle en mis recién publicadas “Memorias Cubanas”: lo que viví durante mis 30 años en Radiocentro. Así que estoy tranquilo.

   Con Cao he conectado perfectamente en los días que llevo visitando los estudios del 41. He conversando con él sobre multitud de temas. Me da la impresión de ser un tipo inteligente, afectuoso, que intenta caer bien y lo consigue con facilidad. Ya en cámara se muestra amable conmigo y para nada incisivo o manipulador. Apenas hemos abordado unos cuantos de los temas de los que él tenía previstos cuando el reloj nos avisa de que el tiempo se nos está acabando. Debe haber estado interesante la cosa porque, sin habérmelo dicho antes, me invita en el aire a volver mañana a su programa. Acepto, claro.
   Los videos que muestran mis dos apariciones en “El espejo” de Juan Manuel Cao están subidos a Internet. El programa de hoy, día 9, se pueden ver pulsando el siguiente enlace:

GINORI EN "EL ESPEJO" / PROGRAMA 1
   La transcripción de la entrevista está publicada en el blog. La pueden leer 
A  Q  U  Í


miércoles 10 de agosto
ERNESTO, EL DE HAVANA JAM
   He quedado a las 11 de la mañana en mi suite del hotel South Beach con Ernesto Juan Castellanos, cineasta que está realizando un documental sobre el evento Havana Jam, que en 1979 reunió en el teatro Carlos Marx a destacados intérpretes musicales norteamericanos y cubanos. Hace tiempo, yo le había contestado por email algunas preguntas que me hizo pero Ernesto Juan ahora ve en mi visita una magnífica oportunidad de grabarme un testimonio que él cree interesante ya que yo fui el director artístico de aquel encuentro cultural Cuba-USA.
   Castellanos trae un montón de equipos y, para ayudarle, a su hijo de 20 años Dhani Juan, estudiante destacado de violín que ha tocado con Billy Joel en un concierto, en un mano a mano que me muestran orgullosos en un video.

RM EN EL AIRE
   La prima Iliana me lleva del hotel a Radio Martí. Estoy invitado a la grabación del programa “RM en el aire” que anima y dirige María Elena Páez y se transmite para Cuba en las mañanas de los sábados y domingos. Me produce cierta impresión entrar a los estudios de la emisora que, a pesar de los pitidos conque el gobierno cubano intentaba joder su transmisión, yo escuchaba a diario en La Habana de los 80 buscando un punto de vista diferente al de los medios oficiales de la isla. ¿Quién me iba a decir que yo iba a estar aquí hoy?
   Antes de mi viaje, el periodista Luis Felipe Rojas me había invitado a participar en su programa de Radio Martí. Como anticipo, me envió por email unas preguntas y publicó mis respuestas en la web de la emisora. A pocos días de caer en Miami, Rojas me informó que ya no estaría en su espacio sino en otros dos, el de María Elena y el de Juan Juan Almeida.
   La Páez era una de las principales voces de la radio habanera y por ello la invité a ser presentadora en el concurso Adolfo Guzmán. Su show de esta tarde resulta una revista muy variada que ella anima con desenvoltura, creando buen rollo entre sus invitados. Allí, conmigo, comparten mesa dos buenos amigos, Jorge Estadella y Jimmy Sánchez. Este último fue productor de programas en TV Cubana y trabajó conmigo a menudo. Me cuesta trabajo llamarle por el nombre que ahora tiene en Miami, Jhinne Sanz, que él jura que es el que aparece en su certificado de nacimiento.

   Jimmy o Jhinne viene al programa para promocionar un concierto de Habana Clásicos, la compañía de cantantes de género lírico que él ha organizado y dirige. Será el próximo sábado y, con la amabilidad que le caracteriza, me lo ha dedicado, como homenaje, a mí.
   El “RM en el Aire” de hoy cuenta con otros participantes: Guillermo Petri (director de orquesta argentino), Baltasar Santiago Martín (activista cultural por excelencia de la ciudad, a quien le autorizo para incluir en su revista Caritate un artículo de mi blog), Edwin Pérez (periodista), Rolando Baute (quien tiene a su cargo la sección del horóscopo) y Omar Sawaya (latinoamericano que, según entendí, se desenvuelve en el mundo de la energía magnética que poseemos los seres humanos).
   Al finalizar la grabación, como es costumbre hay una sesión de fotos que serán publicadas en el sitio del programa en Facebook.

De izq. a derecha:
De pie: Jihmmy Sánchez, Pedraza Ginori, Jorge Estadella, María Elena Páez y Guillermo Petri.
Agachados: Edwin Pérez, Baltasar Santiago Martín, Rolando Baute y Omar Sawaya.

MARÍA ELENA, YAKI Y YAKICITO
   María Elena y yo salimos de Radio Martí y vamos hasta su domicilio, donde nos esperan su esposo Yaki Ortega y el hijo de éste, que se llama José Carlos pero al que todo Dios le dice Yakicito. Siguiendo la estela de su padre, Yakicito es camarógrafo de los buenos y ha estado muchos años trabajando junto a Don Francisco en “Sábado Gigante”, programa que echó el cierre hace unos meses.
   Yaki me cuenta su trayectoria en la televisión hispana, para la que ha producido y dirigido decenas de telenovelas y obtenido numerosos premios. Una pared de su casa, está repleta hasta el techo de diplomas y fotos que atestiguan sus éxitos en ese campo y él me la muestra, orgulloso. Me alegro sinceramente. Él es un luchador con talento que allá en Cuba, antes de todo eso que me muestra ahora, ya era reconocido como uno de los mejores cámaras y directores que hemos tenido.
   Los tres me invitan a comer en un restaurante cercano, especializado en platos latinoamericanos. Yo pido algo de cocina cubana, con los sabores que recuerdo y que tan difíciles son de hallar en mi Galicia.
   Cuentos van, cuentos vienen, la reunión fluye fácil. Estoy en buena compañía. No nos damos cuenta pero el tiempo se nos escapa y salimos de allí con los minutos justos para llegar al Can
al 41 donde apareceré, por segunda noche consecutiva en “El espejo”.
   Entre una cosa y otra, llamo para averiguar como anda la organización de la quedada con las modelos de la Demanda Interna en el apartamento de Aleida Canal prevista para pasado mañana. Y me entero de que la cosa no va. Así que echo mano de mi agenda, o sea del fajo de papeles arrugados que llevo en el bolsillo, y le asigno el espacio de la noche del viernes a una visita a la casa de Jorge “Cuso” López. Él quiere que yo presencie un ensayo de Los Guarañicos de Miami, un conjunto típico que está armando.
MI SEGUNDO ESPEJO
Pedraza Ginori y Juan Manuel Cao

   Esta vez, Juan Manuel Cao ha invitado también a dos personas con las que comparto un pasado común: Cachito Cáceres Manso y Carlos Otero. El video está visible en este link de Youtube:
GINORI EN "EL ESPEJO" / PROGRAMA 2

   El texto completo del programa está publicado A  Q  U  Í


jueves 11 de agosto
JAIME, EL GOURMET
   Muchos recordarán aquel programa de características especiales que Radio Progreso transmitía en la noche del domingo con el título de “Esto no tiene nombre”. Lo realizaba un pinareño que sentó pautas en la radiodifusión cubana al explorar y encontrar nuevas formas de comunicar. Estoy hablando de Jaime Almirall-Suárez, el mismo que, convertido en mi anfitrión de este mediodía, viene al hotel para llevarme a almorzar en “El Rinconcito”, un sitio que, asegura él, es la cima de la gastronomía cubana de Miami. Y si lo dice Jaime pues habrá que hacerle caso porque estamos hablando de un gourmet.
   Antes, pasamos por su apartamento, donde le firmo mis libros. Él trabaja en Amazon de Miami y fue la primera persona de todo el mundo mundial en adquirirlos, al día siguiente de la publicación.
   Nuestro jamar, delicioso, es salpicado por la amena conversación de Jaime e interrumpido un par de veces por las llamadas de Arias-Polo que desea leerme lo que ha escrito sobre mí para ver si hay alguna incorrección.

EL CAÑONAZO DE OMAR
   Almirall me tira en la emisora radial Z 92.3. Allí debo entrar en antena a las 6:30, en la última media hora de “El cañonazo de las tardes”, un show medio tostao donde el tostao y medio Omar Moynelo mete música, farándula, premios y lo que se le ocurre, a toda velocidad. Probablemente, una entrevista conmigo no encaja en ese formato vertiginoso pero Omar sabe lo que hace y logra lo imposible: que yo no desentone en su programa. Su fórmula consiste en abrir los micros para que los oyentes me hagan preguntas.
Jaime Almirall-Súarez, Omar Moynelo y Pedraza Ginori
   Moynelo y yo aprovechamos los tiempos muertos en que suenan las canciones o los anuncios, para tratar de hilvanar fragmentos de esa conversación que tenemos pendiente. Pero es difícil.
   Reencontrarme con él es un deseo de muchos años hecho realidad. Omar me hace reír y lo considero una buena persona. Y él afirma que me quiere. Sin homosexualismo, aclara. ¿Qué mas necesito para sentirme bien a su lado? A veces, allá en Ourense, entro en Youtube para ver los programas de TV en que ha participado en Miami y vacilar sus chascarrillos y su chispa perenne que pone en aprietos a esos invitados que van a promocionar una actuación o un nuevo disco que Omar sabe que es muy flojito.

   Ahora tiene algunas canas pero sigue siendo el mismo muchacho travieso y ocurrente que conocí en la tele cubana y que trabajó conmigo animando la última temporada de un deteriorado “Para Bailar” que, de tan estropeado, no se parecía en nada a aquel mítico programón que había creado Cáceres Manso.
   Con sus salidas impredecibles y sus improvisaciones, El Chino Moynelo se ganó más de una sanción de los comisarios de la censura y lo políticamente correcto. A pesar de mi gusto personal por lo que hacía, a pesar de nuestra fácil comunicación mutua, mi yo director pudo más que mi yo amigo y, por miedo a buscarme más problemas de los que me tocaban habitualmente, opté por no incluirlo en la quinta de presentadores de “Joven Joven” que se ganaron la popularidad. Él lo sabe, se lo he comentado en ocasiones. Pero su yo amigo es más fuerte que su yo artista y comprende mis temores de entonces sin guardarme rencor.
   - Son decisiones que hay que tomar y tú tenías tus razones –me dice.
   Ahora le cuento la anécdota que le tenía reservada para cuando nos viéramos: el papel que él jugó en mi decisión de salir definitivamente de Cuba, aquella noche de 1990 en que vino a mi piso del Vedado a despedirse de mí porque se iba para “afuera”. En Venezuela, donde se abrió paso como actor, le esperaba una nueva vida. Y le noté en los ojos el brillito de los que están a punto de quemar las naves y emprender una aventura riesgosa con tal de realizarse, de ser libres. Aquel día, sentí sana envidia y muchas ganas de seguir sus pasos.
   Hace unos meses, Mega TV clausuró “El arañazo”, su show. No estar ahora en la tele mortifica a Omar. Pero él sigue palante con su cañonazo radial diario, presentando actividades y metido en otros proyectos que le ilusionan, como uno que tiene que ver con el mundo vinícola.
   Por esto último, después del programa me lleva a la calle 8, a un sitio especializado en vinos que se llama Café Italia. Tenemos mucho de que hablar Omar y yo. Pero esta noche no va a poder ser porque la tengo comprometida. Así que quedamos en vernos allí mismo, en el Italia, para desayunar este sábado que viene.

DESCALZOS Y SIN ZAPATOS
   Mi compromiso inminente es con Gilberto Peralta, que carga conmigo para su hogar, donde me esperan Marisela, su esposa peruana, y el matrimonio Romeu, Armandito y Mery.
   Al llegar, en la propia puerta de la calle, Marisela me pide que me descalce. Lo hago. Al entrar, compruebo que todos los presentes andan descalzos.
Me entra la duda de si andar sin zapatos es una costumbre de la casa o una broma que le juegan a los invitados.
   Gilberto y Armandito son músicos. El primero trabajó conmigo una pila de veces cuando integraba el combo de Franco Laganà, Los Galantes y otras formaciones. El segundo tocaba vibráfono con los 3+1 junto al pianista Freddy González, el baterista Joe Iglesias y el bajista Roberto Valdés, cuando el grupo aparecía a menudo en mi “Un millón de lunes”.

A la izquierda: Combo de Franco Laganà. A la derecha: Grupo 3 + 1
   Armandito, del clan de los Romeu que tan buena aportación ha hecho a la música nuestra, también formó parte del formidable grupo "Los Armónicos", que dirigía Felipe Dulzaides.
   Me reciben con muestras de un afecto que hasta parece cariño. Las anécdotas van surgiendo mientras damos buena cuenta de una mesa cargada de comida variada que ha preparado Marisela. Mery me recuerda algo que yo había olvidado: la vez en que, en un show dirigido por mí en el teatro Amadeo Roldán, ella y sus amigas, por entonces pepillas, bailaron en el escenario mientras actuaba Harry Lewis, el de la pangola.

Gilberto Peralta, Pedraza Ginori, Armandito Romeu,
Mery Romeu y Marisela.
   Como Osvaldo Rodríguez, Estadella y Vicente Rojas, Gilberto también ha armado en su casa un estudio de grabación. Me enseña algunas de las piezas que ha compuesto y orquestado recientemente allí y me gustan. Hablamos de crear algo juntos.
   Tres semanas después de mi regreso a Ourense, me hizo llegar un archivo mp3 con una bella melodía suya para que yo le añadiera la letra. Me puse a ello y nació “Los grandes momentos de la vida”, una canción que anda a la espera de un intérprete que la dé a conocer.
 
MAÑANA POR LA MAÑANA
   Me han advertido que, a causa del intenso tráfico de las primeras horas, deberé estar listo para salir antes de las 8 si quiero estar a tiempo en WRHC Cadena Azul, donde Alfredito Rodríguez me entrevistará en su programa de las 9. Por tanto, para facilitarle la cosa a mi sobrina Belkis, que me recogerá temprano, lo lógico es que yo duerma esta noche no en el hotel sino cerca de ella, en casa de mi hermana. Ambas viven en la misma cuadra.
   Finalizada la velada en el hogar de Gilberto Peralta, le pido a éste que me deje en la puerta de Teresa. Cuando llegamos, el reloj hace rato que marcó las 12.

------

   Hasta aquí la segunda de las cuatro piezas del blog dedicadas a contar lo que me ocurrió en Miami. A las demás se puede acceder pulsando estos enlaces:

/////////////////

 La empresa norteamericana Create Space / Amazon ha publicado,
en formato papel, mis dos libros "Pedraza Ginori Memorias Cubanas".
Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical,

la radio, la publicidad y la prensa.
Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales.
El Libro 1, “Eugenito quiere televisión”, tiene 342 páginas. 

El Libro 2, "Quietecito no va conmigo", 362 páginas.
Ambos están a la venta en las webs
 www.createspace.com  www.amazon.com  www.amazon.es

/////////////////

No hay comentarios:

Publicar un comentario