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domingo, 28 de marzo de 2021

LOS QUE NO LLEGARON

 

    A principios de 1970, tras casarme con Loly, fui a vivir al piso de ella y sus padres en la calle Carmen, cerca de Vives. En el edificio de al lado residía un matrimonio formado por dos cuarentones. En este relato les llamaré Adela y Fermín, aunque no son sus nombres reales.

   Eran dos personas decentes de pies a cabeza y con eso los describo perfectamente. Adela era ama de casa y Fermín era jefe de una brigada de operarios de la Empresa Eléctrica. Andaba a diario por La Habana en un camión de instalaciones y reparaciones, trabajando lo mismo en lo alto de un poste que en uno de los túneles llenos de cables que surcan la capital por debajo de las calles. Jugándose la vida en un puesto peligroso que se había cobrado la vida de más de uno de sus compañeros.
   La amistad de años que ellos mantenían con la familia de mi esposa se alimentaba de la cercanía y la buena vecindad. A poco de mudarme les conocí, primero intercambiando frases de balcón a balcón y después visitándoles en su piso. Lo que me llamó la atención en ellos era la tristeza que irradiaban.
   Cuando se lo comenté a Loly, ella me reveló el motivo. Un par de años antes, Adela y Fermín habían sufrido una terrible desgracia. Sus dos únicos hijos, ambos rondando los veinte años, habían salido en una pequeña embarcación de un punto de la costa norte rumbo a la Florida y nunca llegaron. El mar se los tragó.
   Enterado del suceso, en mis siguientes visitas a mis vecinos cobraron especial interés y significado para mí los retratos de los dos jóvenes que colgaban de las paredes del salón.
   Durante los 14 años que viví en Carmen, Adela, Fermín y yo conversamos muchas veces, de muchos temas diferentes, pero nunca hablamos de la tragedia de los dos hijos perdidos para siempre en su intento de escapar de Cuba. Era evidente que el asunto les resultaba demasiado doloroso y yo respeté su silencio.

   Han pasado cincuenta años, Adela y Fermín deben haber fallecido ya, deben haber descansado de la amargura y el dolor que sufrieron en cada uno de los días de sus últimos años. Ha pasado más de medio siglo y todavía hoy el océano se sigue cobrando vidas. Y uno se pregunta: ¿hasta cuándo?
 
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jueves, 25 de marzo de 2021

CARTA DE UN ADMIRADOR

 

Habana, 25 de marzo de 2021.
 
   Compañero Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez
   Honorable Presidente de la República de Cuba.
   Integrante del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
   Palacio de la Revolución,
   La Habana.

   Excelentísimo Señor:

   A través de la prensa cubana, tan veraz ella, he tenido conocimiento de que en días pasados usted ha defendido con éxito su tesis titulada “Sistema de gestión de gobierno basado en la ciencia y la innovación para el desarrollo sostenible de Cuba”. Gracias a ello ha accedido al grado de Doctor en Ciencias Técnicas, por lo que lo felicito con la mayor efusividad.
   Habla muy bien de sus cualidades personales, de su capacidad de trabajo y su superación profesional, de su abnegado sacrificio en beneficio de las masas, el hecho de que usted, sobre cuyos hombros recae la dirección y ejecución de tantas tareas difíciles, entre ellas la aplicación del nuevo Ordenamiento Económico y Financiero, la erradicación de la Covid-19 del territorio nacional, las estrategias para avanzar por el camino triunfante del socialismo a pesar del cruel bloqueo que ahoga a la Patria, el enfrentamiento a las brutales campañas de desinformación y manipulación orquestadas por el imperialismo imperial, la limitación de movimientos a peligrosos activistas y periodistas contrarrevolucionarios pagados por agencias norteamericanas, la represión a todo el que intente expresarse libremente, la organización del próximo congreso del PCC y otros empeños propios de un alto dirigente de un régimen que controla todo el funcionamiento de la economía y la vida de la nación, haya encontrado tiempo libre entre sus múltiples ocupaciones para investigar, documentarse, informarse, estructurar, redactar y presentar una tesis de grado cuyo asunto es de la mayor complejidad.
   Más de un mercenario al servicio de Washington ha tratado de desacreditar el gran paso adelante que significa su graduación como doctor. En estos días hemos leído todo tipo de pérfidos argumentos. Se ha dicho que sus asesores le redactaron la tesis y le prepararon la presentación, que el cuadro que se ve en la foto parece más bien la tablilla de una cafetería, que el tribunal estaba formado por gente miedosa y sumisa, incapaz de señalarle fallos al documento y mucho menos de rechazar su doctorado, que los ministros y funcionarios que lo felicitan son una partida de tracatanes, que no se entiende cómo al pueblo de Cuba le falta de todo, desde un boniato hasta una aspirina, y vive en constante crisis si el gobierno presidido por usted se basa en la ciencia y la innovación.
   Frente a esas malvadas opiniones de claro matiz capitalista, somos muchos, la gran mayoría, los que no caemos en las trampas tendidas desde el extranjero. Es mi deseo, estimado presidente, ser portavoz de esos muchos y hacerle llegar mi más profundo reconocimiento por todo lo que usted hace día a día. Los fieros e injustos ataques del enemigo en las redes sociales no deben hacerle ceder un ápice en su ascendente carrera hacia el sitio que la historia le tiene reservado junto a nuestros grandes próceres, héroes y mártires.
   No le haga caso a que los hambrientos, los resentidos y malagradecidos se refieran a usted como “Puesto a Dedo” por el simple hecho de que su cargo fuera y es un regalo de su brillante mentor, el General de Ejército Raúl Castro. Olvídese de que le llamen Ñato burlándose de su alargada nariz, de que le apoden Canelo comparándole con un perro dócil a la voz de su amo, de que digan que usted es un postalita y un caraeguante, una marioneta de cartón que ni corta ni pincha ya que la cúpula militar es la que realmente manda, de que los envidiosos resalten su poco carisma, su mediocridad intelectual, sus discursos sosos, su manera burocrática de conducir la gestión política y administrativa, su gusto exagerado por las reuniones donde se habla mucho y se resuelve nada, su poco poder de convocatoria puesto de manifiesto aquel domingo en que no pudo llenar ni siquiera el perímetro del Parque Trillo, el gran relajito que produjo su aporte a las teorías marxistas cuando afirmó que la limonada es la base de todo y su patético intento de poner a todo el aparato propagandístico del partido y el gobierno en función de resaltar machaconamente su figura ante las masas, vendiéndoles una y otra vez la idea de que a usted le queda bien el traje que quedó vacante el triste día en que el Comandante en Jefe partió de este planeta rumbo al cielo de la eternidad con escala en la hermosa piedra que guarda sus gloriosas cenizas.
 
   Venerable Presidente, Ilustre Camarada Mayor:
 
   Por favor, por el bien de la patria socialista y soberana 02, no ceje en su empeño, no se arrodille ante el imperialismo y las dificultades, siga envuelto en la bandera, alabando a Silvio y a Buena Fe y citando a Martí en sus preclaros tweets, obteniendo más títulos académicos sin ayuda, a base solo de su inteligencia, bailando salsa con su exquisita Primera Dama, refrescándose en la piscina que por pura casualidad tiene en su residencia oficial, abrazando y apoyando a la crema y nata de los mandatarios democráticos como Maduro, Daniel Ortega, Kim Jong-un y Lukashenko, siga desayunando y comiendo lo que no puede desayunar ni comer el cubano de a pie, continúe disfrutando de los privilegios que el poder pone a su disposición, conduciendo a la nación como hasta ahora por la senda victoriosa que llevará a los cubanos, más temprano que tarde, a alcanzar el futuro luminoso comunista, pleno de bienes materiales y espirituales, repleto de paz y justicia social, que tantas veces prometió Fidel y no pudo cumplir porque al pobre no le dio tiempo.
 
   Con nuestro lema irrenunciable de Patria o Muerte, Venceremos, se despide de usted con un fuerte abrazo revolucionario,
   su sincero admirador,

   Fidelrraulesky Carnero Manso.
 
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viernes, 19 de marzo de 2021

HOMENAJE A MELLA

   Este texto, que he redactado al más puro estilo del Granma, lo voy a enviar a ese periódico, pero tengo la impresión de que allí no me lo van a publicar. Así que, para que no se pierda, he decidido subirlo a mi blog.
 
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   Yunioreskys Pérez Rodríguez es un joven de nuestro tiempo, ejemplo de lo que puede llegar a ser un revolucionario cabal, continuador de las heroicas páginas que escribieron con su sangre y valentía los históricos combatientes de generaciones anteriores.
   Nacido en Cauto Cristo hace 23 años, en ese municipio se crió y desarrolló, en el seno de una familia plenamente integrada en los principios que nuestro líder máximo y eterno, el inolvidable y siempre presente Comandante en Jefe, inculcó en nuestro pueblo para que sirvieran de guía en el tránsito de una sociedad capitalista, corrupta e injusta por naturaleza, hacia otra que ya se avizora en el futuro inmediato en que el comunismo sea garante del bienestar y la felicidad de las masas ayer oprimidas.
   Pionerito destacado primero y activo militante de la UJC después, a lo largo de su trayectoria vital Yunioreskys ganó varios diplomas y reconocimientos. Como corresponde a un joven de vanguardia, siempre ha respondido al llamado de la Patria y ha dado los pasos al frente que han sido necesarios. Convertido en un aguerrido y leal miembro de la Policía Nacional Revolucionaria, hace seis meses partió de su oriental tierra natal hacia la Habana, donde fue destinado a las patrullas de la PNR que se encargan de mantener el orden público, limpiando las calles de elementos delincuenciales y contrarrevolucionarios al servicio del imperio.
 
   El pasado martes, el carro patrullero 430, en el que cumple misión Yunioreskys, mantuvo una actividad constante desde que se inició su turno nocturno. Primero sus policías tuvieron que detener y conducir hasta la estación de Infanta y Manglar a una peligrosa activista disidente que se había atrevido a salir a la calle, desafiando la orden que se le dio de mantenerse recluida dentro de su vivienda. Una vez dentro del vehículo policial, la mujer mantuvo una actitud negativa, insultando a los agentes e intentando agredirles, por lo que Yunioreskys tuvo que emplear la fuerza para inmovilizarla, sometiéndola a la disciplina que se requiere en estas situaciones.
   Posteriormente, los patrulleros del 430 impusieron 34 multas a elementos irresponsables que se encontraban sin nasobucos o violando el toque de queda impuesto para combatir a la Covid-19. Con tanta actividad al servicio de la población, al llegar la medianoche Yunioreskys y sus compañeros no habían tenido ni un minuto libre para ir al baño. Al circular por las inmediaciones de la escalinata universitaria, al joven de Cauto Cristo le llamó la atención el monumento erigido allí.
   --¿Y eso ahí qué cosa es? --preguntó.
   --Es el memorial dedicado a Mella –respondió el chofer Usnavi Yaniel.
   --¿A Julio Antonio Mella? ¿No me digas? Si ese es uno de los dirigentes comunistas favoritos míos. ¡Para un momento! ¡Para!
   --¿Qué vas a hacer, guajiro?
   --Rendirle un homenaje.
 
   Pasaba por el sitio en esos momentos un enemigo de la gigantesca y triunfante obra de la Revolución, seguramente un personaje antisocial al servicio de la CIA. El malvado individuo, aún no identificado, pero seguramente un mercenario, utilizó el teléfono celular que le fue facilitado por las fuerzas oscuras del imperialismo para tomar varias fotos del momento en que Yunioreskys ofrecía su silencioso tributo de respeto y admiración a Julio Antonio.
   Siguiendo el guion establecido en estos casos por las más altas esferas de Langley, las fotografías fueron subidas a las redes sociales y enviadas a las webs enemigas de nuestra patria que se dedican, día sí y día también, a denigrar a Cuba, un pequeño y valiente país que avanza en el logro de sus objetivos a pesar del criminal bloqueo y en medio de la pandemia que asola a los terrícolas de toda la Tierra.
 

   El resto de la historia ya se conoce. Se ha calumniado en Internet a la PNR, afirmando que uno de sus agentes se burló de Mella, orinando en el monumento que alberga sus cenizas, lo que constituye una gran mentira, una falacia difamatoria orquestada para ser insertada en los planes contrarrevolucionarios de propaganda subversiva que sufrimos.
   Afortunadamente nuestro pueblo, concienciado y siempre alerta, no caerá en el engaño de esta nueva maniobra manipuladora del imperialismo y dará crédito a la versión oficial que estamos divulgando en estas líneas y que se ampliará esta noche, con lujo de detalles, en la entrevista que le realizará a Yunioreskys por la Televisión Cubana el popular periodista Humberto López, recientemente ganador del Premio a la Dignidad.
 
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jueves, 18 de marzo de 2021

VIVIR Y MORIR DIGNAMENTE

   Para alguien que sabe de primera mano lo que es tener a un familiar muy querido padeciendo de una enfermedad incurable y dolorosa en estado terminal, deseando que ese familiar deje de sufrir de una vez por todas y sufriendo yo, este 18 de marzo de 2021 es un gran día.
   Con todas las garantías y a pesar de la oposición de poderosas fuerzas retrógradas, el Congreso Español ha aprobado lo que era desde hace años un reclamo de la gran mayoría de la sociedad: la ley que permite la eutanasia.
   Estoy muy contento. España, mi país, el que me acogió y me ha restituido la condición de persona libre que en Cuba me habían arrebatado, la nación que me ha permitido vivir dignamente durante décadas, hoy me ha dado la oportunidad, si llegado el momento así yo lo deseara, de morir dignamente. 
 

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   Ojo: la ley PERMITE, pero no OBLIGA. Estas son algunas de sus características:
 
   Podrán solicitar la eutanasia los pacientes que sufran una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante. Esto es, una persona afectada por limitaciones que "inciden directamente sobre su autonomía física y actividades de la vida diaria, de manera que no pueda valerse por sí misma" o un paciente cuya enfermedad, por su naturaleza, "origina sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables sin posibilidad de alivio que la persona considere tolerable, con un pronóstico de vida limitado, en un contexto de fragilidad progresiva".
    La decisión de pedir la ayuda para morir debe ser autónoma, informada por el equipo sanitario responsable y sin presiones externas. "En la historia clínica deberá quedar constancia de que la información ha sido recibida y comprendida por el paciente", añade la ley. Al mismo tiempo, "mediante la posibilidad de objeción de conciencia, se garantiza la seguridad jurídica y el respeto a la libertad de conciencia del personal sanitario llamado a colaborar en el acto de ayuda médica para morir".
   Para poder recibir esta prestación será necesario que la persona tenga la nacionalidad española, residencia legal en España o certificado de empadronamiento que acredite un tiempo de permanencia en territorio español superior a doce meses, tener mayoría de edad y ser capaz y consciente en el momento de la solicitud. 
   Asimismo, el paciente debe disponer por escrito de la información que exista sobre su proceso médico, las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, "incluida la de acceder a cuidados paliativos integrales, comprendidos en la cartera de servicios comunes y a las prestaciones que tuviera derecho de conformidad a la normativa de atención a la dependencia".
   Se tendrán que formular dos solicitudes con al menos quince días de separación entre ellas, pero si el paciente no se encuentra en el pleno uso de sus facultades y ha pedido la eutanasia en un testamento vital o de voluntades anticipadas, también se podrá facilitar la prestación.
   Además, el enfermo debe prestar "consentimiento informado previamente a recibir la prestación de ayuda para morir". En caso de que la solicitud sea rechazada, el paciente podrá presentar en el plazo máximo de quince días hábiles una reclamación ante la Comisión de Garantía y Evaluación competente. "El médico responsable que deniegue la solicitud está obligado a informarle de esta posibilidad".
 
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jueves, 4 de marzo de 2021

RAFAEL GARCÍA CENTENO, UN TIPO ENTERO

      A los 76 años, ha fallecido en La Habana uno de los supercamarógrafos de la televisión cubana: Rafael García Centeno.
 
Rafael García Centeno
 
  A Centeno había que decirle usted cuando se colocaba detrás de una cámara. Era de esos grandes artistas que no se equivocaban nunca, que siempre daban la toma correcta, que dominaban el equipo como si fuera parte de su cuerpo. Y, además, fue una de esas personas que andan por el mundo regando buen rollo, creando compañerismo, sin formar alboroto, sin salirse de lo correcto, escudándose detrás de una sonrisa de pícaro para mirar la vida y disfrutarla, un tipo entero, ¡guapo ahí!
No me gusta mencionarme cuando despido a alguien que se va, pero en este caso no puedo evitar decir que fue alguien que siempre echó palante conmigo en todos y cada uno de los muchos programas que hicimos: Juntos a las 9 (A la hora del cañonazo), Concursos Adolfo Guzmán, Joven Joven, Arte y Cultura, Mi pueblo, 12 y 30 Campesino, Como me gusta mi campo…
 
Pedraza Ginori y Rafael García Centeno

Creo que con ningún otro cámara logré una conexión profesional y personal como con Centeno. Por ello en 1989, cuando Amaury Pérez Vidal me dio la oportunidad de hacer un documental que recogiera una de sus giras por México, no lo dudé ni un segundo en elegir a Centeno como director de fotografía. Y allá nos fuimos, a trabajar a base de improvisación y a sacarle el jugo a los momentos que se viven en un recorrido de conciertos por 11 ciudades, a crear “Por la carretera”, una de mis obras de las que me siento más satisfecho y una experiencia de convivencia diaria que terminó por unirnos más de lo que ya lo estábamos.
 






Estas fotos fueron tomadas en Tijuana, mientras grabábamos
"Por la Carretera", audiovisual que se puede ver pulsando el siguiente enlace:
Cuando, después de más de 20 años sin saber el uno del otro, conectamos gracias a Facebook, me enteré de que Centeno seguía en La Habana, que una enfermedad le había jugado una mala pasada y lo había obligado a abandonar su carrera. Por nuestros frecuentes intercambios de mensajes supe que la fatalidad le había golpeado muy fuerte, pero no lo había derrotado, que seguía siendo el Centeno entero y guapo ahí de siempre.
Adiós amigo, te despido con dolor. Todos los que tuvimos la suerte de conocerte y trabajar contigo te vamos a echar mucho de menos.
 
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miércoles, 3 de marzo de 2021

ADVERTENCIAS PARA USUARIOS DESPISTADOS

 

Como ven, el letrero indica que para comerse la pizza hay que abrir el envase de cartón que la contiene y sacarla de allí. El fulano que lo puso debe haber pensado: “No vaya a ser que el consumidor se despiste y la ingiera con caja y todo”.
Pensándolo bien, no estaría mal que en los envases de los productos pusieran advertencias que ayudaran a los usuarios despistados. Por ejemplo:
Antes de calzarse estos zapatos, compruebe que usted está descalzo.
No use este cepillo de dientes si usted tiene cerrada la boca.
Este peine no funciona en casos de calvicie total.
Este pantalón está diseñado para su uso de la cadera hacia abajo. En ningún caso se lo ponga en el pecho.
Esta puerta solo puede ser cerrada cuando está abierta.
Esta entrada al cine le autoriza a ver la película, pero solamente con los ojos abiertos. Le aconsejamos que no los cierre, ya que entonces no la verá.
El caso de la pizza me hizo recordar un documento titulado “Reglamento interno de la disciplina de trabajo en el Canal 6 de la TV. Cubana” en el que estaban reflejadas las normas vigentes para sus empleados allá por el año 1986. En dicho reglamento había instrucciones que, por obvias, no debieron aparecer. Por ejemplo, se les recordaba a los camarógrafos que antes de empezar a trabajar con la cámara estaban obligados a retirar el forro que la cubría y a quitar la tapa de los lentes. A los operadores grabadores de audio, se les informaba que, antes de trabajar con un equipo, debían encenderlo.
He aquí la copia exacta del texto:
CAPÍTULO VI
DE LAS OBLIGACIONES Y PROHIBICIONES ESPECÍFICAS DE LOS TRABAJADORES DE GRUPOS OPERATIVOS
ARTICULO 15:
Los camarógrafos de TV. están obligados a:
a) Retirar del equipo (cámara de TV.) el forro de la cámara y la tapa de los lentes.
ARTICULO 16:
Los operadores grabadores de audio de TV. están obligados a:
a) Encender y comprobar los equipos con los cuales va a trabajar.
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domingo, 28 de febrero de 2021

NI LA MADRE QUE LA PARIÓ

Encabezada por el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez y con la presencia del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, el secretario general de la CTC y el ministro del ramo, sesionó ayer en La Habana la Asamblea Anual de Balance del Ministerio de la Destrucción, en la que se analizó el desempeño que tuvo el sector en 2020, calificado como exitoso ya que se sobrecumplieron las metas trazadas en los lineamientos pese a la pandemia, el bloqueo imperialista y otros grandes obstáculos que hubo que enfrentar a lo largo del año.

 
  Creado por iniciativa personal de nuestro glorioso Comandante en Jefe el 3 de marzo de 1959, el Ministerio de la Destrucción (MinDest como lo identifica cariñosamente la ciudadanía) ha sido uno de los bastiones de la acción transformadora de la Revolución Cubana y, sin embargo, a pesar del esfuerzo realizado y de los grandes logros obtenidos en la destrucción de edificios, viviendas, calles, industrias y todo lo que se le ha puesto por delante, no aparece en la prensa nacional con la frecuencia y el reconocimiento que se merece.
El Presidente, al hacer el resumen de la actividad, resaltó lo siguiente: “Hay que ver lo que han trabajado estos heroicos compañeros, forjadores del cambio que ha dado el paisaje urbano de nuestro país durante la etapa revolucionaria. Es algo que resulta evidente con solo caminar por los barrios de cualquier ciudad. El mejor ejemplo de ello es La Habana, cuyo estado actual provoca en los mayores que la conocieron antes, en la república mediatizada, un sentimiento de admiración que se refleja en el lema conque se celebró su medio milenio y su declaración de Maravilla del Mundo: “Al verla hoy, no la reconoce ni la madre que la parió”.
 

El programa Mesa Redonda del próximo martes, día en que se cumple el 63 Aniversario de la fundación del Ministerio y por ello se celebra el Día del Destructor Revolucionario, se dedicará íntegramente a resaltar la fundamental labor que realiza el Mindest y a homenajear a los Vanguardias Nacionales del sector. En dicha ocasión se estrenará un documental de los Servicios Informativos de la TV Cubana titulado “Revolución es Destruir”, que será narrado por Humberto López con la simpatía y la credibilidad que le caracterizan.
 
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miércoles, 24 de febrero de 2021

EL 24 DE FEBRERO VISTO POR EL GRANMA

 

Como saludo al 24 de febrero, reproduzco una información aparecida hoy en el periódico Granma que he considerado de mucho interés ya que arroja luz sobre aspectos desconocidos de la gesta que significó el fin del colonialismo español en Cuba. Dice así el texto del Granma:
“Hoy, 24 de febrero, se cumplen 126 años del inicio de la última de las tres guerras que llevaron a cabo los patriotas cubanos del siglo XIX en su lucha por lograr la independencia de la patria. Aunque se conoce como “El Grito de Baire”, el levantamiento se produjo en unas 35 localidades de distintas partes del país.
Al iniciarse 1895, el ambiente en Cuba era francamente insurreccional. Los jefes mambises comprometidos dentro de la Isla, ansiosos por retornar a la manigua, apremiaban a José Martí para que firmara la Orden de Alzamiento con el argumento de que el gobierno colonial español ya estaba sobre aviso y en cualquier momento podían caer detenidos.
El 29 de enero, El Apóstol convocó a sus tres más cercanos colaboradores, los hermanos Fidel y Raúl Castro y un aguerrido joven narizón de Placetas llamado Miguel Díaz-Canel Bermúdez, conocido por el sobrenombre de “El Ñato”. Todos coincidieron en la necesidad de impartir cuanto antes la Orden de Alzamiento, la cual redactó Martí y suscribieron los cuatro. En ella, se autorizaba “el alzamiento simultáneo, o con la mayor simultaneidad posible, de las regiones comprometidas (…) durante la segunda quincena, no antes del mes de febrero”.
Desde días antes de la fecha fijada, los jefes mambises orientales habían abandonado sus casas para no ser localizados por las autoridades colonialistas. Esteban Lazo, por ejemplo, montado en una mula, burló la vigilancia española y se fue al poblado de Auras donde se hospedó en casa de un amigo. En la mañana del 24, dejó su refugio y con un grupo de patriotas, acampó en la loma de La Lombriz, Alto Songo.
En su finca Colmenar de Bayate, cerca de Manzanillo, Ramiro Valdés izó la bandera de la estrella solitaria y estableció allí un campamento mambí.
80 insurrectos se alzaron en Yara, bajo el mando de José Ramón Machado Ventura y entraron a punta de machete en el poblado, donde hicieron acopio de armas.
Cerca de Bayamo, en su finca El Avestruz, Guillermo García abandonó la cría de esas aves y se levantó en armas. En Vega de la Piña se alzaron Alpidio Alonso y Fernando Rojas con 80 compañeros armados, todos amantes de la cultura.
En la tarde del 24, el joven Abel Prieto y 12 valientes tomaron el fortín de Hatibonico y se apoderaron de armas y municiones. Sería esa la primera victoria de las fuerzas cubanas en la guerra que recién comenzaba.
Salvador Valdés Mesa salió de Santiago de Cuba con un grupo de independentistas y montó campamento cerca de la ciudad, en la finca San Esteban. Leopoldo Cintra, siguiendo orientaciones directas de Fidel, sublevó al poblado de El Cobre. Cerca de San Luis establecieron su campamento dos seguidores fieles del Ñato Díaz-Canel: Marino Murillo y Alejandro Gil. Mientras, en Loma del Gato, tradicional centro de operaciones del ejército español, actuaron Manuel Marrero y el numeroso grupo de insurrectos que él comandaba, entre los que se encontraba Yusuam Palacios, quien destacó por las arengas que pronunciaba con su verbo encendido de patriotismo martiano.
En Baire, Bruno Rodríguez Parrilla cumplió cabalmente, como siempre, la orden recibida de Raúl Castro. Reunió en la tarde a sus compañeros en el Puente de la Herrería y al frente de ellos marchó hacia la plaza central, donde se proclamó en rebeldía. Extrajo su revólver y disparó sus seis tiros al aire.
En Occidente, se reunieron en las cercanías del poblado matancero de Ibarra un pequeño grupo que incluía a Rodrigo Malmierca y Edmundo García.
La mujer cubana, siempre mambisa, siempre revolucionaria, no se quedó atrás. Susely Morfa entregó todos sus ahorros en divisas a la causa. Mariela Castro se alzó en el Reparto Siboney al frente de un nutrido colectivo LGTB. Lis Cuesta, vestida con su reconocido buen gusto, se lanzó a la manigua desde Cubanacán, donde recién había participado en una muestra de cocina cubana para turistas extranjeros.
Arleen Rodríguez y Randy Alonso tomaron las armas en el caserío de Mesa Redonda, cercano a Artemisa, mientras que Humberto López, Rafael Serrano, Cristina Escobar y Lázaro Manuel Alonso atacaron un fortín español donde se guardaban los sistemas de manipulación de masas y se apropiaron de ellos para ponerlos en función de los intereses revolucionarios.
Según varias fuentes, unas 35 localidades de distintas partes del país se levantaron en armas contra el colonialismo español aquel 24 de febrero de 1895, aunque los focos guerrilleros solo pudieron consolidarse en la parte sur de la región oriental cuando unos meses después Fidel, Raúl y Díaz-Canel, que habían viajado desde México en el yate Granma al frente de 82 valientes, desembarcaron en Las Coloradas y se dirigieron a la Sierra Maestra para encabezar la Guerra de Independencia que acabaría con el sometimiento de Cuba a los poderes imperialistas y significaría el inicio de la gloriosa Revolución Cubana, sinónimo de bienestar y felicidad para el pueblo de nuestra patria”.
 
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sábado, 20 de febrero de 2021

LA HABANA EL DÍA DESPUÉS

 


   No, no es un desolado paisaje marciano captado por una cámara del rover Perseverance. Es una fotografía de La Habana el día después de que se caiga "aquello". Como se aprecia, no habrá ni donde amarrar la chiva. Y por lo visto, tampoco habrá chiva alguna que amarrar.
 
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jueves, 18 de febrero de 2021

BALADA DEL PIONERITO QUE SOÑABA SER COMO FIDEL

    Advertencia: este relato es una obra de ficción en la que he incorporado algunos datos tomados de las enciclopedias digitales Wikipedia y Ecured.
P.G.
 
I
   El 24 de mayo de 2020, en una reunión de chequeo del programa de producción de alimentos que fue televisada a todo el país, el presidente de la República de Cuba realizó una serie de comentarios críticos acerca de las deficiencias que presentaba el sector de la alimentación, sector que recalcó “está considerado como estratégico”, y presentó algunas ideas que podían ponerse en práctica para mejorar la situación.
   Aquel día el presidente formuló una frase que los internautas de la oposición, siempre tan oportunos como malévolos, con frecuencia acusados por La Habana de estar a sueldo del gobierno norteamericano, exprimirían hasta lo indecible: “La limonada es la base de todo”.
   La expresión fue el punto de partida para una campaña en las redes sociales cuyo objetivo era desacreditar al mandatario (“Puesto a Dedo” insistían en llamarle), resaltando su nulidad como político y la burbuja privilegiada en que vive, aislado de la realidad dramática que sufren los hambreados cubanos de a pie.
   Su referencia a la limonada como solución alimentaria acompañará al presidente por los siglos de los siglos, tal y como “La patria es ara, no pedestal” identifica a José Martí y “Patria o Muerte, Venceremos” a Fidel Castro.


II
   Dispuesto a darle la vuelta a la tortilla en aquel combate ideológico planteado por el enemigo yanqui, el presidente, robándole tiempo a sus numerosas ocupaciones, se implicó personalmente en un proyecto ambicioso: la creación de una cadena de unidades de venta de refrescos elaborados a base de limón. Al cumplirse seis meses de aquella reunión, el 27 de noviembre y en saludo al aniversario del fusilamiento de los estudiantes en 1871, se inauguraba en Caimito del Guayabal el primer quiosco de “El limoncito verde olivo”.
    El plan estratégico que se preparó, se puso en marcha. Los “limoncitos”, bien diseñados, limpios y relucientes y con una amplia oferta de limonadas frías de 25 sabores, adquiribles en moneda nacional a solo 10 centavos el vaso grande y servidos por jóvenes amables enfundados en vistosos uniformes, se extendieron enseguida por todas las provincias tal y como años atrás proliferaron las jugueras y las guaraperas. La población, encantada, se volcó hacia los quioscos, formando largas colas para disfrutar de la oportunidad que se le brindaba de saciar su sed.
   El presidente, satisfecho y sonriente, apareció en el Noticiero Estelar de la TV bebiendo “el preciado líquido” (así lo describía la voz del locutor), recorriendo una de las nuevas plantaciones de limones encargadas de asegurar el suministro de la materia prima y mostrando uno de los 123 modernos equipos portátiles de refrigeración, adquiridos con divisas en Japón, que garantizarían que cada unidad sirviera bien frías sus limonadas.
   Como ha sido costumbre con las iniciativas similares a lo largo de la revolución, los “limoncitos verde olivo” duraron menos que un merengue en la puerta de un colegio. Pocos meses después de su puesta en marcha, el panorama se había deteriorado tanto que los establecimientos se quedaron sin colas porque no había producto que ofrecer. En las reuniones del Partido se les echó la culpa a una mala planificación de los factores y a una deficiente ejecución de los cuadros dirigentes de nivel medio. La agricultura, que fue incapaz de garantizar el abastecimiento, la falta de detergentes, que causó el deterioro de la higiene de los establecimientos, las neveritas japonesas, que se quedaron sin piezas de repuesto, la corrupción del personal, que vendía las limonadas a peso y por la puerta de atrás, en fin...
 
III
   El 20 de abril de 1960, cuando la maestra Aída trajo al mundo a la criatura que había estado engordando en su vientre durante nueve meses, descubrió que era un varón, que estaba bueno y sano y que, como todos los recién nacidos, era feo y arrugado. El papá, un obrero que trabajaba en la cervecería de Manacas, quiso que se llamara como él, así que le pusieron Miguel.
   Placetas era un pueblo grande, de calles anchas, ideal para pasar allí la infancia, jugando y creciendo, creciendo y jugando. En la escuela primaria fue un chico corriente, como los demás, y lo único que lo diferenció de sus condiscípulos fue su fascinación por la revolución, que por entonces andaba, como él, en su primera década de vida y estaba de moda en Latinoamérica.
   La admiración del pequeño Miguelito por el máximo líder Fidel Castro Ruz merece párrafo aparte. La fomentaron las historias que escuchaba en el seno de su familia, tan revolucionaria ella, sobre el héroe heredero directo de Martí que había atacado el Cuartel Moncada, desembarcado en el yate Granma, subido a la Sierra Maestra y peleado al frente del Ejército Rebelde hasta derrotar a la dictadura y liberar al pueblo.
    Cada vez que el Comandante en Jefe salía por el televisor soviético Krim, Miguelito dejaba lo que estuviese haciendo, a veces algo tan importante para un niño cubano como jugar a la pelota con sus amiguitos, y se sentaba, tranquilo e interesado, a ver a aquel barbudo atractivo, de exuberante verborrea y carismático como él solo, que afirmaba no tenerle miedo a los americanos y prometía un futuro repleto de abundancia y felicidad para todos sus compatriotas.
   Con apenas ocho años, una noche en que transmitían una comparecencia del Uno (también llamado "El Caballo"), Miguelito, sentado en el suelo, se volvió hacia sus padres y les sorprendió diciéndoles con cara seria:
– Yo no sé por qué el lema de los pioneros es “Seremos como el Che”. A mí me gusta más Fidel. Cuando yo sea grande, voy a ser como Fidel.
   Aída, orgullosa, comentaba con sus compañeras de la Federación de Mujeres, lo revolucionario y socialista que le había salido su pequeño hijo y lo contento que se puso cuando su padre le regaló un uniforme de miliciano. Ya cuando cursaba el cuarto grado, lo de Miguelito con Fidel era un encarne en toda regla. En los matutinos, leía con voz emocionada, fragmentos de discursos del Fifo que recortaba del periódico.
   La tapa al pomo la puso en la actividad de fin de curso de aquel año, cuando recitó, de memoria y sin un error, las cuatro últimas páginas de “La historia me absolverá”, palabra por palabra y punto por punto. Eso le valió un diploma, que enmarcó y colocó en la sala.
   Durante su adolescencia y juventud, Miguel siguió untándose el cuerpo de revolución como si esta fuera una pomada contra la sarna. Fue número uno en todas y cada una de las tareas que se le encomendaron y en algunas otras que acometió por iniciativa propia, como por ejemplo sembrar pangola, la hierba que promovía el Comandante, en el huerto de su secundaria básica y organizar y dirigir unas jornadas de estudio sobre la vida, obra y pensamiento fidelista a la que asistieron 22 cederistas de su zona. Esto último le valió otro diploma, uno más que sumó a las decenas de reconocimientos que, mientras se iba convirtiendo en adulto, fue guardando en las gavetas de su armario.
   “¡Fidel! ¡Fidel!” se desgañitó Miguel junto a sus compañeros de la Unión de Jóvenes Comunistas, aclamando al Caballo aquella tarde en que le vio en persona por primera vez, en un acto multitudinario en Santa Clara. Ese día, ronco de tanto gritar consignas, las manos rotas de tanto aplaudir, el ánimo exaltado de tanto fervor militante, Miguel regresó a su hogar alternando en su mente una mezcla rara de sentimientos: la alegría de haber tenido a su ídolo a pocos metros y la tristeza de verlo toser varias veces y así comprobar que su Fidel adorado era un ser humano como los demás y que, por tanto, alguna vez se tendría que morir. Acostado en su cama, reflexionó: “¿Qué le ocurrirá a Cuba, a su gloriosa revolución y a toda la humanidad cuando ese hombre extraordinario no respire más, cuando su mente excepcional deje de orientar a las masas, cuando su liderazgo se apague y solo quede el recuerdo de su fructífera vida?”.
   Claro que para ese momento fatal faltaba mucho aún, pensó. Excepto por aquella tosecita puntual, el Comandante se veía vigoroso y saludable y la Seguridad que lo cuidaba era la mejor del mundo. Pero aun así, había que preparar el relevo, por si acaso. Y entre los hombres que relevarían a Quientúsabes en su tarea de alumbrar a los humildes oprimidos de la Tierra con la antorcha del comunismo, se dijo convencido, tengo que estar yo.
  Aquella noche, conversando con su almohada, se prometió que haría realidad su sueño infantil de ser como Fidel, que no importaban los sacrificios y los esfuerzos a realizar, que la Patria que os contempla orgullosa necesitaba de él y a ella un revolucionario sincero no le podía fallar.
 
IV
   Para no hacer muy largo el cuento, diremos que Miguel, una vez claro su objetivo en la vida, se puso para las cosas, comenzando por lo más elemental: engordar su currículum vitae. Con 21 años cumplidos terminó la carrera de Ingeniería Electrónica. A continuación, se integró en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde estuvo hasta 1985, año en que comenzó a desempeñarse como profesor en la Universidad de Santa Clara. Entre 1987 y 1989 cumplió misiones internacionalistas en Nicaragua. Al regresar, fue dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas en la provincia de Villa Clara. Se destacó tanto que fue nombrado miembro del Comité Nacional de la UJC y posteriormente, en 1991, elegido para integrar el Comité Central del Partido. En el 93 lo designan segundo secretario del Comité Nacional de la UJC. En 1994 lo hicieron primer secretario del Partido en Villa Clara.
   Ya entonces Miguel, que era un tipo alto, le había copiado a Fidel su gesto confianzudo de ponerle la mano en el hombro a la gente, lo que en lenguaje visual simboliza paternalismo y se ejecuta para demostrar ascendencia moral del dirigente hacia los demás.
   Además de destacarse en cuanta meta se le puso por delante, Miguel, que brillante no era, pero tonto tampoco, comprendió desde muy joven que el mundo interior del Partido único era sucio, campo abonado para trampas, zancadillas y traiciones, un estercolero donde subir un escalón era solo posible para los que se sometían, un entorno malsano en el que mantener una trayectoria ejemplar valía menos que ser un cuadro obediente, incondicional hasta las últimas consecuencias.
   En esto, el PCC no era diferente a otras formaciones políticas de cualquier país del mundo. En su interior se movían diversas tendencias y escoger la buena era fundamental para destacarse y avanzar.
 
 V
   Desde siempre se había establecido que Raúl Castro sería el sustituto en caso de muerte de su hermano. Era evidente que Raúl tenía en su bolsillo la llave del funcionamiento del régimen, que nadie podría llegar al tope de la cúpula castrista sin su apoyo. Y Miguel, que ya se había transformado de un niño inocente que soñaba ser como Fidel en un oportunista ambicioso avezado en las intrigas palaciegas, supo entender las señales que le llegaban, supo captar la frecuencia en que se movían los chismes, dimes y diretes de los pasillos del poder. Así que se arrimó a “la gente de Raúl”, un grupo de dirigentes civiles y militares alineados bajo la batuta del segundo secretario del Comité Central y con una lealtad absoluta a este.
   La opción escogida le dio resultado. Estuvo claro que la mano de Raúl fue la decisiva en 2003 para que el placeteño entrara en el exclusivo Buró Político y lo movieran de Villa Clara, donde se decía que había hecho un buen trabajo, para mandarlo a poner en orden la provincia de Holguín, que andaba patas arriba.
   “Esto pinta bien”, se regocijaba Miguel al ocupar su puesto en las reuniones donde se cortaba el bacalao, acordándose de todas las ocasiones en que bajó la cabeza y dijo sí cuando lo correcto era haber dicho no, en todas las veces en que se arrodilló como súbdito fiel, en todas las maquinaciones y chanchullos en que jugó el rol que le asignaron. Todas las mierdas que ya cargaba sobre sus espaldas de dirigente sumiso habían valido la pena. “Es el precio que hay que pagar si uno quiere estar arriba arriba”, se tranquilizó.
   Una cosa trajo la otra, en una espiral imparable hacia el cielo socialista. En 2009, ministro de Educación Superior. En 2012, vicepresidente del Consejo de Ministros. Un año más tarde, primer vicepresidente del Consejo de Estado. En el 18, presidente de dicho órgano.
   Era un secreto a voces que Raúl andaba probando a un grupo de dirigentes para que se hicieran cargo de la revolución cuando él y su hermano mayor fallecieran. Aunque nadie se lo confirmó, Miguel supo de buena fuente que él estaba entre los finalistas seleccionados y se ilusionó. Si se portaba bien, si continuaba portándose bien, si no cometía un fallo como los que provocaron la caída de los prospectos Robertico Robaina, Carlos Lage o Felipe Pérez Roque, algún día de un futuro cercano el dedo del segundo secretario del PCC le señalaría y él llegaría, al fin, a ser como Fidel.
 
VI
   En noviembre de 2016 muere El Uno.
   El 19 de abril de 2018, aquel pionero placeteño que se quedaba lelo mirando al Fifo en el televisor en blanco y negro, fue nombrado por el Dos como presidente de Cuba. Doce meses después, la presidencia le fue ratificada por la mayoría, unánime como siempre, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, para un período de cinco años prorrogable por una única vez.
   Aunque el mando verdadero quedó en manos de su mentor, quien dirige en la sombra desde su cargo de primer secretario del Partido, Miguel hace como que gobierna, preside el Consejo de Ministros, sale en el noticiero dándoles orientaciones a sus subordinados, arremete a diario contra el bloqueo al que achaca todos los males, dispara discursos tan sosos que duermen al más insomne, les pone su mano paternalista en el hombro a las viejitas, en los desfiles agita una banderita pegada a un palito, cita a Martí, viaja de un lado a otro rodeado de escoltas e interpreta el papel de cero a la izquierda que le han asignado con bastante dedicación, todo hay que reconocerlo.
 
VII
   A veces, la triste realidad de una nación en crisis permanente que no levanta cabeza porque, dirigida por una pandilla de incapaces, sigue amarrada a un sistema que no funciona, le produce un bajón a Miguel. Él  se mira en el espejo y no se gusta. Su nariz se ha alargado, como la de Pinocho, por tantas mentiras que ha dicho y su barriga le ha crecido demasiado por ingerir en demasía los nutrientes que al pueblo le faltan. Entonces se deprime porque admite en su fuero interno que no es ni llegará a ser como Fidel. El Caballo era un hijoeputa excepcional, capaz de engañar a medio mundo prometiendo una utopía, capaz de convencer a millones para que fueran a cortar caña, capaz de coger un país floreciente y destruirlo hasta el extremo de que hoy es imposible destruirlo más y Miguel solo es un tipo insignificante de Placetas cuyo único mérito es haber sabido trepar, uno más de los que prometen y no resuelven, un don nadie de quinta categoría, un mediocre que carece del más elemental carisma, un burócrata gris que hace lo que Raúl le dice que haga, alguien a quien le queda grande el uniforme con la estrella en el hombro del Fifo.
   Pero él no se cansa, se repone de esos momentos de depresión y sigue en la brecha, disfrutando de privilegios, bañándose en su piscina en la que nunca falta el agua, comiendo de todo y quizás, ¿por qué no?, engordando una cuenta en dólares a su nombre en un banco extranjero, por si acaso.
   Empeñado en que la gente lo vea como un nuevo Fidel, insiste machaconamente en afirmar que es continuidad y hace cosas similares a las que hacía su adorado líder. Por ejemplo, en estos días anda dedicado en cuerpo y alma a un proyecto muy personal que lo tiene ilusionado: la creación de una cadena de quioscos de venta de limonadas para la que ya se le ocurrió un llamativo nombre: “El limoncito verde olivo”.
 
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