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miércoles, 28 de octubre de 2020

LA CARTA DE COLINA A CREMATA

       El magnífico comunicador, cineasta, crítico, ensayista y profesor Enrique Colina acaba de fallecer en La Habana.

      Se nos ha ido el tipo chévere que en “24xSegundo” demostró con su naturalidad y su cercanía que para hablar de cine no había que ser necesariamente un pesao. Y yo quiero darle un buen adiós recordándolo en su faceta de hombre íntegro.

      Era octubre de 2015. A Colina le estaba revolviendo las entrañas que al director Juan Carlos Cremata lo había triturado la máquina de moler talento que es la censura intolerante del castrismo. Y, sin importarle las consecuencias, dio rienda suelta a lo que sentía en una carta que es un valiente alegato y una declaración de principios.


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jueves, 9 de julio de 2020

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Primera Parte)


  No es de extrañar que en medio de un proceso tan complejo como fue aquella cosa que llamaron Revolución Cubana (también conocido como “lo que pudo haber sido y no fue”), un batiburrillo donde se integraron fuerzas e individuos procedentes de distintas corrientes políticas e ideológicas, existieran contradicciones y luchas entre las figuras que ocuparon cargos de importancia en la estructura del poder.
  ¿Qué cubano que vivió en la vorágine del ciclón revolucionario que transformó la isla a partir de 1959, no ha escuchado historias de broncas entre dirigentes? En algunas de ellas participó el Comandante en Jefe, el hombre que se las arregló para mantener un poder omnímodo y debido a ello, siempre sus intereses y puntos de vista resultaron ganadores en las disputas. Llevarle la contraria fue un ejercicio muy arriesgado que podía acabar con quien se atreviera a hacerlo. La pelea con él siempre fue la del león contra el mono amarrado. Y ya sabemos quién era el león.
  A falta de periodistas que pudieran investigar y desvelar las interioridades del partido único y del gobierno, a falta de una prensa independiente que publicara los resultados de dichas investigaciones, las confrontaciones entre mayimbes siempre quedaron para la gente de a pie en el territorio de la clandestinidad, de la bola que se despliega sin posibilidad de comprobación. De ellas se filtraban cuentecitos y rumores transmitidos por vía oral, de persona a persona, que resultaban poco menos que chismes de palacio con un grado de veracidad bastante bajo.
  Por eso resultó tan sorprendente que en diciembre de 1963 dos sujetos de primera categoría dentro del régimen se enfrascaran públicamente en una polémica que reveló las diferentes formas de entender el arte y la cultura que existían en el seno del gobierno.
  Uno de ellos fue Blas Roca, dirigente comunista de toda la vida, stalinista de pura cepa que era por entonces miembro de la Dirección Nacional del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), estructura política que agrupó a distintas fuerzas que habían combatido la dictadura de Batista y fue la antecesora del Partido Comunista de Cuba que se fundaría años después, en 1965. Roca dirigía el periódico Hoy, de cobertura nacional, un panfleto repleto de consignas antinorteamericanas, noticias de logros alcanzados en la producción y la defensa, exhortaciones al trabajo voluntario y propaganda de exaltación a lo bien que se vivía en los países socialistas de Europa.
  Su contrincante fue Alfredo Guevara, presidente fundador del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC), un ensayista cercano al poder más alto, que disponía de una posición de peso en los círculos intelectuales de la época.
  Todo comenzó el jueves 12 de diciembre, cuando la sección “Aclaraciones” del diario Hoy dio la respuesta de Blas Roca a unas preguntas de Severino Puente, actor y director de programas de televisión que se había hecho popular por su interpretación humorística de un guajiro llamado El Niño de Pijirigua. Puente, por entonces muy integrado a la revolución, cuestionó la pertinencia de que el ICAIC exhibiera en los cines un tipo de filmes realizados en países capitalistas que él consideraba nocivos para la construcción de la mentalidad socialista del pueblo.
  Y a partir de aquella publicación, la liebre se soltó.

  Preguntas sobre películas
  Severino Puente, el conocido actor de la Radiodifusión Nacional, quisiera, según nos dice en su carta, que se le aclarara un tema que es motivo de grandes discusiones entre compañeros del sector artístico.
  «Me refiero —expone— a ese nuevo tipo de películas que se exhiben en nuestras salas cinematográficas, en las que se muestra la corrupción o la inmoralidad de algunos países o clases sociales, pero donde nunca se resuelve nada.»
  «Sabemos —agrega— que es difícil que en una película del cine capitalista se dé solución justa a la denuncia que pueda presentar.»

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Segunda Parte)


  El inicio de esta serie se puede encontrar, pulsando el siguiente enlace:

  Polémicas, dimes y diretes e intercambio de opiniones distintas en cuanto a la cultura se produjeron antes y después de diciembre de 1963, momento en que estalla la bronca que nos ocupa. Pero se presentaban en revistas especializadas, que circulaban poco y se movían en círculos de gente interesada en esos temas.
  En las páginas de La Gaceta de Cuba, Cine Cubano, Revista Casa, Pensamiento Crítico y otras similares se podían hallar debates y controversias entre artistas, teóricos, profesores, ensayistas, literatos y culturetas. Entonces, ¿por qué darle importancia al salpafuera protagonizado por Blas Roca y Alfredo Guevara? ¿Por qué recordarlo 58 años después? Pues porque es la primera y única vez (que yo recuerde) en que dos pesos pesados del gobierno de la llamada revolución se enfrascaron en una reyerta abierta al público, difundida en un medio masivo de alcance nacional y ─lo más significativo a mi modo de ver─ a causa de ella no resultaron despedidos de los puestos que ocupaban.
  Partiendo de la premisa de que en Cuba no se movía ni una hoja sin que el Máximo Líder lo supiera y aprobara, llama la atención que la trifulca Roca-Guevara se extendiera durante 15 días, ocupando grandes espacios en páginas y más páginas de la prensa. ¿Fue alentada la situación por Castro, que permitió que dos gallos de su corral entraran en combate ideológico para ver qué pasaba? No es descartable esa hipótesis.
  No fue hasta el 27 de diciembre, cuando el tema ya ocupaba muchas conversaciones en la calle, que la riña terminó abruptamente con la publicación de un último texto de Blas. Para entonces, Alfredo tenía listo un alegato que nunca vio la luz, lo que lleva a pensar que alguien de las alturas altísimas tomó cartas en el asunto y mandó a parar de manera inmediata el espectáculo de dos dirigentes discutiendo delante del personal.

  Continuamos.

  El viernes 20 de diciembre del 63, Vicentina Antuña, presidenta del Consejo Nacional de Cultura, organismo rector del ramo, entra en la polémica con este escrito publicado en el periódico Hoy.


  El Consejo Nacional de Cultura contesta a Alfredo Guevara
  En su respuesta a las opiniones emitidas en la sección «Aclaraciones» del periódico Hoy, sobre determinadas películas exhibidas en 1963, el presidente del ICAIC, compañero Alfredo Guevara, consideró necesario dejar constancia de que el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos «no acepta ni practica los que suelen presentarse sin serlo como puntos de la política cultural del Gobierno Revolucionario», precisando que esos puntos son los expuestos en el informe del Consejo Nacional de Cultura al Primer Congreso de Cultura, celebrado el pasado año.

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Tercera Parte)

  Las anteriores entregas de esta serie se pueden leer pulsando estos enlaces:

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Primera Parte)

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Segunda Parte)



  El domingo 22 de diciembre de 1963, en la misma página donde aparecía la declaración de Alfredo Guevara, Hoy publicaba otro fragmento, el cuarto, del extenso documento que Blas Roca le dirigió.


  IV Parte de respuesta a Alfredo Guevara
  Después de exponer la necesidad de que la Revolución siga una política destinada a lograr que los escritores y artista honestos, aunque no sean revolucionarios, aunque no tengan una actitud revolucionaria ante la vida, marchen junto a ella, a la Revolución y a su obra, aun cuando no concuerden con su filosofía, el compañero Fidel establece la conclusión siguiente:
  «Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución, nada, porque la Revolución tiene también sus derechos y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir y frente al derecho de la Revolución de ser y existir, nadie.»
  Para que quede más claro, pregunta:
  «¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios?»
  Y responde, categórico: «Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución, ningún derecho.»

DE CUANDO ALFREDO GUEVARA Y BLAS ROCA SE FAJARON EN PÚBLICO (Cuarta Parte, Final)


  Las tres entregas anteriores de esta serie, pueden leerse pulsando los siguientes enlaces:




  El artículo redactado por Alfredo Guevara que reproducimos a continuación nunca llegó a publicarse, lo que permite especular sobre la probabilidad de que su rifirrafe con Blas Roca se haya detenido súbitamente por órdenes de arriba. Muchos años después, Guevara lo rescató de donde lo había guardado y se lo entregó a Graziella Pogolotti, quien lo incluyó en su libro “Polémicas culturales de los 60”, editado en 2006.

ACLARANDO ACLARACIONES

  En medio de la polémica, en «sus» «Aclaraciones» de diciembre 19, Blas Roca, sirviéndose de la descripción de un viejo campesino, combatiente de Realengo 18, desarrolla, como contrapartida, una imagen cuyo alcance e intenciones no logramos precisar.
  No podemos sino rechazar y denunciar el carácter equívoco de estas oscuras frases que evidentemente persiguen, cuando menos, establecer un clima de sospecha, y denigrar ante la opinión pública a quien difiere de sus opiniones. No creemos que tales procedimientos sean propios de un dirigente como no lo son tampoco, seguramente, de la prensa revolucionaria.
  Alfredo Guevara


  En nuestro artículo del 21 de diciembre publicado bajo el título de «Declaraciones», situamos nuestro criterio alrededor de los términos en que se desarrolla esta discusión. No se trata de una polémica irregular entre una columna editorial del Partido y un funcionario del Gobierno Revolucionario, precisamente el director del Organismo de Gobierno responsable de las actividades cinematográficas. Se discuten, según ha logrado precisarse, el punto de vista de Blas Roca, Director del periódico Hoy, redactor de las «Aclaraciones» que tratamos de aclarar, y miembro de la Dirección Nacional del Partido, y los que nosotros desde el ICAIC sostenemos.
  Como lo más importante es aclarar los fundamentos ideológicos y prácticos de las diferencias de principio que se han suscitado entre el redactor de la columna «Aclaraciones» y la Dirección del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, en cuanto concierne al arte cinematográfico, y a la cultura en general, nos damos precisamente a esa tarea.

sábado, 27 de junio de 2020

WASP NETWORK (RED AVISPA), LA ESCENA DEL ASQUITO

  Discúlpame, ya sé que si eres cubano te la suda La Red Avispa porque se trata de una versión cinematográfica mal hecha de aquellos "Sector 40" y "Día y noche" que el Ministerio del Interior realizaba y transmitía por la tele para hacerse propaganda.
  Quizás la escena que mejor resume el ladrillo que es la película, el poco cuidado en los detalles con tuvieron al filmarla es esta:

  Olga (Penélope Cruz) llega a la casa, cargando en brazos a su pequeña hijita que ha recogido en la guardería y se encuentra con su marido René (Edgar Ramírez). Ella le entrega la cría a él, mientras le dice:
   ─ Cámbiale el culero a la niña, que algo no me huele bien.
  René la coge e inmediatamente Olga, no más soltarla, acerca su boca al fondillo de la niña (que acaba de decir que no le huele bien, o sea, que tiene el pañal cagado o al menos orinado) y le planta un par de besos como expresión de cariño maternal. Y entonces, con los mismos labios que acaban de besar el culo apestoso de su hija, besa a su marido.
  En el guion, sobre el papel, la escena fue concebida para que cumpliera la función de dar un toque humano a los personajes, pero cuando yo la vi, en lugar de transmitirme intimidad y cercanía, lo que me transmitió fue asquito y repugnancia.


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domingo, 7 de junio de 2020

LOS EPSTEIN CUBANOS HACIENDO DE LAS SUYAS

  Acabo de ver la serie documental “Jeffrey Epstein: Filthy Rich” que muestra lo que puede hacer un depredador sexual cuando tiene muchísimo dinero e  influencia en las altas esferas de la política y la justicia.
  Y por esa costumbre que tiene uno de vincularlo todo con Cuba, terminé preguntándome cuántos Epstein cubanos habrán hecho de las suyas en mi tierra a partir de 1959, cuántos comandantes, ministros y dirigentes nacionales y provinciales de alto nivel, utilizaron el poder y los privilegios que la revolución puso en sus manos para satisfacer sus bajos instintos en un país donde ellos tenían la posibilidad de resolver apartamentos, automóviles, buenos empleos, viajes al extranjero y todo tipo de cosas que estaban vedadas a la población.



  Ahí tienen los documentalistas de la nueva generación del cine cubano un tema interesante para abordar. Aprovechen y háganlo ahora, cuando muchos de los protagonistas y muchas de sus víctímas viven todavía y pueden dar testimonios de lo que pasó.
  Sugiero que empiecen por preguntar en el Comité Central. Allí les van a decir que eso es una calumnia inventada por el imperialismo, que en la Cuba revolucionaria no ocurrió nada similar a lo de Jeffrey Epstein y que si se hubiera dado un caso aislado, la alta jerarquía hubiera hecho talco al implicado y lo hubiera puesto a disposición de los tribunales para que fuera enviado a prisión por muchos años.
  Por supuesto, no se traguen esa píldora e insistan, salgan a la calle a averiguar. Verán que es raro el cubano que no conozca un caso, que hay bastante tela por donde cortar.
  Y ahora, para terminar esta pieza, permítanme redactar el siguiente párrafo en "modo ironía":
  Una vez que esté finalizado el filme, preséntenlo al concurso del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana. Estoy convencido de que el ICAIC lo aceptará gustoso y de que moverá sus mecanismos con el jurado para que obtenga el Gran Premio Coral al Mejor Documental.

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