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sábado, 22 de agosto de 2020

MIS TRES AÑOS Y MEDIO EN EL TEATRO MUSICAL DE LA HABANA

   Durante tres años y medio, desde el 2 de mayo de 1962 al 31 de octubre del 65, fui integrante del grupo Teatro Musical de La Habana, un proyecto que encabezó el mexicano Alfonso Arau.

   La vinculación con Cuba de Alfonso Arau se remonta a sus primeras visitas a La Habana, a finales de los años 50, contratado por CMBF Televisión Canal 4 para actuar en los programas de variedades que se transmitían desde Mazón y San Miguel. Por entonces, él y su compatriota Sergio Corona formaban un dúo de comediantes (Corona y Arau), cuyas rutinas de chistes, canto, baile y pantomima gustaron en la isla, donde también se presentaron en cabarets.
   Si yo, que trabajé varios años con Arau como su asistente de dirección, tuviera que definirlo en una frase diría que era un personaje listo y vivaz con una gran capacidad de seducción, capaz de venderle una trompa de repuesto a un elefante. Probablemente fue en 1959 que él, como tantos otros intelectuales y artistas latinoamericanos, se sintió atraído por la revolución cubana y, al ver que se abrían en la isla grandes posibilidades de desarrollo en el campo de la cultura, decidió quedarse a vivir en La Habana.
  Sus simpatías por el proceso que lideraba Fidel Castro lo llevaron a inscribirse en las Milicias Nacionales Revolucionarias.
  En los primeros años 60 tuvo su propia hora semanal de variedades (“El show de Arau”, domingos, Canal 4), un espacio realmente innovador que resultó un soplo de aire fresco en la tele cubana. El programa tuvo su versión radial, que tuve la oportunidad de dirigir. Se transmitía en directo por Radio Progreso dos veces por semana, con público en el estudio teatro de la emisora.

CONJUNTO NACIONAL DE ENTRETENIMIENTO
  Además de presentarse en radio y televisión, Arau impulsó una ambiciosa iniciativa: establecer en La Habana un conjunto artístico estable dedicado a fomentar y representar todas las variantes del teatro musical.
  A principios de 1962, cuando trabajábamos juntos en Progreso, ya su proyecto teatral estaba en marcha con el respaldo del Consejo Nacional de Cultura. Él me invitó a incorporarme a su grupo como asistente de dirección. Aunque ya estaba dirigiendo programas en una cadena nacional importante, yo era un simple pueblerino llegado del interior dispuesto a abrirme camino en el mundo artístico, un muchacho con muchas ganas, pero con pocos conocimientos teóricos y menos experiencias prácticas. Yo era muy consciente de lo que carecía, oficio y sabiduría, y de que podría adquirir ambas cosas integrándome en el ilusionante proyecto del mexicano, que incluía la posibilidad de recibir clases impartidas por destacados especialistas en disciplinas artísticas. Consideré que la oferta era muy ventajosa para mí y la acepté, marchándome de Radio Progreso.

jueves, 25 de junio de 2020

REVISANDO PERIÓDICOS DE LOS AÑOS 60

  Hoy ando extremadamente contento porque revisando ejemplares del periódico habanero Hoy de los años 60 me encontré con anuncios y crónicas sobre espectáculos de la Agencia Cubana de Artistas en los que participé, como asistente de dirección y/o jefe de escena, de los que yo casi me había olvidado o los tenía confusos en mi memoria. 
  Era la época en que aún no había entrado en la TV Cubana, cuando todavía laboraba en el Consejo Nacional de Cultura.
  Fíjense qué elencos. Me siento un privilegiado por haber trabajado junto a artistas de grandísima talla.



"Fiesta de Estrellas" se ofreció en el Amadeo Roldán
desde finales de diciembre del 64 hasta el 10 de enero del 65.



"Autores, su música y sus intérpretes"
se presentó en febrero del 65.

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miércoles, 2 de octubre de 2019

ADIÓS A YOLANDITA RUIZ


  Ayer, 1 de octubre, falleció en Madrid la actriz Yolandita Ruiz.
  Me atrevo a afirmar que no hay un cubano de cuarenta para arriba que, viva donde viva, no recuerde sus expresivos ojos verdes y esboce una sonrisa cuando se menciona a Yolandita. En la TV cubana desarrolló una interesante carrera artística ganándose, a base de calidad interpretativa y encanto personal, la admiración y el respeto del público y de sus compañeros.

  En Cuba se hizo muy popular en la década de los 70 al interpretar el personaje de Asia en “El alma encantada” y de una india en “Ramona”. Se recuerda su formidable presencia en "La Dama de Blanco". En los 80 actuó en varias temporadas de “Una casa colonial” que se presentaron en el Teatro Nacional. Participó en varias películas del ICAIC, entre ellas “Retrato de Teresa” y “Madagascar”.

miércoles, 24 de mayo de 2017

PEDRAZA GINORI MEMORIAS CUBANAS, Libros 1 y 2

   Hola:
   A los lectores del blog, les informo que a través de la empresa editora norteamericana Create Space / Amazon se han publicado, en formato papel, los dos libros de mis "Memorias Cubanas".


   Sus páginas son un compendio de mis experiencias y mis circunstancias, vividas en el mundo de la televisión, los espectáculos, la creación musical, la radio, la publicidad y la prensa.
   Los dos volúmenes recogen, en clave autobiográfica, sucesos, “batallitas”, semblanzas, anécdotas y reflexiones personales de los 57 años transcurridos desde el día de 1938 en que nací en Esperanza (Las Villas) hasta el de 1995 en que abandoné definitivamente Cuba para asentarme en Galicia.
   Son, en total, 81 piezas. Algunas han aparecido en mi blog y ahora las he sometido a un proceso de edición, corrigiéndolas, ajustándolas y dándoles unidad estilística. Otras son crónicas nuevas, escritas especialmente para el libro impreso.

sábado, 2 de enero de 2016

¿EXISTIÓ REALMENTE HAVANA JAM 79? / HAVANA JAM 79 FESTIVAL REALLY HAVE EXISTED?

   Durante las noches del primer fin de semana de marzo de 1979 se celebró en el teatro Karl Marx de La Habana un evento cultural extraordinario, un festival musical que podemos calificar como histórico sin temor a caer en el ridículo por el que se despeñan quienes usan ese adjetivo para endilgárselo a cualquier cosa.

   Por primera vez desde el triunfo de la revolución castrista se presentó ante un público cubano un numeroso conjunto de artistas norteamericanos de primera línea, representantes de diversos géneros y estilos de la música de su nación, quienes actuaron en tres espectáculos junto a destacados grupos y solistas de nuestra isla.


LOS ELENCOS
Cuba
CONJUNTO YAGUARIMÚ (Matanzas)
Director: Lázaro Junco
Cantantes invitados: Zaida Arrate y Pacho Alonso
ORQUESTA ARAGÓN
Director: Rafael Lay
AGRUPACIÓN DE PERCUSIÓN CUBANA
Director: Tony Taño
LOS PAPINES
GRUPO LOS AMIGOS
Frank Emilio (piano), Tata Güines (tumbadoras), Guillermo Barreto (percusión),

Gustavo Tamayo (güiro) y Orlando “Cachaíto” López (bajo)
Solista invitado: José Luis “Changuito” Quintana (pailas)
GRUPO IRAKERE
actuando como solistas: Chucho Valdés (dirección, piano y teclados),

Arturo Sandoval y Jorge Varona (trompetas), Paquito D’Rivera (saxo, clarinete, flauta), 
Oscar Valdés (cantante y percusión), Enrique Pla (batería) y Carlos Averhoff (saxo)
ORQUESTA DE MÚSICA MODERNA DE ORIENTE
Director: Osmundo Calzado
Con los solistas innvitados Juan Pablo Torres (trombón) y Elena Burke (cantante)
GRUPO MANGUARÉ
Invitada: Sara González (cantante)
PABLO MILANÉS
con grupo acompañante integrado por
Emiliano Salvador (piano), Eduardo Ramos (bajo) y Frank Bejerano (batería)

USA
GRUPO WEATHER REPORT 

Joe Zawinul (teclados), Wayne Shorter (saxo),
Peter Erskine (batería) y Jaco Pastorius (bajo eléctrico)
ORQUESTA ESTRELLAS DE FANIA (FANIA ALL STARS)
con sus cantantes Rubén Blades, Pete “El Conde” Rodríguez, Héctor Lavoe,

Santos Colón,Luigi Texidor, Adalberto Santiago,
Ismael Miranda y Wilfrido Vargas.
Solistas: su director y flautista Johnny Pacheco, los pianistas Papo Lucca
y Larry Harlow, el violinista Pupy Legarreta,
el timbalero Orestes Vilató, el bajista Sal Cuevas, el tresista Nelson González,
el trompetista Juancito Torres y el percusionista y bailarín Roberto Roena
ORQUESTA CBS JAZZ ALL STARS
con los solistas Dexter Gordon, Jimmy Heath, Arthur Blythe y Stan Getz (saxos),
Woody Shaw (trompeta). Hubert Laws (flauta), Bobby Hutcherson (vibráfono),
Willie Bobo (percusión), Cedar Walton (piano),
Percy Heath (bajo) y Tony Williams (batería)
TRIO OF DOOM
John McLaughlin (guitarra),
Tony Williams (batería) y Jaco Pastorius (bajo)
CBS ENSEMBLE
Grupo formado con músicos que integraban la CBS Jazz Band
(Arthur Blythe, Jimmy Heath, Hubert Laws, Willie Bobo)
y otros que se añadieron como Richard Tee y Rodney Franklin (piano y teclados),
Eric Gale (guitarra) y John Lee (bajo)
STEPHEN STILLS
con grupo acompañante
Invitados: Bonnie Bramlett (cantante) y Mike Finnigan (teclados)
KRIS KRISTOFFERSON Y RITA COOLIDGE
con grupo acompañante del que formaba parte Billy Swan (guitarra bajo y cantante)
BILLY JOEL
con grupo acompañante
 
Portada del programa de mano entregado al público

   Las autoridades culturales cubanas denominaron aquel encuentro como Música Cuba-USA. Y los norteamericanos le pusieron el nombre de Havana Jam, que es el que ha prevalecido.
Logo del documental realizado por Ernesto Juan Castellanos

   Ésta es la primera de las dos piezas que publico en el blog sobre aquel evento. El 99.9% de la población de la isla no se enteró de su existencia ya que su celebración apenas se anunció en los medios de comunicación, no se hizo campaña de promoción, sus jornadas no se transmitieron, el acceso del público estuvo muy controlado y una vez finalizado, sus huellas fueron borradas. Se podría catalogar como el festival musical más oculto de todos los tiempos en nuestra historia nacional.

   En mis crónicas encontrarán no sólo información sino también mis recuerdos de aquel excepcional acontecimiento que viví desde dentro ya que fui su jefe de escena.


MÁS SOBRE HAVANA JAM 79 / NOCHE A NOCHE

   Esta pieza es la segunda y última que dedico a Havana Jam, el histórico y misterioso acontecimiento cultural celebrado en La Habana a principios de marzo de 1979 y en el que trabajé como jefe de escena.
   Permítanme recomendarles que, antes de leer lo que viene a continuación, le tiren un vistazo a mi anterior crónica sobre dicho evento. La pueden hallar pulsando el siguiente enlace:

EXISTIÓ REALMENTE HAVANA JAM 79? / HAVANA JAM 79 FESTIVAL REALLY HAVE EXISTED?

Festival Música Cuba-USA / Havana Jam 79 Festival
Organizado por Columbia Broadcasting System
y Ministerio de Cultura de Cuba
Teatro Karl Marx, Primera y 10, Miramar,
Municipio Playa, Provincia Ciudad de La Habana
2, 3 y 4 de marzo de 1979
Presentadora: Consuelito Vidal
Jefe de escena: Pedraza Ginori

Programa 1
Weather Report / Conjunto Yaguarimú con Zaida Arrate y Pacho Alonso /
Orquesta Aragón / Orquesta Fania All Stars
Programa 2
Orquesta CBS Jazz All Stars / Conjunto de Percusión Cubana / Los Amigos /
Los Papines / Changuito Quintana / Stephen Stills / Bonnie Bramlett /
Mike Finnigan / Grupo Irakere
Programa 3
Orquesta de Música Moderna de Oriente con Elena Burke y Juan Pablo Torres /
Kris Kristofferson y Rita Coolidge / Billy Swan / Grupo Manguaré /
Sara González / Pablo Milanés / Billy Joel

LA CONCEPCIÓN DE LOS SHOWS
   En mis concursos Adolfo Guzmán y en los festivales de Varadero el escenario se dividía en tres zonas: una central para la orquesta acompañante y dos laterales para los grupos que iban actuando. Eso permitía que el show discurriera sin interrupciones. Al terminar la actividad en un sector, comenzaba la siguiente en otro.

   En Havana Jam 79 cada espectáculo se concibió en cuatro bloques, cubiertos con dos agrupaciones musicales cubanas y dos norteamericanas. Para darles el mayor protagonismo posible y las mejores condiciones técnicas, se decidió que a la vista del público sólo estuviese una de ellas, la que estaba actuando y ocupaba todo el escenario.
   Cada una de las cuatro unidades tenía asignados hasta 45 minutos para su concierto, aunque en varias ocasiones se sobrepasó ese límite.
   Tras cada set, se bajaba el gran telón delantero y había un intermedio, alrededor de un cuarto de hora, en el que se procedía a sustituir un grupo por el siguiente.


lunes, 19 de octubre de 2015

LA NOCHE DE LOS GIRASOLES DE OPINA


    En 1979 salió a la calle por primera vez Opina, un magazine en formato
tabloide que revolucionó el politizado y monocorde mundo de la prensa cubana. Fue fundado por el Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna, que dirigía Eugenio Rodríguez Balari, quien también fue el director de la revista. (1)


    Por primera vez desde que el régimen fidelista se había consolidado en los 60, en una publicación aparecieron anuncios por palabras, los que en los periódicos de antes de 1959 se llamaban clasificados. En Opina, los particulares promovían permutas de viviendas así como ofertas de ventas y compras. Las páginas de clasificados se convirtieron en el gran reclamo de la revista, que gozó desde su lanzamiento de una gran popularidad, con tiradas que llegaron a alcanzar el medio millón de ejemplares y que al salir volaban rápidamente de los puntos de venta. (2)
    Además de los anuncios mencionados, Opina incluía informaciones sobre la
calidad de servicios y productos, orientaciones a los consumidores y otras secciones como modas y farándula.


    Dentro de su política de conectar con un público masivo y como una forma de promover la revista, al equipo de la publicación se le ocurrió realizar en la segunda mitad de cada año una encuesta de popularidad que permitía a todos sus lectores votar por sus candidatos favoritos en el mundo del arte y la cultura. Los cuestionarios se publicaban en las ediciones de octubre, noviembre y diciembre. Una vez cumplimentada su planilla, el votante la enviaba por correo a la sede de Opina. Los ganadores del sondeo obtenían un trofeo metálico, el Girasol de Opina, que se entregaba a principios del siguiente mes de febrero.

    No he podido averiguar cómo se produjeron exactamente las dos primeras entregas de los girasoles. Tengo entendido que ocurrieron en actos sencillos. Si alguien lo sabe, le ruego que me lo comunique para agregar esa info aquí.

QUERÍAN UN SHOW ESPECTACULAR
    Los de Opina me llamaron en 1982 para ofrecerme la dirección general de un show espectacular y refrescante que querían hacer para que sirviera de marco a su entrega de premios. Se celebraría a principios del 83 en el teatro Carlos Marx y se llamaría La Noche de los Girasoles.
    Supongo que ayudó a que confiaran en mí tanto el éxito que yo había alcanzado con los tres concursos Adolfo Guzmán que dirigí en 1978, 79 y 80 como la probable buena recomendación sobre mi trabajo que debe haberles dado mi buen amigo, el dibujante y caricaturista Aristide, quien a la sazón era jefe de diseño de Opina.

MI PRIMERA NOCHE DE LOS GIRASOLES (1982/83)
    Estuve al frente de La Noche de los Girasoles durante tres años consecutivos. De la primera que hice no poseo reportes escritos y mi memoria e Internet no me han ayudado a precisar muchos detalles, entre ellos la relación de los artistas que actuaron. Se celebró en el Carlos Marx el lunes 7 de febrero del 83 y en ella se entregaron los trofeos de la encuesta de 1982.
   
Entre los galardonados en aquella ocasión estaban, entre otros, Nicolás Guillén, Leo Brouwer, René Portocarrero, Frank Fernhández, Rita Longa, Alicia Alonso, Jorge Luis Prats, Alfredo Rodríguez y Mirta Medina.

sábado, 10 de octubre de 2015

NO SÓLO DE TELEVISIÓN VIVE EL HOMBRE

    El 12 de abril de 2013 publiqué una pieza a la que se puede acceder pulsando sobre el enlace siguiente:
El Blog de Pedraza Ginori > CÓMO PASAR UN BUEN RATO CON CARLOS MARX

    En ella me referí a los 45 espectáculos, no concebidos específicamente para televisión sino para teatros y otros escenarios, que dirigí y/o escribí de 1981 a 1984.
    Ahora, como continuación de aquella relación, les expongo los 31 que hice a partir de 1985.
    El mes (o en su caso, el primer mes) señalado corresponde a la fecha en que se realizó la primera función.
    Aquí aparecen mencionados algunos de los intérpretes que participaron. Lamentablemente no están los nombres de todos, como hubiese sido correcto. Las omisiones se deben a que los documentos que poseo están incompletos.
    Aunque los presentadores de los “Lunes para la juventud” no aparecen citados expresamente, en un buen número de ocasiones la animación estuvo a cargo de Carlos Otero y Ana Lydia Méndez.

ENERO DE 1985 
>>>Éxitos del 84” (Teatro Karl Marx, Ciudad de La Habana) con Mirta Medina, Annia Linares, Grupo Síntesis, Grupo Layé...
FEBRERO DE 1985
>>> “La noche de los girasoles (III)” (Teatro Karl Marx, Ciudad de La Habana) / Espectáculo de la tercera entrega de los Premios de la Popularidad de la Revista Opina, los correspondientes a 1984. Con Los Van Van, Ballet de la Televisión Cubana, Grupo Ismaelillo (de Cienfuegos), José María Vitier y su grupo, Teatro Guiñol Nacional, Danza Nacional de Cuba, Teatro Musical de La Habana, Grupo de danzas de la Sociedad Cultural Rosalía de Castro, Mario Balmaseda (presentador)…
Mario Balmaseda y Enrique Arredondo en La III Noche de los Girasoles Opina

>>> Espectáculo de Clausura del Festival Nacional de Música Popular Cubana “Benny Moré” 85 (Jardín de la Juventud, Cienfuegos) con Ballet de la Televisión Cubana (con coreografía de Mayra Varona), Argelia Fragoso, Septeto Los Naranjos (Cienfuegos), Lázaro García (Cienfuegos), Grupo Septiembre 5 (Cienfuegos), Miriam Ramos, Caruca y Rosendo, Amaury Pérez Vidal, Orquesta Ritmo Oriental, Anabel López, Sara González, Grupo Manguaré, Grupo Irakere, pareja de bailes Marta Adela y Santos, Grupo Mayohuacán, Omara Portuondo, Luis Carbonell, Seve Matamoros, grupo Monte de Espuma y Adalberto Álvarez y su Son. Presentadores: Consuelito Vidal y Ramón Fraga / Libreto: Enrique Núñez Rodríguez y Pedraza Ginori / Escenografía: Raúl de la Nuez / Luces: Ramiro Maseda.

martes, 10 de marzo de 2015

TODAS LAS MIRTAS


Esta pieza del blog está dedicada a Mirta Medina,
la estrella cuya carrera creció mientras la mía también crecía.
A Loly Torriente, la infatigable productora.
A Miguel Ángel Masjuán, el talento en la sombra.
A Raúl de la Nuez, a Miguel Patterson, 
a Manolo Barreiro, a Carmelo Rubio,
a la gente del Carlos Marx y de TV Cubana que hizo posible
“Todas las Mirtas”,
mi programa favorito.

EN TODOS MIS FREGAOS
    No es posible, ni ético por mi parte, escribir la historia de mi carrera profesional sin mencionar a Mirta Medina. De hecho, su nombre ha aparecido en unas cuantas piezas de este blog. Revisando mi curriculo, es fácil comprobar que a lo largo de casi treinta años, no hubo fregao artístico en que yo me metiera –televisión, teatro, eventos, discos- en el que, en mayor o menor medida, ella no estuviese presente.

BUSCANDO UN HUECO
    Nos conocimos a principios de la década del 60, cuando ambos coincidimos en los primeros tiempos del grupo Teatro Musical de la Habana, que por entonces aún se llamaba Conjunto Nacional de Entretenimiento y tenía su sede en el antiguo Convento de Santa Clara, en el corazón de la Habana Vieja. (1)
    Mirta y yo conectamos desde el primer momento, quizás porque los dos teníamos unas ganas enormes de almorzarnos el mundo sin masticarlo. Ambos andábamos buscando un hueco por donde colarnos en el ambiente del espectáculo y la compañía que fundó y dirigía el comediante mexicano Alfonso Arau, un colectivo integrado por grandes profesionales -profesores y creadores-, prometía ser el sitio ideal para desarrollar nuestras potencialidades.
    Si uno fantaseaba con subirse al podio algún día, era allí donde había que plantar en aquellos momentos. Y allí estábamos ambos, cada uno en lo suyo, absorbiendo como esponjas todo el conocimiento y acumulando experiencias que de mucho nos servirían en el futuro.
    Mirta, diamante sin pulir, era una chica desenvuelta y talentosa que, desde que llegó, destacó en el grupo de proyectos personales en bruto que éramos todos los del Musical en aquellos días. En la corta distancia, su sonrisa fácil transmitía sinceridad y simpatía, para mí las bases de una facilidad especial que siempre tuvo para ganarse primero a todo el que se le acercase y más tarde al público.
    Cuando desembarcó, jovencita y vivaracha, en el TMH, cargaba en su mochila con méritos aún verdes pero muy importantes: buena voz de cantante, capacidad para aprender y fijar todo lo que le enseñasen ya fuese en una clase o en un ensayo, aptitud para bailar y actuar, madera de comediante y una determinación de trabajar y trabajar, un convencimiento de que su esfuerzo y su tenacidad serían la vía para hacer realidad su sueño de convertirse en una estrella.

miércoles, 13 de agosto de 2014

GEORGIA GÁLVEZ POR LOS PALOS, UN MUNDO PARA AMAR

RECUERDOS VÍVIDOS, BORROSOS Y OLVIDADOS
    Me van a tener que disculpar. Han pasado casi 48 años desde octubre de 1966 y en todo ese largo período le he ido metiendo muchas, muchísimas imágenes, situaciones y sensaciones al disco duro que tengo en mi cabeza. Y como mi memoria no es una computadora con archivos bien clasificados, ordenados y listos para ser abiertos sino un revoltillo atiborrado de recuerdos, algunos vívidos (con acento en la primera i), otros borrosos y la mayoría (¡que contrasentido!) olvidados, pues resulta imposible que me acuerde de todo con la claridad y la responsabilidad que exige escribir este blog.
    Así que, a veces, como en este caso, hay partes de la historia que no cuento porque la memoria que conservo de ellas es confusa o simplemente se ha desvanecido.


EL AÑO JUGOSO
    Aquel 66 fue un año jugoso para mí. Terminé el curso de Formación de Directores de TV ofrecido por el Instituto Cubano de Radiodifusión, firmé mi primer contrato con el ICR, creé, escribí y dirigí un programa de variedades de TV Cubana en prime time (“Un millón de lunes”), publiqué mi primer reportaje en la revista Cuba (“Salón Mambí de Tropicana”), compuse las primeras canciones mías que trascendieron (“Mía la felicidad” y “La gran aventura”) y tuve mi primer gran éxito en teatro (“Un peso de música”, en el Mella).
    Pero aún quedó tiempo y energía para escribir y dirigir un espectáculo que considero muy importante porque demostró –a mí y a los demás- que ya estaba lo suficientemente maduro para abordar eventos artísticos complejos, de envergadura. O sea, que el guajirito esperanceño que una década antes había llegado a la capital para encontrar su sitio ya no solamente quería sino que podía meterse en camisas de once varas.

BORN TO BE A STAR
    Desde que comenzó su carrera, a principios de los 60, se fue destacando en la farándula cubana una chica que lo tenía todo para triunfar. Nacida en 1944 en el seno de una familia acomodada, desde niña compaginó su formación académica, que culminó en la Universidad de La Habana, con una buena preparación en disciplinas como el canto, la música, el baile, los idiomas... para las cuales tenía habilidad natural, de fábrica.

Georgia Gálvez en los años 60
    Se llamaba Georgia Gálvez. Su agradable voz de mezzosoprano se movía sin dificultad aparente lo mismo en los agudos del género lírico que en los registros centrales de la canción popular. Tocaba el piano y la guitarra. Se desenvolvía aceptablemente como actriz. Tenía conocimientos de danza clásica y moderna, lo que le permitía bailar y moverse con soltura en el escenario. Hablaba inglés y francés.
    Si a lo anterior, que no es poco, le añadimos que su rostro era precioso, su figura grácil, su simpatía nada forzada y que demostraba talento, inteligencia, buen gusto y chispa, ya me aceptarán que estábamos en presencia de una artista destinada a convertirse en estrella más pronto que tarde.

EL CURRÍCULUM
    Como integrante fundadora de la compañía Teatro Lírico Nacional de Cuba con sede en el habanero teatro García Lorca, actuó en zarzuelas, operetas y óperas. Entre ellas: “Luisa Fernanda” (que protagonizó), “La princesa de las czardas”, "Los gavilanes", "La viuda alegre", "El conde de Luxemburgo" y "María la O". En Televisión Cubana hizo “Las bodas de Fígaro”, de Mozart.


A la izquierda: "Luisa Fernanda" en el teatro García Lorca. Georgia Gálvez, Rafael Aquino, Rosita Fornés y Armando Pico. A la derecha: "Las bodas de Fígaro" en TV Cubana. Carmen Malvido, Georgia Gálvez y Ana Menéndez.

     En el 63 había grabado un long play en la EGREM. Y era figura habitual en los musicales de la tele.
    En el 65 fue una de las figuras centrales del espectáculo “Gran Music Hall de Cuba” que el empresario Bruno Coquatrix llevó al teatro Olympia de París y después el Consejo Nacional de Cultura hizo girar por la RDA, Polonia y la URSS.
    ¿Qué quiero decir con todo lo anterior? Pues que en 1966, con solo 22 años de edad, ya Georgia había pisado fuerte y tenía carrera de la cual presumir. Mientras que yo era un principiante, un novato con todo por demostrar.


GEORGIA MEETS YIN
    No recuerdo cuando nos conocimos. Puede haber sido en alguno de los programas de Manolo Rifat en los que yo era el asistente del director. Quizás alguien le habló de mí poniéndome la buena ya que yo había dirigido un par de cosas que habían sonado. De todas maneras, apostar por mí para llevar las riendas de su espectáculo, en que ella se jugaba mucho, fue un riesgo notable que asumió. Así que agréguenle a su currículum una dosis de valentía y arrojo.

    En el primer párrafo de esta pieza hablé de lo estropeada que anda mi memoria. Por tanto no recuerdo de quién surgió el proyecto de que la Gálvez protagonizara un gran show unipersonal en el que el público pudiera verla en todas sus facetas.
    Es probable que fuese idea suya, es posible que se me ocurriese a mí. Y hasta cabe la opción de que la iniciativa surgiese de la dirección del Teatro Musical de La Habana, muy activa en aquellos tiempos.
    La cosa es que una tarde nos vimos en su casa del Vedado –vivía en la calle 28 (¿o en 30?), cerca de la avenida 23-, me explicó que quería hacer un recital muy variado, conversamos largo rato confrontando conceptos,
hablamos de un posible repertorio y empezamos una aventura teatral que terminó por llamarse “Un mundo para amar” para aprovechar el tirón publicitario que podía tener el título de una de los éxitos que la identificaban ante el público.

martes, 26 de noviembre de 2013

UN PESO DE MÚSICA, EL RICO SABOR DEL ÉXITO

    Eran los primeros meses de 1966 –bautizado como “Año de la Solidaridad”- y las cosas pintaban bien para mí. Comenzando enero, el Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR) me hizo un contrato en el que decía que yo era “Productor de Mesa”, cargo que, teóricamente, venía siendo una especie de asesor.
    Mis obligaciones consistían en ir por las mañanas al curso de formación de directores de televisión. Durante el resto del día me ocupaba en ser asistente de dirección de dos respetados creadores: Manolo Rifat y Ernesto Casas. El primero triunfaba los martes con su resplandeciente “Música y Estrellas” y Casitas mantenía un alto nivel de realización en su “Álbum de Cuba” de los domingos.
    Por entonces, aún no existía la figura del productor y un asistente era quien se encargaba de llevar pedidos a los departamentos de servicios, citar a los participantes y resolver algunos problemas -los menores-. que ocurrían en el proceso de preparación y realización de un programa. El cargo me daba la oportunidad de completar con conocimientos prácticos, la teoría que me impartían en el curso. O sea, de chocar con la realidad del día a día.

DOS REUNIONES COMO MÍNIMO
    La gestación de un programa musical semanal comenzaba a concretarse en una reunión llamada "de mesa". Generalmente la convocaba el director y se llevaba a cabo una vez al mes. Allí se perfilaban las ideas y líneas generales para los cuatro o cinco espacios del mes siguiente. Participaba el equipo humano responsable: director y su asistente, guionista, escenógrafo, director musical, coreógrafo, asesor (si lo había), y algún invitado que se considerase alguien necesario.
    Quince días antes de cada programa se hacía el colectivo, un encuentro en el que debían estar presentes todos los intérpretes que actuarían y, naturalmente, el director con su núcleo más cercano de colaboradores. Allí se precisaban los temas musicales que se presentarían, se concretaban las llamadas "producciones" (que eran tres o cuatro números que giraban alrededor de una idea central), se concebían las colaboraciones inusuales entre artistas (por ej: una soprano cantando con el Conjunto de Roberto Faz), se señalaban las fechas y horarios de las grabaciones de audio que se harían en Radio Progreso con la Orquesta del ICR y se decidía sobre todos y cada uno de los elementos del espectáculo. De este colectivo surgía la escaleta que servía al guionista para escribir el libreto.
   Imagínense al guajirito que era yo por entonces en una reunión de “Álbum de Cuba” en la que, además de Casas, estaban Esther Borja, Adolfo Guzmán, Ramón Calzadilla, el dúo de las Hermanas Martí, Marta Justiniani, Mario Romeu…
    O en otra, de “Música y Estrellas”, con Rifat, el guionista Orlando Quiroga, el escenógrafo Ignacio Travieso, el dibujante y caricaturista Arístide, la presentadora Eva Rodríguez, el coreógrafo Luis Trápaga y un desfile de destacados artistas como Elena Burke, Meme Solís, Marta Strada, Georgia Gálvez, Las D’Aida, Bobby Jiménez, Los Bucaneros, Luisa María Güell, Los Modernistas, Pacho Alonso, Rafael Lay (de la Aragón), Aurelio Reinoso, Yolanda Brito, Raúl Gómez, Gladys González y Cristy Domínguez…
    Yo era una esponja, absorbiendo experiencias en cada ocasión. Presenciar sus aportes al programa en construcción y el intercambio de ideas de todas estas figuras se convertía para mí en una lección de profesionalismo y maestría. Con algunas ya me había relacionado por haber trabajado con ellas en Radio Progreso o en el Teatro Musical de La Habana. Pero esto era otra cosa. Allí, en aquellos interesantes colectivos, les fui conociendo a lo cortico, tal y como eran lejos de la presencia del público y ellas supieron que yo existía, lo que me sirvió de mucho posteriormente.

jueves, 8 de agosto de 2013

¿TE ACUERDAS DEL BAILE JUANITO? Y del singao miedo, ¿te acuerdas?

Para Pepe Pelayo, mi amigo, a quien le debía esta crónica
HECHO CON GANAS
    Era a finales de 1985, probablemente en diciembre. Yo estaba al frente de Joven Joven que, tras haberse transmitido por el Canal 6 de TV Cubana cada semana desde abril del 83, había conseguido una enorme audiencia, sobre todo juvenil, ganada con mucho esfuerzo, echándole muchas horas.
    Yo me había comprometido mucho con JJ. El espacio presumía de tres lemas que resultaban toda una filosofía de conducta: “Un programa hecho con ganas”, “Por encima y a millón” y “Quietecito no va conmigo”. Me sentía muy motivado, siempre a la que se cayó, maquinando ideas, rompiéndome el coco constantemente para ver qué asunto o sección interesante presentaríamos el próximo domingo.
    Carlos Otero, uno de nuestros animadores, que vivía en Miramar, me comentó un día que en un centro nocturno de su barrio estaba ocurriendo algo. El sitio era el antes conocido como Johnny's Dream Club (Calle 0 entre 3ª y 3ª A) al que las autoridades revolucionarias le habían cambiado el nombre y, aprovechando que el Almendares pasaba cerca de allí, le habían rebautizado como Río Club, aunque para todo el mundo y su tía seguía siendo “El Johnny”.


EL YONI EN EL JOHNNY    
    Carlos, quien se dejaba caer por el Río de vez en cuando, me contó que los jóvenes bailaban allí de una forma diferente la música americana que ponía el disc-jockey, con un estilo nuevo al que llamaban “el johnny” (pronunciado como “yoni”).
    -- Pero, ¿cuánta gente baila eso?
    -- Oye, te digo que se llena cada noche y que todo el mundo allí baila el yoni. Es una fiebre.
    -- ¿Y está bueno?
    -- ¡Muchacho!, un vacilón.
    Me quedé con el dato y empecé, como siempre hacía, a darle vueltas en mi mente para ver cómo podíamos incorporar el bailecito a Joven Joven. Lo más fácil hubiese sido invitar a un grupo de aquellos muchachos a venir al estudio para que lo bailaran. Pero, tras sufrir una serie de encontronazos con mis superiores por cosas “no correctas” presentadas en JJ, yo tenía que andar con pies de plomo, sopesando muy bien qué hacer y qué no hacer en el programa.
    Me puse a averiguar por mi cuenta y descubrí que la clientela del Río Club la formaban, en un número considerable, chicos de determinado status social llamémosle “alto, no popular”, vecinos de una zona residencial como Miramar y alrededores, hijos de papá y mamá con posibilidades, que vestían a la última y que deben haber sido los antecedentes directos de los que en la Cuba actual son denominados “los nuevos ricos”.
    No digo que fueran malas personas, solamente que no eran los modelos políticamente correctos que yo debía presentar en Joven Joven, según los criterios de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que auspiciaba el espacio, y las líneas que me habían marcado en la TV Cubana.
 

MÚSICA DE AFUERA, MÚSICA DE ADENTRO
    Otro elemento a considerar, importantísimo:
    -- Oye, Carlos, ¿y con qué música se baila eso?
    -- Toda de afuera. El “Holiday” de Madonna, “Easy lover” de Phil Collins… Y cuando la noche se calienta, Miami Sound Machine. Tienen un número que se llama “Conga” que es el perfecto para el yoni.
    Sumé ambos factores: pepillaje fisto de Miramar bailando música de un grupo de Miami –y por lo tanto prohibido en Cuba- y el resultado lógico no podía ser otro que “olvídate de eso, Yin”

domingo, 21 de julio de 2013

TEATRO MUSICAL DE LA HABANA (2): CONJUNTO NACIONAL DE ENTRETENIMIENTO

     A finales de 1962 o principios del 63, una revista cubana (probablemente Verde Olivo o Bohemia) le dedicó varias páginas a un reportaje sobre el grupo teatral que por entonces Alfonso Arau estaba preparando en las instalaciones del antiguo Convento de Santa Clara, en La Habana Vieja.
    En aquel tiempo dicho colectivo tenía como nombre el de Conjunto Nacional de Entretenimiento. Posteriormente, debido a su vinculación con el coliseo de Consulado y Virtudes, pasó a llamarse Grupo del Teatro Musical de La Habana. (1)
Éste es el reportaje:




















































Arau rodeado por algunos de sus colaboradores en el Conjunto Nacional de Entretenimiento.
De izquierda a derecha > SENTADOS: Jorge Berroa, pianista y compositor / Rodolfo Valencia, director teatral y profesor de actuación / Waldeen de Valencia, coreógrafa y profesora de danza / Alfonso Arau, actor, comediante y director del grupo / Fred Smith, compositor y profesor de música / DE PIE: José Luis Posada, caricaturista, escenógrafo y profesor de apreciación del arte / Eugenio A. Pedraza Ginori, asistente de dirección / Lourdes Domínguez, administradora y productora.

























sábado, 20 de julio de 2013

TEATRO MUSICAL DE LA HABANA (1): EN EL CONVENTO

    Como ya he contado en la entrada titulada “Traicionando a Celestino”, que se puede leer pulsando el siguiente vínculo:
transcurrían los primeros meses de 1962 cuando Alfonso Arau logró, a base de prometerme un futuro luminoso (1) como director teatral y una subida de salario inmediata, que yo abandonara Radio Progreso y me fuese a ocupar la plaza de asistente de dirección del grupo que él estaba formando: el Teatro Musical de La Habana.
    El Consejo Nacional de Cultura le había dado luz verde a Arau, un actor, comediante y director mexicano simpatizante de la revolución cubana, para que hiciera realidad su proyecto de establecer en La Habana un conjunto artístico estable dedicado a fomentar y representar todas las variantes del teatro musical.

UNA ESQUINA MUY TEATRAL
    Para ello, le cedió un teatro destartalado, el de Consulado y Virtudes. En las décadas del 40 y 50 funcionó allí el cine Alkazar, que ofrecía no sólo películas sino también shows de variedades musicales (2).
    En esa misma esquina del centro de la ciudad, había estado el mítico Alhambra desde 1890 hasta 1935, cuando el derrumbe de su pórtico puso punto final a uno de los grandes hitos del género vernáculo cubano. 
 

viernes, 12 de abril de 2013

CÓMO PASAR UN BUEN RATO CON CARLOS MARX

    Sin abandonar mi responsabilidad como director y guionista de programas en Televisión Cubana, yo había trabajado puntualmente en el gran escenario –el de mayor amplitud de del paìs- del teatro Karl Marx antes de 1981. Por ejemplo: había montado allí, como director artístico, los espectáculos de los Concursos Adolfo Guzmán de Música Cubana durante sus tres primeras ediciones: 1978, 79 y 80, cuyas transmisiones para televisión estuvieron dirigidas por Loly Buján.
    También en 1979, del Ministerio de Cultura me llamaron para que me hiciera cargo de la dirección escénica del Encuentro Cuba-USA (Havana Jam), una especie de gran mano a mano musical entre artistas de primera línea de ambos países, que se celebró allí del 2 al 4 de marzo de ese año y en el que tuve dos responsabilidades: dirigir a la representación cubana y garantizar a la parte estadounidense que todo funcionara perfectamente en el escenario durante sus ensayos y actuaciones. (1)

domingo, 17 de marzo de 2013

LOLY BUJÁN: UNA CARRERA EXTENSA E INTENSA

   Dolores de los Ángeles Fernández Buján, conocida artísticamente como Loly Buján, nació en La Habana, Cuba, el 2 de agosto de 1939.
   A lo largo de su extensa –e intensa- carrera profesional en televisión, teatro, cine y radio, ha ejercido como directora, realizadora, guionista, asesora dramatúrgica, productora, actriz y locutora. En el campo de la enseñanza ha sido profesora de comunicación, de artes y técnicas teatrales y audiovisuales así como de dramaturgia y actuación teatral y televisiva.