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miércoles, 27 de mayo de 2020

EL ÑATO QUE REIVINDICÓ EL PAPEL DE LA LIMONADA


   La más reciente (en realidad, la única) aportación de la dirigencia cubana actual a la filosofía es un concepto que ha venido a estremecer las estructuras del pensamiento contemporáneo. Los think-tanks más prestigiosos se encuentran inmersos en investigaciones y discusiones de alto contenido teórico desde que, en días pasados, el ñato presidente puesto a dedo y máxima autoridad visible del régimen, representante directo ante la opinión pública de quien manda realmente tras bambalinas, pronunciara una frase que las agencias de noticias y los medios de comunicación internacionales, conscientes de su trascendencia, se apresuraron a divulgar en diferentes idiomas a todos los rincones del planeta, despertando el interés de la opinión pública universal.
   La limonada es la base de todo / Lemonade is the basis of everything / La limonade est la base de tout /La limonata è la base di tutto / A limonada é a base de tudo / Limonade ist die Basis von allem /
Níngméng shuǐ shì yīqiè de jīchǔ / Limonado estas la fundamento de ĉio / Limonad - osnova vsego / Lemoniada jest podstawą wszystkiego / Lemonade jẹ ipilẹ gbogbo nkan (en yoruba) / Limonata her şeyin temelidir
   Sencilla en su enunciado, pero de una profundidad incalculable, la frase se encuentra incluida en una disertación sobre producción de alimentos en Cuba. Este es el texto completo:


    “Nosotros tenemos que tener limones en el país. La limonada es la base de todo. A cualquier limonada, a una base de refresco y limón, tú le echas cualquier otra cosa y ya es un refresco superagradable y superbueno”.
    Como es natural, tratándose de una idea de profunda raigambre revolucionaria y humanista que puede calar en la mente de los marginados y hambrientos del tercer mundo, los mecanismos de poder imperialistas ya han salido a la palestra mediática para combatirla y desprestigiarla.
    John Foster Gainsborough, catedrático de física nuclear de la Universidad de Columbia, personalidad que en ocasiones ha visto su nombre ligado a la CIA, publicó en el Washington Post un artículo en que cuestiona no solo la efectividad del audaz concepto díaz-caneliano, sino también su originalidad. Dicho profesor afirma que es muy arriesgado plantear que la simple mezcla de agua con limón sea el sostén teórico-práctico sobre el que descansa algo alto tan vasto y complejo como es el todo.
   Lo expresado en La Habana, dice el profesor, ha sido analizado por grandes pensadores que en el mundo han sido, quienes han negado u obviaron el concepto que atribuye a la limonada ser un apoyo de tal magnitud.
   Ya en 599 A.C. Tales de Mileto propuso que el agua es un elemento que se relaciona con el alma, el movimiento y la divinidad, mas no con el aspecto físico de las cosas, por lo que resulta imposible que pueda atribuirse tal poder a su mezcla con el limón.
   Heráclito planteaba que el fuego (y no el agua, parte indisoluble de la limonada) era el principal elemento de la vida.
   Ni Anaxímenes ni Pitágoras mencionan a la limonada en sus escritos.
   Demócrito sostuvo que la ética y la virtud se alcanzan por el equilibrio de las pasiones y no por el ácido que se encuentra en el limón.
   El gran Sócrates afirmaba que era falsa la moral basada en principios emocionales relativos, lo que deja entrever que la limonada, que gusta a unos y disgusta a otros, también es falsa y no puede sostener por sí misma el edificio de la conducta humana.
   Aristóteles se interesó por el estudio de la lógica, la metafísica, la ética, la filosofía política, la psicología y la estética, pero no existen evidencias de que pusiera su inteligencia al servicio de la limonada, ni tan siquiera de que se bebiera una en toda su vida.
   San Agustín, que defendió la existencia de las verdades lógicas, negó que entre en esa categoría lo que El Ñato Díaz-Canel asegura. “Es absurdo concebir que una limonada sea la base de algo y mucho menos del todo”, escribió en el año 440.
   El nominalismo de Guillermo de Occam no establece vínculo con el limonadismo.
   En la visión dualista de la realidad, que fue el aporte de Descartes a la filosofía, se menciona el cuerpo y la mente, pero no el agua y el limón.
   Ni Kant ni Hegel dieron relevancia a la limonada, reduciéndola a su condición de simple refresco recomendable para combatir los calores veraniegos.
   No hay que descartar que el aparato ideológico del Partido Comunista de Cuba, de larga tradición manipuladora, intente encajar la idea de que la limonada es la base de todo dentro de las teorías de Karl Marx y Federico Engels. Será un esfuerzo inútil, ni con calzador se podría aceptar que la unión del H20 con el ácido cítrico sea parte de la lucha de clases y de la concepción materialista de la historia.
   Tampoco el tan traído y llevado José Martí puede ser citado como defensor del planteamiento que nos ocupa. En los cientos de frases del Apóstol referidas a casi todo lo que se menea, no existe una sola referencia a la limonada. Por tanto, que no os den gato por liebre. Ni “la limonada es ara, no pedestal”, ni “triste es no tener amigos, pero más triste es no tener limonada” fueron oraciones martianas.
   Ante la debilidad estructural de su planteamiento, puesta de manifiesto por los enemigos del proceso revolucionario cubano, es posible que Díaz-Canel, para defenderse, eche mano de su empeño por parecerse a Fidel Castro y en un próximo discurso diga emocionado: “Condenadme, no importa, la limonada me absolverá”.

 Meme creado por Chucho del Chucho

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ANEXO: Después que escribí el texto que acaban de leer, se me ha ocurrido una idea que puede resultar interesante. Si la limonada es la base de todo, resulta lógico pensar que se pueda utilizar como vacuna para prevenir el contagio del coronavirus. Si no en estado puro, a lo mejor mezclándola con una dosis de moringa, vamos, digo yo que por probar no quede.

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