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domingo, 17 de mayo de 2020

UN POTENTE GRITO DE PROTESTA

   La jefa del gobierno belga decidió visitar un hospital de Bruselas donde se ha estado combatiendo el coronavirus. Y los sanitarios, encabronados con ella por las precarias condiciones en que han tenido que trabajar, le dieron una fría bienvenida, volviéndole las espaldas mientras ella llegaba en su auto oficial.
   Se trató de un simple gesto que, a pesar de su silencio, llevaba implícito un potente grito de protesta.
 

 ¿Ocurrirá algo así en Cuba alguna vez? ¿Serán capaces los cubanos, machacados durante tantos años, de aprovechar el paso de la caravana que conduce a los que mandan para demostrar así su berreo por la jodida situación en la que viven?

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