Traductor

Páginas vistas

Mostrando entradas con la etiqueta Espectáculos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espectáculos. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de agosto de 2021

DÍAZ-CANEL QUIERE SER EL NUEVO CABALLO

    Tras el patatús que le dio el pasado 11 de julio, cuando vio a la gente en las calles llamándole SinCasa y pidiendo a gritos libertad, el presi PuestoAdeo y 1er. Sectario del PCC, decidió mejorar su imagen ante sus súbditos y montó un showcito que ahora está presentando en una gira promocional por barrios, instituciones y colectivos que podríamos denominar “Muela Bizca Tour”.
     La preparación del espectáculo puede parecer sencilla, pero no lo es. Cuesta dinero (dinero público, por cierto) movilizar a una tonga de tracatanes, periodistas, técnicos, fotógrafos, camarógrafos, montadores, auxiliares, choferes y guardaespaldas. Y llevar al público, porque como está de malo el transporte, si no se lleva a los que van a aplaudir, no se garantiza la asistencia nutrida que es necesaria para que la cosa luzca bien en la prensa y en el NTV.
     En cada sitio hay que instalar un sistema profesional de audio (consola, micrófonos, cables), grabar en video cada detalle, colocar mobiliario (butacones cómodos y mesas para el Ñato y sus funcionarios acompañantes y sillas para los espectadores) y situar un marco escenográfico “patriótico” (a veces es una gran bandera cubana, a veces es un busto de Martí…) que refuerce la idea de que D-Canel es la continuidad de eso que un día lejano fue una revolución.
     Ayer, por ejemplo, no fue por casualidad que un enorme rostro del ComaAndante presidiera el show, sirviéndole de fondo a las intervenciones del P A Deo. El mensaje era claro: “Métanse en la cabeza que yo soy como Fidel, que no soy un singao cualquiera, sino el nuevo Caballo”.
 
El diario Granma, obediente, informa
 
    Canel, un burócrata mediocre que como líder es un cero absoluto, en sus discursitos tecosos durante estas ocasiones acostumbra a exprimir su mente para dejarnos algunas perlas de su profundo pensamiento analítico, como aquella de que “la limonada es la base de todo”. Ayer engrosó su lista de tonterías y lugares comunes, soltando algo tan evidente como que “si todos hacemos lo que nos toca hacer, todo mejora”.
    Y Yaima, la periodista que redactó la información para el Granma, emocionada por la brillantez intelectual de su jefe y guía, recogió la frase y la destacó en el periódico para que trascienda a las generaciones futuras, esas que no tendrán la dicha de oírla en vivo de los labios gloriosos del Ñato.
 
::::::::::::::::::::::::::::::::

miércoles, 14 de julio de 2021

AYER Y HOY DEL MENEÍTO DE LA NUEVA TROVA

   Había que verlos, como los vi yo, allá por las décadas de los 70 y 80, con sus guitarritas al hombro, disfrazados con ropas de obreros y botas cañeras, con sus voces desafinadas y sus tonadas lastimeras llenas de metáforas rebuscadas y giros oníricos que solo ellos entendían.
 

    Nos hacían ver que vivían todo el día embargados de un dolor profundo por el hambre de los pobres en Bangla Desh, por la discriminación de los negros en Estados Unidos y por las torturas que sufrían los combatientes por la libertad que caían bajo las garras de los dictadores en Argentina, Chile y Uruguay.
   Había que verlos en su tiempo de esplendor, sueltos y sin bozal bajo el manto protector de Haydee Santamaría, Alfredo Guevara y Antonio Pérez Herrero, enalteciendo la revolución sin cuestionar sus manchas, como fieles servidores.
   Había que verlos, preocupados por la suerte de los oprimidos del mundo desde que se levantaban hasta que se acostaban, mientras creaban un entramado musical casi siempre mediocre que pretendieron convertir en la verdadera y única música cubana.

lunes, 24 de mayo de 2021

RETRATO DE JORGE, UN CHARLATÁN ETERNO

   Una noche, a principios de los años 70, siendo estudiante universitario, tuvo un sueño con revelación mística incluída. Silvio, Pablo y Nicola se le aparecieron y le contaron que para construir el socialismo no era imprescindible tumbar cañas, guataquear al sol o estibar en los muelles. Le aseguraron que en el mundo de la música izquierdosa se sudaba menos y había más margen para aprovecharse, siempre que uno supiera cogerle el tumbao.
   Siendo uno más entre los fundadores del Moncada, se las arregló para convertirse en director de ese grupo sin ser cantante (si acaso un corito de vez en cuando), sin destacarse como autor (¿alguien conoce alguna canción de él?) y sin ser instrumentista (apenas aprendió a poner las manos sobre un tecladito para dar en público el tupe de que estaba tocando).
   Moviéndose en la sombra, territorio que se le da muy bien, alcanzó una posición relevante en el único partido político con poder que ha existido en Cuba a la izquierda del PCC: el Meneíto de la Nueva Trova, aquel tristemente célebre movimiento de guitarreros desafinados, aupados por Antonio Pérez Herrero y otros dirigentes de la peor calaña, que en su etapa de mayor fuerza acapararon para sí (y se cargaron) el Concurso Adolfo Guzmán y el Festival de Varadero y establecieron su férreo control talibán en la cultura musical cubana al grito de “Con nosotros todo, fuera de nosotros ni tantito así”.
   El MNT fue una pandilla de charlatanes, creadores de metáforas ridículas que pretendían ser poesía de alto nivel, que se pintaban a sí mismos como dueños de la verdad absoluta, que durante años arremetieron contra todo lo que oliera a pop y a música romántica y trataron con saña de destruir a artistas tan valiosos como Alfredito, Mirta, Maggie y Luis y Annia. Si no lo lograron fue porque el público, que los quería y llenaba los teatros para verlos, lo impidió.
 
   Sin que alguien pudiera explicarse qué méritos tenía para ello, nuestro retratado fue disertante televisivo con programa propio. Se le recuerda dándoles muela a las masas, explicándoles que hay un arte bueno, el revolucionario, y un arte fulastre, el creado por los gusanos enemigos como parte de una campaña de desviacionismo ideológico imperialista. Se le vio enfrascado en una campaña absurda y malsana que pretendía contar la historia de la música cubana sin mencionar a Celia Cruz, Laserie, Meme, Bebo Valdés, Cachao, Paquito, Porcel y tantos otros grandes talentos.
   Entre sus logros políticos más destacados está el haber sido diputado en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Sí, durante un tiempo fue uno de esos cientos de obedientes que levantan la mano al unísono para aprobar cualquier cosa que les propongan quienes realmente mandan.
   50 años después de aquella revelación mística, ahora canoso, este barco sigue dando guerra, pisando los callos que hay que pisar para jugarle cabeza al tiempo. Quién sabe cuáles piezas ha movido, en qué enrevesados chanchullos se ha metido para continuar en la brecha, pero ahí está, insumergible, incombustible, eterno, ejerciendo en 2021 de presidente de un chiringuito llamado Cubadisco que seguramente le sirve para viajar al extranjero con todos los gastos pagados por el erario público.
   No se extrañen si allá por 2075, en una Cuba democrática y capitalista, cuando ya la dictadura castrista sea un lejano y terrible recuerdo del pasado, lo ven ocupando el cargo de Ministro de Cultura. Él es capaz de eso y de mucho más.
 
::::::::::::::::::
 
Recado personal.
    Jorge:
    No te cabrees por este texto. Piensa que te he hecho un favor, que puedes sacarle partido mostrándolo ante tus jefes como ejemplo de que la CIA te ataca en las redes sociales y que por ello te mereces el Premio a la Dignidad, el mismo que le otorgaron a Humberto López.

::::::::::::::::::

jueves, 26 de noviembre de 2020

EL CARNAVAL DE LA HABANA – PARTE 1: ANTES DE 1959

 
    Cuando el siglo XX iba por su mitad, el Carnaval de La Habana vivía una de sus mejores épocas. Nacido en tiempos coloniales, durante la república se había desarrollado y afincado hasta convertirse en la mayor, la más masiva fiesta popular de la capital. Se celebraba con desfiles, bailes y otras actividades lúdicas durante cuatro fines de semana de febrero y marzo. Los sábados desfilaban las comparsas con sus evoluciones coreográficas marcadas por el ritmo de las congas, sus grandes farolas y sus estandartes.

 Adiós mamá, adiós papá, que ya me voy con la bollera
Oye, colega, no te asuste cuando vea al alacrán tumbando caña
Que ahí vienen las jardineras, vienen regando flores
Quítate de la acera, mira que te tumbo
Siento un bombo, mamita, me está llamando
Mírala qué linda viene, mírala qué linda va
Pallá, tumbadore, pallá
Oh, Labana, Oh, Labana
 
    Los domingos eran los días de las carrozas y los vehículos engalanados, autos descapotables o carros abiertos, en los que paseaban las personas que se disfrazaban. Carrozas, comparsas y vehículos optaban por premios que se entregaban en la última jornada.
   En centros regionales de españoles y sus descendientes, sociedades de todo tipo, clubs privados y salones de la ciudad y de la cercana zona costera de Marianao se celebraban bailes de disfraces, carnavales infantiles y festivales acuáticos.

   Dos figuras protagonizaban los festejos: la Reina, que con sus Damas de Honor era elegida entre cientos de aspirantes por un jurado durante un espectáculo al que asistía público, y el Rey Momo, que la Comisión Organizadora nombraba a dedo entre figuras de la farándula que le cayeran bien a la gente.
 
   Pocos días después de su elección, la Reina era coronada durante un acto festivo que se celebraba en su honor. Ella y sus damas participaban en todos los desfiles encaramadas en una carroza especial que la Comisión Organizadora creaba para ellas. Desde allí arriba cumplían con sus tres deberes básicos: pasarse horas saludando, sonreír hasta que las quijadas se les agarrotaban y lanzar serpentinas al público hasta que se les cansaban los brazos.

   Era habitual que en el carnaval habanero participaran motociclistas, bandas de música y grupos del sur de Estados Unidos, generalmente de Miami, Tampa, Key West y New Orleans. También que desfilaran colectivos del interior de la república, como las comparsas de Santiago de Cuba, y de extranjeros residentes en la isla, por ejemplo: los chinos y los mexicanos que, con sus trajes y costumbres, añadían una nota exótica a los festejos.
   A diferencia de los carnavales santiagueros, en los que el pueblo arrollaba por las calles detrás de las congas, la gran mayoría de los asistentes a los desfiles habaneros se divertía en plan contemplativo, sentados como espectadores en palcos y sillas que se disponían en las aceras de la ruta de carrozas y comparsas. Esta ruta comenzaba en la avenida del Malecón, subía por Prado hasta terminar frente al Capitolio, donde se edificaba una amplia estructura de madera denominada tribuna presidencial. Allí se ubicaban las autoridades, el jurado encargado de otorgar los premios y los invitados. Una vez terminado allí el trayecto que habían hecho en su carroza, la Reina y sus Damas se sentaban en dicha tribuna para seguir saludando, sonriendo y lanzando serpentinas hasta que la fiesta se acabara.

    Elementos típicos, que daban un toque especial, eran los grandes muñecones y los personajes populares, así como los vendedores ambulantes que contribuían a crear ambiente, surtiendo al personal de rollos de serpentinas, pitos, matracas, sombreritos, caretas y antifaces. Y también de comestibles, claro que sí. 
   El desfile del último día se cerraba con un espectáculo de fuegos artificiales.

    El auge que había alcanzado este fiestón habanero en los años 50 no solo se debió al apoyo oficial recibido de parte de los gobiernos (el local, el provincial y el nacional), que veían en él una magnífica vía para promocionar la ciudad y atraer turistas, sino también al aporte económico de numerosas empresas que consideraban al carnaval una ocasión excelente para hacer propaganda de sus productos y crear identificación con la gente. Muchas firmas comerciales patrocinaban carrozas y carros adornados que animaban el jolgorio. En especial se destacaban las tres grandes firmas productoras de cervezas. La Hatuey, la Cristal y la Polar competían duramente entre sí por el favor de la multitud, presentando vistosas y costosas carrozas con orquestas en vivo y modelos y ofreciendo shows gratuitos en escenarios al aire libre con artistas populares.

   Como es natural, la división en clases que vivía la sociedad se reflejaba en la forma de celebrar el carnaval. Cada persona, de acuerdo a sus posibilidades y al marco donde se movía, lo vivía a su manera. Pero lo que sí se puede asegurar es que la mayoría de la población habanera participaba cada año en aquella gran fiesta popular, considerando que podía haber carteristas o borrachos dando vueltas por allí, pero que en general el entorno era seguro y adecuado para pasar un rato divirtiéndose en familia. 

   Los castristas, al llegar al poder, apoyaron al Carnaval de La Habana. Los que se celebraron en 1960 y 1961 todavía conservaban muchos de los elementos que hicieron brillar la fiesta en los años 50. Más, con el paso del tiempo, aquella realidad se fue degradando hasta lo indecible, igual que se fue degradando y destruyendo todo. Pero eso es otra historia.

CONTINUARÁ EN PRÓXIMAS PIEZAS DE ESTE BLOG.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

domingo, 23 de agosto de 2020

LOS RESTOS DE LA VIDA NOCTURNA HABANERA DE LOS 50

   Era el sábado 29 de febrero de 1964, ya habían transcurrido cinco años y dos meses desde que se instauró la Pesadilla Cubana (léase: Revolución Cubana) y todavía a Quientúsabes, que nunca vio con buenos ojos el mundo del espectáculo, no se le había metido en la cabeza la idea norcoreana de acabar del todo con la vida nocturna, que tanto había brillado en la década del 50.
   Era el 64 y todavía quedaban restos de aquella maravilla que fue La Habana de noche. Aún, si uno quería y a precios asequibles, podía pasar un rato tomándose unos tragos, bailando y disfrutando de un show en un cabaret o en uno de los oscuros locales para el matarile y el metemano que el INIT mantenía abiertos en la ciudad.
 
   Ya no podíamos ver estrellas extranjeras en las pistas, pero el talento nacional, que lo había y muy bueno, las suplía bien suplidas. Las opciones eran variadas: Luis Carbonell y Los Modernistas actuaban en Tropicana, Obdulia Breijo en el Nacional de San Rafael y Prado, Frank Domínguez en el Imágenes, Samuel Téllez y su Combo en el Karachi, Vilma Valle, Oscar Martin y Las D’Aida en el Capri, Wilfredo Fernández en el Palermo, Los Tropicuba y Dany Puga en Las Vegas, Franco Laganá en el Kasbah, José Antonio Méndez en el lobby del Saint John, Olga Chaviano y Marta Justiniani en el Salón Rojo del Capri, Gina León, Fernando Álvarez y Los Zafiros en el Caribe del Habana Libre, Bobby Leonard en el Scheherezada, el espectáculo español de El Colmao y la música argentina de La Pampa, Puntillita en el Pensylvania de la Playa de Marianao, el americano Mario Lagarde y su Free American Jazz en el Atelier, Marta Strada, Jorge Pais y Los Bucaneros en el Copa del Riviera, Portillo de la Luz en El Gato Tuerto, Clara y Mario en el Maxim, Marta Picanes y Los Gracia en la producción española del Parisién, Ela Calvo y Eddy Gaytán y su grupo en el Pico Blanco, Víctor Franco y Los Armónicos de Felipe Dulzaides en el Internacional del Riviera, René Ferrer, Berta Pernas y Las Capella en el Panorámico de Tropicana, Aurelio Reinoso y Merceditas Gil en el Night and Day, Ramón Veloz y Amparito Valencia en el Sierra, Martha Jean Claude en el Alí Bar, María Elena Pena en el Club 66 de Santa Fe, Ruth Dubois y Rodolfo Quirós en el Barbaram, en fin…
 
 
 
   Muchos de los artistas que aparecen en esta cartelera, asfixiados por un ambiente negativo, optaron por el exilio en los años que siguieron. Qué triste fue todo.
 
:::::::::::::::::::::::::::::::::

sábado, 22 de agosto de 2020

MIS TRES AÑOS Y MEDIO EN EL TEATRO MUSICAL DE LA HABANA

   Durante tres años y medio, desde el 2 de mayo de 1962 al 31 de octubre del 65, fui integrante del grupo Teatro Musical de La Habana, un proyecto que encabezó el mexicano Alfonso Arau.

   La vinculación con Cuba de Alfonso Arau se remonta a sus primeras visitas a La Habana, a finales de los años 50, contratado por CMBF Televisión Canal 4 para actuar en los programas de variedades que se transmitían desde Mazón y San Miguel. Por entonces, él y su compatriota Sergio Corona formaban un dúo de comediantes (Corona y Arau), cuyas rutinas de chistes, canto, baile y pantomima gustaron en la isla, donde también se presentaron en cabarets.
   Si yo, que trabajé varios años con Arau como su asistente de dirección, tuviera que definirlo en una frase diría que era un personaje listo y vivaz con una gran capacidad de seducción, capaz de venderle una trompa de repuesto a un elefante. Probablemente fue en 1959 que él, como tantos otros intelectuales y artistas latinoamericanos, se sintió atraído por la revolución cubana y, al ver que se abrían en la isla grandes posibilidades de desarrollo en el campo de la cultura, decidió quedarse a vivir en La Habana.
  Sus simpatías por el proceso que lideraba Fidel Castro lo llevaron a inscribirse en las Milicias Nacionales Revolucionarias.
  En los primeros años 60 tuvo su propia hora semanal de variedades (“El show de Arau”, domingos, Canal 4), un espacio realmente innovador que resultó un soplo de aire fresco en la tele cubana. El programa tuvo su versión radial, que tuve la oportunidad de dirigir. Se transmitía en directo por Radio Progreso dos veces por semana, con público en el estudio teatro de la emisora.

CONJUNTO NACIONAL DE ENTRETENIMIENTO
  Además de presentarse en radio y televisión, Arau impulsó una ambiciosa iniciativa: establecer en La Habana un conjunto artístico estable dedicado a fomentar y representar todas las variantes del teatro musical.
  A principios de 1962, cuando trabajábamos juntos en Progreso, ya su proyecto teatral estaba en marcha con el respaldo del Consejo Nacional de Cultura. Él me invitó a incorporarme a su grupo como asistente de dirección. Aunque ya estaba dirigiendo programas en una cadena nacional importante, yo era un simple pueblerino llegado del interior dispuesto a abrirme camino en el mundo artístico, un muchacho con muchas ganas, pero con pocos conocimientos teóricos y menos experiencias prácticas. Yo era muy consciente de lo que carecía, oficio y sabiduría, y de que podría adquirir ambas cosas integrándome en el ilusionante proyecto del mexicano, que incluía la posibilidad de recibir clases impartidas por destacados especialistas en disciplinas artísticas. Consideré que la oferta era muy ventajosa para mí y la acepté, marchándome de Radio Progreso.

miércoles, 12 de agosto de 2020

ADIÓS A ROBERTO MARÍN

   Cuando le faltaban pocos días para cumplir 84 años, ha fallecido en Miami Roberto Marín, cantante, instrumentista y orquestador que destacó mucho como arreglista de voces. 
   Nacido y formado en el seno de una familia musical (sus hermanos Octavio e Hilda alcanzaron prestigio dirigiendo varios coros, entre ellos el del ICRT), Robertico fundó en 1958 el cuarteto Los Bucaneros, una formidable agrupación vocal con fuerte influencia de los Hi-Los y otros ensembles norteamericanos, que pronto se situaría en los primeros planos del panorama cuartetero de Cuba, un logro nada fácil si se tiene en cuenta que en los finales de los 50 y principios de los 60 se presentaban en los espectáculos habaneros grupos de altísima calidad como los dirigidos por Facundo Rivero y Carlos Faxas, Los Modernistas, Los Meme, Voces Latinas, Las D’Aida, Los Del Rey, Los Zafiros y otros. En aquel tiempo, que se puede considerar la época de oro de los cuartetos cubanos, a Los Bucaneros dirigidos por Roberto Marín había que decirles “usted” cada vez que actuaban en un gran show de un centro nocturno o se presentaban en los mejores programas de la televisión.

jueves, 25 de junio de 2020

REVISANDO PERIÓDICOS DE LOS AÑOS 60

  Hoy ando extremadamente contento porque revisando ejemplares del periódico habanero Hoy de los años 60 me encontré con anuncios y crónicas sobre espectáculos de la Agencia Cubana de Artistas en los que participé, como asistente de dirección y/o jefe de escena, de los que yo casi me había olvidado o los tenía confusos en mi memoria. 
  Era la época en que aún no había entrado en la TV Cubana, cuando todavía laboraba en el Consejo Nacional de Cultura.
  Fíjense qué elencos. Me siento un privilegiado por haber trabajado junto a artistas de grandísima talla.



"Fiesta de Estrellas" se ofreció en el Amadeo Roldán
desde finales de diciembre del 64 hasta el 10 de enero del 65.



"Autores, su música y sus intérpretes"
se presentó en febrero del 65.

::::::::::::::::::::::::::::::::::

jueves, 4 de junio de 2020

GERMÁN PINELLI: QUERIDOS AMIGOS, BUENAS NOCHES


  Esta es otra de las colaboraciones mías para la revista Cuba que yo no había subido a mi blog debido a que no la conservaba. Recientemente la he podido recuperar y la transcribo en esta pieza.

::::::::::::::::::::

Aquí está Germán Pinelli, 
el más inquieto personaje de la radio y la TV cubanas, 
dueño y señor de la agilidad mental.
De cómo "el barítono de la voz de terciopelo"
se convirtió en "el mejor animador de habla española".

QUERIDOS AMIGOS, BUENAS NOCHES
por Pedraza Ginori
Fotos de Helio Ojeda y Ernesto Fernández
Revista Cuba, julio de 1968

PREMIO ONDAS
  En Rancho Boyeros, el pasajero German Pinelli bajó la escalerilla del avión que lo traía desde Europa. En una de sus maletas descansaba un raro objeto. Preguntó a los curiosos:
  ─¿Qué traigo aquí?
  ─¿Animal, vegetal o mineral? ─le respondieron.
  Pinelli usó su más pícara sonrisa. Su chirimbolo pertenecía al reino de lo emocional: era el más importante trofeo de su vida.
PREMIO INTERNACIONAL REVISTA ONDAS

OTORGADO A GERMÁN PINELLI

MEJOR ANIMADOR DE HABLA ESPAÑOLA 1967

BARCELONA, ESPAÑA

EN LA CMQ
  ¡Mira que este hombre ha dado lata! ¿Qué cubano no lo ha tenido presente toda la vida? Aquí o allá ha habido que oírlo, admirarlo y hasta que aplaudirlo porque, sin dudas, el nombrado Germán es bueno y se lo ha ganado.
    Uno puede haberse encontrado con él ─con su voz─ cuando hacía aquellas entrevistas por la tardecita en cemecú y después, por la noche, creaba toda su atmósfera con el público del estudio en “Ron Pinilla por si acaso”, que era el programa que nunca se acababa porque estuvo 14 años rindiendo.
  Si es de esa época que lo conoce, tiene que recordar su versatilidad. Ir del Pinelli adusto de las tomas de posesión, entierros y actos políticos al maestro de ceremonias que presentaba a Paulina Singerman o a Chucho Martínez Gil y al ligero Germán de los diálogos con Cascarita, el increíble chuchero-cantante.
  ─Cáscara, ¿y qué?
  ─Aquí con la ultimilla.
  ─¿Y cuál es la ultimilla, Cáscara?
  ─Que quisiera ser alfombra.
  ─¿Y alfombra para qué, Cáscara?
  ─Para que me pisoteen los pollos.

sábado, 21 de diciembre de 2019

CANTINFLAS EN LA TELEVISIÓN CUBANA

    Principios de noviembre de 1956. Cantinflas visitaba La Habana para actuar en “Casino de la alegría”. Y los que se dedicaban a hacer humor en CMQ Televisión, escritores y cómicos, asistieron a un motivito para homenajear al mexicano universal.     Mientras esperaban que el gran Mario Moreno llegara, los cubanos mataron el tiempo con un juego de dados. Fíjense qué piquete de primeras espadas tiene esta foto que, por reunir a quienes reunió, debería estar en un museo del humorismo criollo. 

    De izquierda a derecha, de pie: Wilfredo Fernández (“Alejito” en Alegrías de sobremesa y “Wilfre” en Detrás de la fachada), Carlos Moctezuma (“Ñico Rutina”), Enrique Núñez Rodríguez, Leopoldo Fernández (“Pototo” y “Trespatines”), Guillermo Álvarez Guedes, Alberto Garrido (“Chicharito) y Rolando Ochoa. Sentados: de frente, Federico Piñero (Sopeira) y, de espaldas, Arturo Liendo.
Pa comer y pa llevar.


sábado, 14 de diciembre de 2019

UNOS DÍAS ANTES DEL 1 DE ENERO DE 1959

    Diciembre de 1958 se estaba acabando y a los dueños del habanero Casino St. John's les pareció buena idea gastarse la plata en publicidad. Ni se les pasaba por la cabeza que a su negocio le quedaban unos días de vida. 
    El pueblo cubano, que sufría la dictadura de Fulgencio Batista, no imaginaba que el 1 de enero del 59 comenzaría a soportar una nueva: la de Fidel Castro.

 ::::::::::::::::::::::::::::

martes, 22 de octubre de 2019

ELSA RIVERO, TAN SENCILLA COMO GRANDE


   En 1994 la cantante Elsa Rivero abandonó Cuba y en su maleta de emigrante se trajo a Europa la distinción, la exquisitez y el encanto personal que la distinguieron y aún la distinguen en sus actuaciones y fuera de ellas.
   Nadie (y sé que me juego mucho cuando soy rotundo al decir “nadie”) ha cantado con más filin que Elsa Rivero. Entregada, le extraía a cada verso de cada estrofa toda la profundidad y el sentimiento que contenían. 
   Con su sola presencia sobre la pista, creaba una atmósfera de intimidad y recogimiento que era el marco adecuado para que nos mostrara la fuerza de una pasión, el dolor de una ruptura o la ilusión de amar que se encerraban en las canciones que interpretaba en aquellas noches de los clubs de La Habana o Varadero que ya no volverán y solo viven en los recuerdos emocionados de los que tuvimos la dicha de escucharla en silencio.


   Elsa Rivero cumple años hoy 22 de octubre. Sus admiradores, sus amigos, nos congratulamos de que esta doña barcelonesa en que se ha convertido aquella muchacha menuda que parecía incapaz de romper un plato, siga siendo la Elsa que conocimos, tan sencilla como grande.
   Felicidades, artista, y que cumplas muchos filins más.


LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL


   En un video de Youtube, grabado en 2017, Elsa Rivero canta “September Morn”, de Neil Diamond y Gilbert Becaud, acompañada por la cantante y pianista cubana Ana María Pereira.
   Este es el enlace: ELSA RIVERO CANTA "SEPTEMBER MORN"

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL