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domingo, 28 de febrero de 2016

¿QUIERES IR CONMIGO A LA HABANA?

Estampa I: LA HABANA DE NIÑO

LA GRAN CAPITAL Y SU TRAJÍN
   Debo haber tenido ocho o nueve años. Vivíamos en Esperanza. Mi padre, transportista, tenía que viajar por asuntos de trabajo y me preguntó:
   -- ¿Quieres ir conmigo a La Habana?

   Nos alojamos en un hotel cercano al Parque de la Fraternidad. La parte nada confiable de mi memoria me dice que radicaba en la calle Industria, recuerdo unas aceras enormes con árboles. Tenía un ascensor de hierro que manejaba un señor y, ¡oh, maravilla del progreso!, me llevaba arriba y abajo sin tener que usar las escaleras. Del hotel pafuera dabas un paso y te encontrabas inmerso en la gran urbe que ya en la decada de 1940 era una de las joyas de América.


   Aquella primera vez que me asomé a la gran capital de la república y a su trajín resultó una experiencia fascinante para el niño nacido y criado en un pueblo de campo que era yo. Fueron unos días maravillosos, que viví como montado en una alucinación, absolutamente deslumbrado, feliz. No me alcanzaban los ojos para ver de sopetón tantos edificios, tanto tráfico de transeúntes, máquinas y guaguas, tantos anuncios lumínicos bonitos, tantas cosas nuevas...

jueves, 18 de febrero de 2016

MUÑEQUITOS, ESPINILLAS E ILUSIONES

   Amaury, Vaillant, El Caballo y Condall
se convirtieron en mis referentes.
Yo quería ser, como ellos, director.

   Primera mitad de la década de 1950.
   En mi pueblo natal (Esperanza, a quince kilómetros al oeste de Santa Clara, capital de la provincia de Las Villas) yo vivía esa adolescencia ingenua y tontorrona de los 13/14/15 años, ese período vital complicado y desiquilibrado en que uno cree que se las sabe todas pero en realidad no se sabe ninguna.
   Mi trajín habitual consistía en:
   asistir a clases de bachillerato en el Instituto de Santa Clara,
    pasar el tiempo paseando y hablando mierda con mis amigos,
     ir lo más posible al cine,

      jugar, mal, a la pelota,
       colarme en los ensayos de la orquesta local Casablanca que dirigía el Maestro Augusto Suero,
        escuchar por radio las aventuras de Leonardo Moncada, "El Titán de la Llanura", y los juegos de mi equipo Almendares,
         pajearme,
          reventarme las espinillas que me salían sin cesar en la cara (1),
           disfrutar de los discos 45 r.p.m., en especial los del Benny, que sonaban a todo volumen en las vitrolas de los bares aledaños al Parque Martí,
            engañar a mi madre para que creyera que estudiaba –estudiar no me gustaba en absoluto-,
             perder muchos minutos, en distintos momentos del día, peinándome y repeinándome con vaselina para que mi mota se mantuviera tan erguida como la de Tony Curtis...
              Y, además, tratar de ligar. Pero esto último no sé ni por qué lo menciono porque se me daba fatal; yo era tremendo tímido con las muchachas, nada simpático y bailaba mal. La única que se interesó por mí no era muy agraciada que digamos y yo pasé de ella porque ser novio de una fea se consideraba un demérito en el círculo de amistades juveniles, repletas de machismo y otros absurdos prejuicios, en que yo me movía.

   He dejado fuera, porque merecen mención aparte, mis dos actividades preferidas: leer la prensa y ver la televisión. Las dos, ejercidas sin falta un día sí y otro también, se convirtieron en aficiones, se entrelazaron entre sí y, mire usted por dónde, tuvieron mucho que ver con mi vida posterior.

LA EDAD DE LOS MUÑES
   Permítanme ahora un flashback para ir a mi infancia.

sábado, 6 de febrero de 2016

LA TELE, AMOR A PRIMERA VISTA

   Situémonos en el último trimestre de 1950. El Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, conmigo adentro como alumno de primer año, había empezado un nuevo curso. El día 4 de octubre cumplí 12 años y el viernes 20, sin que yo lo supiera, empezó a transmitir en La Habana la primera emisora cubana de televisión: Unión Radio TV.
Erick Kaupp (al centro con camisa blanca), Gaspar Pumarejo (extremo derecha en la foto)
y otros pioneros de la televisión cubana.
   Pocas semanas después, el 18 de diciembre, salía al aire la segunda: CMQ TV. La cobertura de ambas plantas se limitaba a la ciudad de La Habana y poco más.
    Para los que vivíamos en Esperanza, lejos de la capital, la tele era sólo una quimera. Sabíamos que existía porque la prensa hablaba constantemente de ella y publicaba publicidad incitando a la gente a comprar televisores RCA Victor, Admiral, Crosley, DuMont… A mí, que no me perdía las narraciones radiales de Felo Ramírez de los juegos de mi club favorito de beisbol, el Almendares, me impactó mucho un anuncio que salió en la revista Bohemia. En la pantalla de un televisor aparecía un pelotero deslizándose en una base.
   -- ¡Alabao! -pensé-, con este aparato se pueden ver los jonrones de Roberto Ortiz.




El beisbol era un potente reclamo para vender televisores.
A la izquierda un anuncio de Hallicrafters y a la derecha uno de CMQ-TV

EL PRIMER TELEVISOR DE MI PUEBLO
   Jesús Llanos era un gallego -gallego se les decía a todos los españoles- dueño de la mejor tienda de ropa y mercería de mi pueblo. El hombre, un tipo afable y educado, me conocía porque mi tía Delia Ginori era dependienta en su comercio. Ella me dijo que su patrón había comprado un aparato de televisión.

viernes, 29 de enero de 2016

NACIDO Y CRIADO EN SAN NICOLÁS DEL PELADERO

Después,
cuando crecí,
cuando abrí bien los ojos y las entendederas,
me fui enterando de que existían cosas malas:
el infortunio, el sufrimiento, la enfermedad,
la muerte.
De que mis mayores habían vivido siempre sacrificándose, con el agobio de llevar cada día un plato de comida a la mesa, sacar adelante a sus hijos, tener algo decente para vestir y calzar y conseguir unos pesos para pagar las medicinas y el alquiler.

Cuando crecí,
cuando abrí bien los ojos y las entendederas,
comprendí que en mi hermoso país,

la perla del Caribe, orgullo de América Latina por su progreso y bienestar,
lo peor no eran los ciclones sino soportar cada día unas calamidades que se llamaban pobreza, desigualdad, desempleo, corrupción, politiquería, machismo, prostitución, explotación, analfabetismo, injusticia, racismo, prejuicios, indiferencia y sálvese quien pueda.

Cuando crecí,
cuando abrí bien los ojos y las entendederas,
supe que, a pesar de todo el desastre nacional, no había que dejarse vencer por el pesimismo. Que en medio de la oscuridad criolla siempre había habido luceros que vencieron a las tinieblas irradiando una luz propia y muy brillante: Finlay, Martí, Maceo, Lecuona, Matamoros, Adolfo Luque, Agramonte, la Avellaneda, Roig y Cervantes, Capablanca, José White, Rita y Bola, Abela, Albear, Quintín Banderas, Sindo y Corona…

Después,
cuando abrí bien los ojos y las entendederas,
y las circunstancias me enseñaron lo difícil, lo jodida que puede ser la vida
si uno le exige mucho,
entonces y sólo entonces
me di cuenta de que yo había sido un niño feliz en un mundo infeliz.

Pero todo eso fue mucho después.
Ahora,
ahora toca hablar de mi infancia.


   Yo nací, en 1938, y me crié, hasta 1956, en Esperanza, un San Nicolás del Peladero ubicado en el medio de la provincia de Las Villas. Cinco cuadras de largo por seis de ancho, partidas en dos por la Carretera Central.

EL YIN EN LA VOZ DE GALICIA

En esta pieza reproduzco dos publicaciones aparecidas en el periódico La Voz de Galicia.
 
DOMINGO 7 DE FEBRERO DE 2016
Sección:
"Protagonista"
"Ourensanos en su rincón"
Título:
El festival de cine llevaba el nombre de Ourense por todo el mundo
Texto de subtítulo:
Antonio Pedraza, ex coordinador del OUFF asentado en Ourense desde 1992, fue director y productor de televisión y radio en Cuba
Texto de presentación:
Nombre y edad: Antonio Pedraza Ginori.
Nací en 1938 en Esperanza, provincia de Villa Clara (Cuba)
Profresión: Fui director, realizador, guionista y productor
de televisión. Trabajé en radio y publicidad.
Excoordinador del Festival de Cine.
Su rincón: El Parque Barbaña y todo su entorno
Autor: 
Xosé Manoel Rodríguez
Fotos:
Miguel Villar


jueves, 28 de enero de 2016

ADIÓS AL LELE

Miguel Ángel Rasalps (Lele)
falleció en La Habana a los 71 años,
el 25 de enero de 2016
 

ADIÓS AL LELE
  Se nos fue el grande.

   El que le puso la voz a la leyenda Van Van de Formell para que nos enamoráramos de ella desde el principio.
   Aquel que se movía incesantemente mientras aseguraba que “aquí se enciende la candela”,

    que la compota era de palo,
     que aquella chica era “una bola de humo que saca de quicio a cualquiera”,
      que la vieja Yuya Martínez era fea pero buena y cordial,
       el que salió de La Habana con destino a Matanzas para saber del guaguancó, de la rumba, de la columbia y saludar a los rumberos,
        el que aseguraba “soy cancha, que se sepa, ay, síguelo”.

   El que cogió a Los Reyes 73 y los metió de golpe en el corazón y en los pies de la gente más difícil de conquistar, la que bailaba. Y después de hacer aquella hazaña, se quedó tranquilo, sin perder la modestia que era su sello de identidad.
   Se nos fue no sólo el cantante y el líder de grupo. También el autor de “Me cansé de hablar”, el que nos dijo en sus letras sabrosas y profundas que “la sinceridad y la honestidad son dos mosquitos que pican a la maldad” y que “la libertad es el comienzo de la vida”.
   El muchachón corpulento del Cerro, jaranero, dinámico y buena gente, que no sólo era grande por su físico sino por su aporte a nuestra música, la que llevaba dentro y se le salía a borbotones al hablar, al caminar, al cantar.

   Se nos ha ido en este final de enero y hoy estamos tristes.
   Que se sepa.

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En este vínculo
se puede ver a Lele actuando
y contando aspectos de su vida:

 
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sábado, 2 de enero de 2016

¿EXISTIÓ REALMENTE HAVANA JAM 79? / HAVANA JAM 79 FESTIVAL REALLY HAVE EXISTED?

   Durante las noches del primer fin de semana de marzo de 1979 se celebró en el teatro Karl Marx de La Habana un evento cultural extraordinario, un festival musical que podemos calificar como histórico sin temor a caer en el ridículo por el que se despeñan quienes usan ese adjetivo para endilgárselo a cualquier cosa.

   Por primera vez desde el triunfo de la revolución castrista se presentó ante un público cubano un numeroso conjunto de artistas norteamericanos de primera línea, representantes de diversos géneros y estilos de la música de su nación, quienes actuaron en tres espectáculos junto a destacados grupos y solistas de nuestra isla.


LOS ELENCOS
Cuba
CONJUNTO YAGUARIMÚ (Matanzas)
Director: Lázaro Junco
Cantantes invitados: Zaida Arrate y Pacho Alonso
ORQUESTA ARAGÓN
Director: Rafael Lay
AGRUPACIÓN DE PERCUSIÓN CUBANA
Director: Tony Taño
LOS PAPINES
GRUPO LOS AMIGOS
Frank Emilio (piano), Tata Güines (tumbadoras), Guillermo Barreto (percusión),

Gustavo Tamayo (güiro) y Orlando “Cachaíto” López (bajo)
Solista invitado: José Luis “Changuito” Quintana (pailas)
GRUPO IRAKERE
actuando como solistas: Chucho Valdés (dirección, piano y teclados),

Arturo Sandoval y Jorge Varona (trompetas), Paquito D’Rivera (saxo, clarinete, flauta), 
Oscar Valdés (cantante y percusión), Enrique Pla (batería) y Carlos Averhoff (saxo)
ORQUESTA DE MÚSICA MODERNA DE ORIENTE
Director: Osmundo Calzado
Con los solistas innvitados Juan Pablo Torres (trombón) y Elena Burke (cantante)
GRUPO MANGUARÉ
Invitada: Sara González (cantante)
PABLO MILANÉS
con grupo acompañante integrado por
Emiliano Salvador (piano), Eduardo Ramos (bajo) y Frank Bejerano (batería)

USA
GRUPO WEATHER REPORT 

Joe Zawinul (teclados), Wayne Shorter (saxo),
Peter Erskine (batería) y Jaco Pastorius (bajo eléctrico)
ORQUESTA ESTRELLAS DE FANIA (FANIA ALL STARS)
con sus cantantes Rubén Blades, Pete “El Conde” Rodríguez, Héctor Lavoe,

Santos Colón,Luigi Texidor, Adalberto Santiago,
Ismael Miranda y Wilfrido Vargas.
Solistas: su director y flautista Johnny Pacheco, los pianistas Papo Lucca
y Larry Harlow, el violinista Pupy Legarreta,
el timbalero Orestes Vilató, el bajista Sal Cuevas, el tresista Nelson González,
el trompetista Juancito Torres y el percusionista y bailarín Roberto Roena
ORQUESTA CBS JAZZ ALL STARS
con los solistas Dexter Gordon, Jimmy Heath, Arthur Blythe y Stan Getz (saxos),
Woody Shaw (trompeta). Hubert Laws (flauta), Bobby Hutcherson (vibráfono),
Willie Bobo (percusión), Cedar Walton (piano),
Percy Heath (bajo) y Tony Williams (batería)
TRIO OF DOOM
John McLaughlin (guitarra),
Tony Williams (batería) y Jaco Pastorius (bajo)
CBS ENSEMBLE
Grupo formado con músicos que integraban la CBS Jazz Band
(Arthur Blythe, Jimmy Heath, Hubert Laws, Willie Bobo)
y otros que se añadieron como Richard Tee y Rodney Franklin (piano y teclados),
Eric Gale (guitarra) y John Lee (bajo)
STEPHEN STILLS
con grupo acompañante
Invitados: Bonnie Bramlett (cantante) y Mike Finnigan (teclados)
KRIS KRISTOFFERSON Y RITA COOLIDGE
con grupo acompañante del que formaba parte Billy Swan (guitarra bajo y cantante)
BILLY JOEL
con grupo acompañante
 
Portada del programa de mano entregado al público

   Las autoridades culturales cubanas denominaron aquel encuentro como Música Cuba-USA. Y los norteamericanos le pusieron el nombre de Havana Jam, que es el que ha prevalecido.
Logo del documental realizado por Ernesto Juan Castellanos

   Ésta es la primera de las dos piezas que publico en el blog sobre aquel evento. El 99.9% de la población de la isla no se enteró de su existencia ya que su celebración apenas se anunció en los medios de comunicación, no se hizo campaña de promoción, sus jornadas no se transmitieron, el acceso del público estuvo muy controlado y una vez finalizado, sus huellas fueron borradas. Se podría catalogar como el festival musical más oculto de todos los tiempos en nuestra historia nacional.

   En mis crónicas encontrarán no sólo información sino también mis recuerdos de aquel excepcional acontecimiento que viví desde dentro ya que fui su jefe de escena.


MÁS SOBRE HAVANA JAM 79 / NOCHE A NOCHE

   Esta pieza es la segunda y última que dedico a Havana Jam, el histórico y misterioso acontecimiento cultural celebrado en La Habana a principios de marzo de 1979 y en el que trabajé como jefe de escena.
   Permítanme recomendarles que, antes de leer lo que viene a continuación, le tiren un vistazo a mi anterior crónica sobre dicho evento. La pueden hallar pulsando el siguiente enlace:

EXISTIÓ REALMENTE HAVANA JAM 79? / HAVANA JAM 79 FESTIVAL REALLY HAVE EXISTED?

Festival Música Cuba-USA / Havana Jam 79 Festival
Organizado por Columbia Broadcasting System
y Ministerio de Cultura de Cuba
Teatro Karl Marx, Primera y 10, Miramar,
Municipio Playa, Provincia Ciudad de La Habana
2, 3 y 4 de marzo de 1979
Presentadora: Consuelito Vidal
Jefe de escena: Pedraza Ginori

Programa 1
Weather Report / Conjunto Yaguarimú con Zaida Arrate y Pacho Alonso /
Orquesta Aragón / Orquesta Fania All Stars
Programa 2
Orquesta CBS Jazz All Stars / Conjunto de Percusión Cubana / Los Amigos /
Los Papines / Changuito Quintana / Stephen Stills / Bonnie Bramlett /
Mike Finnigan / Grupo Irakere
Programa 3
Orquesta de Música Moderna de Oriente con Elena Burke y Juan Pablo Torres /
Kris Kristofferson y Rita Coolidge / Billy Swan / Grupo Manguaré /
Sara González / Pablo Milanés / Billy Joel

LA CONCEPCIÓN DE LOS SHOWS
   En mis concursos Adolfo Guzmán y en los festivales de Varadero el escenario se dividía en tres zonas: una central para la orquesta acompañante y dos laterales para los grupos que iban actuando. Eso permitía que el show discurriera sin interrupciones. Al terminar la actividad en un sector, comenzaba la siguiente en otro.

   En Havana Jam 79 cada espectáculo se concibió en cuatro bloques, cubiertos con dos agrupaciones musicales cubanas y dos norteamericanas. Para darles el mayor protagonismo posible y las mejores condiciones técnicas, se decidió que a la vista del público sólo estuviese una de ellas, la que estaba actuando y ocupaba todo el escenario.
   Cada una de las cuatro unidades tenía asignados hasta 45 minutos para su concierto, aunque en varias ocasiones se sobrepasó ese límite.
   Tras cada set, se bajaba el gran telón delantero y había un intermedio, alrededor de un cuarto de hora, en el que se procedía a sustituir un grupo por el siguiente.


jueves, 17 de diciembre de 2015

MASANTÍN EL TORERO ANTE LA COMISIÓN DE EVALUACIÓN

   Era el 18 de noviembre de 1977 y el Granma daba a conocer la existencia  de la Resolución Nº 68 que establecía la evaluación de los trabajadores del sector del arte y la cultura.
   El propósito era vincular la producción con los salarios. Para ello se estaba trabajando en una nueva forma de organización económica cuyo paso previo previo era la clasificación del personal en varios niveles.

   Por los pasillos de Radiocentro corrió la noticia y tras ella los rumores: la evaluación, la temida evaluación, era un hecho y estaba al doblar de la esquina. Fue suficiente para que cundiera el nerviosismo y se dispararan todo tipo de especulaciones.

Edificio Radiocentro, sede del ICRT (Habana)

CAPITALISMO Y SOCIALISMO
   Era normal que la gente se preocupara porque estaban en juego sus ingresos. El artístico es, por su naturaleza, un sector donde la creatividad y la subjetividad juegan un papel fundamental. En él, resulta especialmente complicado determinar cuál es la norma y lo que, en base a ella, debe percibir una persona por su trabajo.
   Se trata de una rama en la que la oferta y la demanda se mueven en su salsa. Tú pagarías mucho por la entrada a un concierto que a mí no me interesa en absoluto. El grado de aceptación de una obra o de un artista por parte del receptor es determinante en el capitalismo. Veamos dos ejemplos:
   Supongamos que el pintor Fulano fuese considerado el mejor de Cuba. Alguien decide comprarle un cuadro. El precio es el resultado de una puja, de un acuerdo comercial entre las dos partes.
   La cantante Mengana es reconocida por toda la profesión como el paradigma de la perfección musical pero gusta sólo a unos pocos. Si la empresa de un teatro la quiere contratar le ofrecerá menos dinero que a otra intérprete que está lejos de alcanzar el mismo nivel de maestría pero abarrota los sitios donde se presenta.
   En el sistema socialista el asunto se enmaraña porque el estado es el único empresario empleador, el que decide. ¿Cuál es la tarifa que homologue con justicia casos tan diversos como los que se presentan en el día a día en el mundo del arte?
   Supongamos que al pintor citado arriba, por su excelencia, se le asignase el sueldo máximo mensual de la escala salarial. Lo que nos llevaría a una pregunta derivada: ¿Cuántas obras y de qué calidad debe producir al mes para merecer ese estipendio?
   ¿Deben ambas cantantes, la que atrae público y la que no, ganar lo mismo?
   No planteo que no se pueda resolver el problema. Digo que es difícil, si se quiere actuar con equidad, un factor del que muchos presumen pero pocos llevan a la práctica.

QUINCE AÑOS DESAFINANDO

   Las evaluaciones de los cantantes cubanos dieron mucho que hablar. Se les exigía plantarse ante un tribunal examinador e interpretar varias obras. Además, acreditar una serie de conocimientos musicales y cualidades vocales que no todos los que llevaban años en la profesión poseían. Se presentaron casos como los siguientes:
     ¿Cómo evaluar, con apego a unos criterios técnicos rigurosos, a un favorito del público que ha estado desafinando sistemáticamente desde que empezó su carrera, quince años atrás?
       ¿En cuál categoría ubicar a artistas espontáneos e inclasificables como Juana Bacallao y Faustino Oramas "El Guayabero"?

CÓMO ME CONVERTÍ EN EVALUADOR
   El trabajo se hizo bajo la orientación de la Comisión Nacional de Implantación del Sistema de Evaluación en la Rama Artística. El 16 de julio de 1980, el diario Granma publicó una información bajo el siguiente titular: 
"El proceso de evaluación de la rama artística ha concluído en lo esencial" 
   Calculo que debe haber sido en el 79 que el ICRT comenzó a clasificar a sus técnicos y artistas en categorías. Esto sirvió de punto de partida para reorganizar la plantilla y las retribuciones de los distintos puestos de trabajo.

LA PARTE BUENA Y LA PARTE MALA

   Un día asistí a una reunión de alto nivel en la que me informaron que yo había sido seleccionado como uno de los evaluadores. Me dijeron que para escogerme se tuvo en cuenta mi título de graduado en Historia del Arte en la Universidad de La Habana, mi trayectoria como director y la calidad de mis programas.

sábado, 12 de diciembre de 2015

OMARA PORTUONDO, UNAS GANAS TREMENDAS DE CANTAR

   En 1968, cuando escribí el retrato periodístico que van a leer a continuación, Omara Portuondo y yo éramos buenos amigos. Puedo afirmar que muy buenos amigos. De ésos que, en un tiempo en que no existía todo lo que hoy facilita la comunicación (móviles, e-mail, WhatsApp, Skype, Facebook), se veían a diario, compartían momentos, comentaban lo que les ocurría, se apoyaban. En fin, sociales de verdad.

   Portuondo Calá eran los apellidos del comentarista deportivo de La Voz de las Américas. Y cuando cogimos confianza, me dio por llamarla Omara Portuondo Calá. Ambos estábamos empezando carreras.

   Tras cantar y bailar mucho por aquí y por allá en un período de despegue que duró demasiado tiempo, ella acababa de iniciar su trayectoria estable de solista tras quince años como puntal en el mítico Cuarteto de Aida.

   El guajirito que era yo, apenas estaba terminando de soltar el arique que trajo enganchado desde Las Villas. Y andaba metiendo cabeza por donde podia, hacia pinitos en periodismo, shows de variedades en teatros y había comenzado año y pico antes a cumplir su sueño de ser director de televisión.
   En ese entorno, nuestros caminos se cruzaron y surgió una amistad cómplice, entrañable, sincera.

   Me gustaba departir con una antiestrella, una artista gigante que no se consideraba gigante, una persona sencilla, de zapatillas para la calle y pañuelo en la cabeza para no tener que peinarse, que saludaba a todo el mundo y se preocupaba por los problemas de todo el mundo, que me enseñó que el filin podía ser una manera de tratar a los demás. Ésos fueron mis motivos. Los de ella para ser mi amiga nunca los supe porque, a decir verdad, yo interesante no era.

   Omara y Ginori, por acá y por allá. En la cafetería del hotel Riviera o en la del Nacional. En los estudios del Focsa, en sus programas o en los míos. Acompañándola al puesto de frutas a recoger ls naranjas que le habían tocado por la libreta. Montados en mi moto Berlín (1). Omaritiyita y el Ginorito. Dando vueltas. Parriba y pabajo. Juntos en el cariño hacia Aida Diestro y en la admiración por el Che, Elena Burke, Marta Valdés, Paquito D’Rivera y Chapottin. Juntos en La Habana repleta de vida y de futuro de los años 60. Juntos.

   Partiendo de ese contexto, me fue fácil redactar sobre ella. Muchas preguntas no se las tuve que hacer porque ya me sabía las respuestas. Me senté ante la máquina de escribir y los párrafos me salieron a borbotones. El lector notará enseguida la complicidad. Y mi simpatía y mi respeto por aquella mujer de andar por casa que, sin alharacas ni montones de anuncios, ocultándose de su destino dentro de un cuarteto, guardaba en su interior a una cantante excepcional que se paseaba sin problemas por obras complicadas como “La era está pariendo un corazón”, “Vuela pena”, “Como un milagro”, “Río al sol” o la que apareciera, por difícil que fuera.

   Mi texto apareció en el número de abril de 1968 de la revista Cuba, enriquecido por unas fotografías estupendas de Iván Cañas.
   A ella y a mí todavía nos quedaban unos cuantos años más de buena amistad.