Traductor

Páginas vistas

sábado, 2 de agosto de 2014

A CELINA, CARMELINA Y CACHARRO: CÓMO ME GUSTA MI CAMPO

Esta pieza de mi blog está dedicada
a las señoras Celina González y Carmelina Barberis,
grandes damas de la música guajira,

estrellas de la cultura cubana,
con todo mi respeto y admiración
Celina González y Carmelina Barberis; antes, después y siempre








Y además a Angel Romero ‘Cacharro’,
guitarrista campesino,
  como representante de los miles de acompañantes que, a lo largo de los años,

    han entonado los coros y puesto los acordes exactos para que brillaran los poetas y los cantantes.
      Sin ellos, los anónimos, los del conjunto, nada hubiese sido posible.

Ángel Romero "Cacharro"
Cacharro, el acompañante
de la González Celina,
de Barberis Carmelina,
ilustres diosas cantantes.
A los tres dedico el cante
que mi décima me inspira.
Tienen un arte que admira,
y que alegra el corazón.
Ustedes el alma son
de la música guajira.
                                            Yin Pedraza Ginori
                                           2 de agosto, 2014

EL GRAN PIQUETE
    Dudo que haya habido o haya en el futuro un programa como el legendario “Guateque Palmas y Cañas” de los años 60/70/80, en el que cada semana se presentaban las mayores estrellas de la música campesina cubana.

Coralia Fernández y Ramón Veloz
    Imagínense un show de jazz o de rock en la tv norteamericana que semanalmente nucleara, no esporádicamente sino como puntos fijos, a todos los más grandes grupos y solistas de esos géneros a nivel mundial. Pues eso era, por entonces, aquel dominical donde uno podía ver, en vivo y en directo, a un piquete increíble de figuras: Ramón Veloz, Coralia Fernández, Ramoncito Veloz, Joseíto Fernández, El Jilguero de Cienfuegos, Celina González, Los Compadres, Caridad Hierrezuelo, Carmelina Barberis, Evelio Rodríguez, Radeunda Lima, Martica Morejón, Juana María Casas ‘La mariposa’, Puntillita, Pío Leyva, Ojedita, Ramón Avilés, María del Carmen Prieto, José Ramón Sánchez 'El madrugador', Ana María Chomat, los tríos Matamoros y Taicuba, Clara y Mario, Ñico Saquito, el conjunto de Miguel Ojeda, el Campo Alegre de Raúl Lima, Los Montunos de José Manuel Rodríguez con Mongo Huerta y Acanda… Y en las controversias no sólo a Justo Vega y Adolfo Alfonso sentando cátedra sino también a Chanito isidrón, Fortún del Sol ‘Colorín’, El Indio Naborí, Angelito Valiente, Guambín y Guambán, Orlando Laguardia, Rigoberto Rizo, Raúl Rondón, Efraín Riverón... Todos los nombres importantes eran habituales del guateque.
Justo Vega y Adolfo Alfonso en "Guateque Palmas y Cañas"
    Lo dirigieron en aquella época “gloriosa”, por lo que recuerdo, Felipe Sarduy, Oscar García, Oscar Núñez, Homero Pérez… Y lo animaron, entre otros, la familia Veloz -Ramón, Coralia y Ramoncito-, el locutor que alargaba la r de su apellido -Agustín Rrrrrroque Fuentes- y Fernando Guardado, quien estuvo casi 40 años en el programa. (1)

domingo, 27 de julio de 2014

HACIENDO TELEVISIÓN CUBANA AL MEDIODÍA



LA TIRA DEL MEDIODÍA
    Allá por 1974/75 la tira de musicales del mediodía que se emitían por el Canal 6 de Televisión Cubana estaba conformada así:
    Lunes > “Mi pueblo”. Se dedicaba cada semana a una población cubana presentando sus datos históricos y sociales, fotos y, si era posible, la actuación de artistas locales.
    Martes > “La nueva escuela”. En colaboración con el Ministerio de Educación. Entre canción y canción, se hablaba de las actividades del MINED.

       Miércoles > “El piano”. Media hora con actuaciones de pianistas. No existió camarógrafo que se resistiera a tomar el plano en el que se veía la cara del músico reflejada en la tapa abierta del instrumento. Ni director que no lo sacara al aire por lo menos una vez por programa. Esa imagen se consideraba el colmo de la exquisitez.
    Jueves > “Cómo me gusta mi campo”. Ambiente guajiro. Lo dirigí en el 74 y en el 75. Hablo de él en otra pieza de este blog, localizable en este enlace
ENLACE

     Viernes > “Guitarras”. Presentación de guitarristas solistas, tríos y grupos.
        Sábado > “A través del lente”. Divulgación de la programación televisiva mezclada con actuaciones de cantantes.


VAYAMOS UN POCO ATRÁS EN EL TIEMPO
    Mi primer empate con el horario del mediodía fue "Música popular", un espacio dominical de variedades que hice diez veces, de marzo a agosto de 1969. En él se presentaban orquestas de onda bailable y se balanceaba el elenco con cantantes. Lo animaban Rosa María Medel (hija de Rosita Fornés) y Tony Pinelli (hijo de Germán).
    Pasando el tiempo, hice “En vivo”, que escribí y dirigí de junio del 69 a agosto de 1970. Salía al aire en directo de lunes a sábado, con la animación de Germán Pinelli y Verónica Lynn y ya me referí a él, en extenso, en una pieza de este blog a la que pueden acceder pulsando el siguiente enlace:
El Blog de Pedraza Ginori > TELEVISIÓN CUBANA: EN VIVO CON GERMÁN PINELLI Y VERÓNICA LYNN

domingo, 13 de julio de 2014

CONCURSO GUZMÁN 80 (2): AHÍ LES QUEDA ESO, YO VOY ECHANDO


Lo que van a leer ahora es la continuación de la anterior entrada de este blog, accesible al pulsar sobre el siguiente enlace:
LA GOLOSINA QUE OTRO PREPARÓ
    En ella he contado cómo debido al gran impacto masivo de nivel nacional alcanzado en las dos primeras ediciones, las del 78 y 79, del Concurso Adolfo Guzmán de Música Cubana ICRT, éste se había convertido en una golosina, en una pieza muy codiciable para los intereses de los encargados de la propaganda político-ideológica del país y también del núcleo dirigente de la Organización Sí Gubernamental denominada Movimiento de la Nueva Trova.
    El MNT, dentro de su campaña para controlar todo lo que tuviera que ver con la música y el espectáculo en Cuba, organizó un desembarco de sus huestes, prácticamente una invasión, en el III Guzmán.
    Yo, que era director general del evento, mantenía unos presupuestos artísticos y profesionales que no tenían nada que ver con los del Movimiento. Para los fines que éste perseguía yo era un estorbo, así que me vieron como un objetivo a batir.
    Ante los primeros intentos de manipular el concurso y de ningunearme, acudí a mis superiores en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Pero éstos, en lugar de frenar las maniobras de los novatroveros, miraron para otro lado.
    Para mí resulta evidente que acataron orientaciones que venían de arriba, de los despachos desde donde se manejaba al ICRT. Sus ocupantes querían politizar el Guzmán y las intenciones del MNT les vinieron de perilla. Es lo que yo he llamado “se juntaron el hambre y las ganas de comer”.
     Si bien conservé una cuota suficiente de poder que me permitió concebir la mayor parte de los espectáculos del evento de 1980 de acuerdo a mis ideas, la situación que se creó era totalmente anormal ya que yo no controlaba totalmente unos programas por los que me iban a juzgar el público, la prensa, los participantes y hasta la madre que me parió. En la práctica, tuve que aceptar que todo lo que tenía que ver con el Movimiento de la Nueva Trova dentro del evento estaba fuera de mi jurisdicción.

¿POR QUÉ NO RENUNCIÉ?
    Podía haber renunciado al principio del G-80 pero no lo hice. Pesaron estos dos motivos:
    a) el Guzmán era una oportunidad importante de llevar a término cosas que siempre soñé hacer. Probablemente ningún director de programas musicales de la historia de la televisión había tenido tantos recursos materiales y humanos ni tanto tiempo de preparación para trabajar. Y eso no era un regalo; fue producto del intenso esfuerzo y de los aciertos de mi equipo y yo en los dos Guzmanes anteriores. Entonces ¿por qué tirar por la borda sin luchar aquello que nos habíamos ganado a pulso?
    b) Confié que, en el día a día, podría ir manejando la situación si aplicaba mi táctica preferida: la de guerrilla, que me había dado buenos resultados en otras batallitas.
    Así que determiné tirar palante a ver qué pasaba, cómo se irían desarrollando los acontecimientos.

miércoles, 9 de julio de 2014

CONCURSO GUZMÁN 80 (1): CUANDO SE JUNTARON EL HAMBRE Y LAS GANAS DE COMER

CHÁCHARA DE CARÁCTER PERSONAL
    La enorme aceptación popular que había tenido en 1979 el II Concurso Adolfo Guzmán de Música Cubana ICRT, cuyos espectáculos se convirtieron en la comidilla del día a lo largo de toda Cuba, no trajo como consecuencia cambio significativo alguno en lo personal para mi esposa Loly Buján y para mí.

Pedraza Ginori y Loly Buján en 1980
    Tanto el magnífico trabajo que ella realizó desde la unidad de control remoto, al frente de las transmisiones de Televisión Cubana, como el que yo hice como creador y director general del evento fueron recompensados con muchas felicitaciones verbales y sonrisitas, algunas palmaditas en nuestros hombros por parte de dirigentes y un par de cartas de reconocimiento en las que se hablaba de lo buenos profesionales que éramos y del gran agradecimiento que el Instituto Cubano de Radio y Televisión nos tenía por haber metido aquel jonrón con las bases llenas que, en términos de relaciones públicas, significó un subidón considerable en el nivel de apreciación de las masas hacia el organismo.
    Recién finalizado el Guzmán 79, el ICRT nos convidó a pasarnos unos días en Varadero. Cuando pregunté, me dejaron claro que la invitación era solamente para Loly y para mí, que no podíamos llevar a alguien de nuestra familia.
    Ellos, los que iban habitualmente, trataban de mantener el secreto. Así que yo desconocía que nuestro centro de trabajo tenía a su disposición en aquel balneario, un chalé a pie de playa en el que sus altos funcionarios se pasaban parte de sus vacaciones de verano en compañía de sus familiares y sin que les costara un kilo prieto, absolutamente por la cara. Después me enteré de eso y de que habían establecido un sistema por el que se iban alternando cada siete o diez días. Hoy le toca a Fulanito y la próxima semana a Menganita. Siempre con sus respectivas parentelas.
    Aún considerando que había un montón de compañeros que pincharon muy duro en el Guzmán y se merecían disfrutar de Varadero tanto como nosotros, decidimos aceptar la invitación y cogerle al stablishment socialista unos días de descanso en la playa. El sistema, que tanto alardeaba de igualitario y justo, te ponía esas trampas deshonestas y uno caía en ellas, a sabiendas de que no era lo correcto, de que se estaba corrompiendo.

LAS CONDICIONES PRECARIAS
    Desde que nos habíamos casado, en 1970, Loly y yo vivíamos en condiciones precarias en el pequeño piso de los padres de ella, en un edificio ruinoso del municipio Habana Vieja.
    Al ver que nadie quería permutar con nosotros y que el ICRT le había resuelto el problema habitacional a algunas personas, en varias ocasiones habíamos solicitado a nuestro organismo que nos consiguieran una vivienda decente pero las respuestas oscilaban desde el “vamos a ver qué podemos hacer” hasta “por ahora, la cuota del organismo está en cero”.
    Una de las veces, nos invitaron a integrarnos a un contingente de voluntarios que se encargaría de construir un edificio dentro del plan de microbrigadas. Ante la planilla en blanco que pusieron en mis manos me surgieron unas cuantas dudas. Pregunté qué tiempo de trabajo sería necesario para obtener un apartamento. Me contestaron que no se sabía con exactitud pero que no bajaría de varios años.
    -- ¿Y tras ese período, es seguro que tendremos nuestra vivienda?
   -- Aquí nada es seguro. Una vez que se termine el edificio, se evaluará quien tiene derecho y quién no. Depende de lo que hayas trabajado y de tus condiciones como revolucionario.
    Decirles quiero que me pasé con ficha y, en lugar de meterme de lleno en el fascinante y encantador mundo del cemento, el ladrillo y la arena, preferí seguir haciendo programas de televisión.
    Ante los positivos resultados del Guzmán 79 recién finalizado y las muestras de gratitud del presidente del ICRT Nivaldo Herrera y su círculo más allegado de dirigentes, ante tantas sonrisas y palmaditas, creimos que era buen momento para renovar nuestra solicitud de vivienda. Pero no tuvimos éxito. No conseguimos nada. Ah, bueno, algo sí agarramos: la semanita en Varadero.

martes, 24 de junio de 2014

EL MENEÍTO DE LA NUEVA TROVA

A quien intente convertir la música cubana
en un juguete de sus intereses,
le espera el fracaso.
Inscripción aparecida en una de las paredes de las cuevas de Altamira.
Se supone que la grabó allí un hombre de Neardental.
O sea, que se trata de una verdad
que ya era conocida en el Paleolítico Superior.
Y sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX,
hubo gente que la ignoró
y pretendió pasársela por el forro.
Y, como era de esperar, se escachó.

    Es lícito y comprensible que un artista defienda sus ideas a través de su obra. Lo que no es de recibo es que tape bocas o conspire para que otros no se expresen o desarrollen su creatividad.
    ¿Alguien se imagina a Ñico Saquito, Miguel Matamoros y Arsenio Rodríguez urdiendo un chanchullo para borrar del mapa musical cubano a Ernesto Lecuona por no ser un sonero?

ABRE QUE VOY
    Cuando escribo este texto, a 41 años de la fundación del Movimiento de la Nueva Trova y a casi 28 del momento en que se disolvió como institución para integrarse en la Asociación Hermanos Saíz, circulan por Internet una serie de artículos y documentos laudatorios dedicados a realzar el aporte que el MNT hizo a la cultura cubana, categorizando a éste como una especie de sol maravilloso que llegó para iluminarla y enriquecerla. Al mismo tiempo, los autores de dichos textos evitan, cuidadosa y sistemáticamente, mencionar las manchas que tuvo dicho sol.

    Al leer esos materiales, he llegado a preguntarme "¿estarán hablando de la misma nueva trova que yo conocí? ¿Habrá existido más de una?
    Por causas generacionales y circunstanciales, me tocó ser testigo directo del novatrovismo. Por causas profesionales, de cierta manera, lo sufrí. Así que me he sentido tentado a decir algo al respecto, a recordar cosas que ocurrieron y que no es correcto que se oculten o se olviden.
    Abre que voy, cuidao con los callos.

domingo, 8 de junio de 2014

CONCURSO GUZMÁN 79 (1): JONRÓN CON LAS BASES LLENAS

    Déjame que te cuente, morena, deja que te diga la historia del Guzmán 79. Pero como tengo muchas cosas que relatar y ya aprendí que los textos de un blog no deben ser demasiado largos porque el visitante pierde la atención, se cansa y se va, pues me vas a permitir que divida mi narración en cinco partes.
    La primera es ésta. Las demás, las puedes a hallar pulsando los enlaces que aparecen al final de esta pieza. Te deseo buena lectura. Allá vamos.
 
FASTEN YOUR BELTS
    Alguien decidió premiar mi trabajo en el I Concurso Adolfo Guzmán de Música Cubana, regalándome un fasten. Así que en agosto de 1978 me vi montado en un avión rumbo a Polonia, formando parte de la delegación cubana al Festival Internacional de la Canción de Sopot integrada por cinco personas: los cantantes Nereyda Naranjo y Pablo Santamaría, Miguel Patterson, quien les dirigiría la orquesta en sus actuaciones, el Director de Música del ICRT Alberto Vera, que iba al frente del grupo y un piojo pegao que era yo.

    Mi tarea consistía en representar a TV Cubana asistiendo por las mañanas a una muestra internacional de programas de televisión que se celebraría en aquellos días en Gdansk, ciudad que está cercana al balneario de Sopot. Y por las tardes y noches, husmear por los ensayos y las funciones del festival para acumular experiencias que pudieran serme útiles.

DE LA NIÑEZ A LOS ASUNTOS
    De esta excursión a Polonia hablaré en alguna futura pieza de este blog. Ahora me refiero a ella por la vinculación que tuvo con el Guzmán 1979. Vera, Patterson y yo éramos miembros de la Comisión Organizadora del II Concurso. Y nos pasamos una parte significativa del tiempo del viaje hablando del evento pasado, de las cosas que debíamos superar y dándole vueltas a algunas ideas que se nos habían ocurrido para el próximo. Nos propusimos, como decía la canción, pasar de la niñez a los asuntos. Si el Guzmán del 78 había sido “la sorpresa”, el del 79 tenía que ser “el bombazo”.


 
Alberto Vera  //  Miguel Patterson  //  Pedraza Ginori

    A Vera le preocupaba cómo afincar la parte económica. El Guzmán debía tener su presupuesto propio y no andar pidiendo limosnas a todos los departamentos del ICRT. Era necesario que apareciera reflejado en el plan general del organismo para el año 1979.
    Patterson soñaba con más músicos sentados en los atriles y con conseguir algunos instrumentos electrónicos que dieran un toque más actual al sonido de su orquesta.
    Yo estaba obsesionado con el tema de los plazos. Para mí resultaba fundamental establecer unas fechas límite para cada tarea, de cumplimiento estricto, para acabar con el finalismo (1) que caracterizaba a todo lo que se hacía en Cuba.
    En cuanto al aspecto artístico, yo acariciaba dos empeños: el primero, aprovechar que Marta Valdés, que estaba en el altar de mis autores favoritos, había ganado el Gran Premio del Guzmán 78 para armar una gala con sus maravillosas canciones. Se lo debíamos a Marta, quien andaba desde hacía años inmersa en actividades teatrales y perdida de los medios de difusión másiva.
    El segundo, ampliar el espectro de acción directa del Guzmán a todo el territorio nacional. Guajirizarlo más, que el interior de la república estuviese más presente con autores, intérpretes y locutores que refrescaran los televisores de Cuba, que llevaban años mostrando una y otra vez los mismos rostros.
    Para ello quería introducir, junto al certamen de obras musicales, una competencia de intérpretes al estilo Eurovisión, con un representante por cada provincia cubana. Además de descubrir nuevas figuras –lo que de por sí era un objetivo importante- yo estaba convencido de que interesaría muchisimo a los televidentes si le incorporábamos a nuestro evento el aliciente de la rivalidad entre regiones, que estaba presente en el campeonato nacional de beisbol. No tuve que argumentar mucho. Mis compañeros de fasten me compraron enseguida la idea del Premio Nacional de Interpretación y a continuación comenzamos a darle taller.
    Terminado Sopot, en el avión de regreso a La Habana decidí aprovechar las muchas horas de vuelo que me tenía que meter y la presencia obligada de Patterson y Vera junto a mí, para esbozar un proyecto de planificación. Allí mismo, volando sobre el Atlántico lo discutimos, lo enriquecimos y lo aprobamos. Cuando nos bajamos en Rancho Boyeros, ya el Guzmán 79 se había puesto en marcha, ¡un año antes de su llegada al teatro Karl Marx!


CONCURSO GUZMÁN 79 (2): DE LA PAPA DE OCEGUERA A MARÍA ELENA, MEME Y FRANCO

    No es que sea obligatorio ni imprescindible, faltaría más, pero sí resulta recomendable que antes de leer esta entrada, le tiren un vistazo a la información que aparece en este enlace:


/////////////////

    Del II Concurso de Música Cubana Adolfo Guzmán ICRT, celebrado en 1979, guardo algunas historias e impresiones. Ya que ha llegado el momento de hablar del Guzmán 79 en este blog, pues aprovecho para compartirlas con ustedes.
   
OCEGUERA LLEVA PAPA
    En tiempos del segundo Guzmán, el cardenense Joseíto Oceguera era probablemente el más popular cantante de la provincia matancera. Cuando compitió por nuestro Premio Nacional de Interpretación 1979, ya había cumplido 55 tacos y se había echado a la espalda muchos años de cantadera y malas noches. ¿Quién que haya disfrutado del Varadero de los años 60 no recuerda a Oceguera cantando sones y bolerones en las semioscuras pistas de baile del Kastillito, del Kawama o de La Bolera y metiéndose, a base de frases cargadas de picardía, con las parejas que bailaban?
    -- Ésta va dedicada a la trigueñita de aquella esquina y a su novio. Digo yo que es su novio porque, vamos, al ver la forma en que la está apretando...

El Kastillito de Varadero, en su época de esplendor
     A mediados de los 70, a un compositor de Jovellanos llamado Lázaro Carmona se le había ocurrido una guaracha dedicada a la papa. Y Joseíto la cogió pal trajín y la interpretaba con unas inspiraciones graciosas en las que planteaba que la papa le venía bien a casi todo, hasta al aguardiente coronilla.
    Con ella ganó en el Guzmancito que se celebró en febrero en el teatro Sauto de Matanzas y con ella se plantó en el Carlos Marx. Le bastó cantarla una vez, el sábado, para que “Para la papa” se convirtiera en un éxito tan mayúsculo como inesperado.


   El teatro, premiando su simpatía y su swing, se le entregó en aplausos y Oceguera se hizo famoso en toda Cuba de la noche a la mañana, en el sentido literal del concepto.
    Los 15 jurados provinciales le otorgaron los votos suficientes para obtener el segundo lugar de la competencia, solamente superado por un Fernandito Sánchez en plenitud de facultades.
    Durante esa misma noche y al día siguiente, la pizarra de Radio Progreso, que tenía abiertos sus teléfonos para que los oyentes eligieran al intérprete merecedor del Premio de la Popularidad, se vio inundada de llamadas a favor “del gordo de la papa”.
    En la Noche de las Premiaciones, yo lo puse a cerrar la primera parte del show. Y se repitieron los encendidos aplausos y las muestras de apoyo de la jornada anterior.

CONCURSO GUZMÁN 79 (3): DEL SUSTO DE VERA A LAS LÁGRIMAS DE ARCAÑO

    No es que sea obligatorio ni imprescindible, faltaría más, pero sí resulta recomendable que antes de leer esta entrada, le tiren un vistazo a la información que aparece en este enlace:

 
///////////////////////////

    Del II Concurso de Música Cubana Adolfo Guzmán ICRT, celebrado en 1979, guardo algunas historias e impresiones. Ya que ha llegado el momento de hablar del Guzmán 79 en este blog, pues aprovecho para compartirlas con ustedes.

EL SUSTO DE VERA
Alberto Vera

    Como había ocurrido en 1978, el compositor Alberto Vera, responsable de la Dirección General de Música del Instituto Cubano de Radio y Televisión, fue el Presidente de la Comisión Organizadora del Guzmán 79. Y al igual que el año anterior, se volcó en los preparativos del concurso. Él y yo nos conectamos desde el primer momento; entre los dos se creó una relación de respeto y armonía que funcionó muy bien.
    Unos días antes de comenzar los espectáculos en el teatro, Vera sufrió un infarto cardíaco y, al ser hospitalizado, tuvo que perderse este segundo Guzmán.
    Me pareció una jugarreta de la casualidad que uno de las personas que más habían trabajado por el evento, no pudiera estar presente en la etapa final, ni siquiera como televidente ya que sus médicos le habían prohibido emocionarse.
    Este susto que el corazón le dio, le inspiró para crear una de sus canciones más conocidas: “Lo que me queda por vivir”.

    Afortunadamente, a Vera no le tocaba aún irse del parque. En los meses que siguieron se repuso y pudo meterle mano al Guzmán que hicimos en 1980.

LO INSÓLITO: 
LAS GUAGUAS ESPERANDO POR LA GENTE
    Nota publicada en Juventud Rebelde el 8 de agosto de 1979:

    "Con el fin de facilitar la transportación del público asistente a los espectáculos del Concurso Adolfo Guzmán 79 en el teatro Carlos Marx, la Empresa de Omnibus Urbanos de Ciudad de La Habana reforzará el servicio del 9 al 12 de agosto a partir de las 6:00 p.m. de las rutas 20, 57, 81, 82, 98, 110 y 132.
    Asimismo, a la terminación de cada función, se dará un servicio adicional con los ómnibus de las rutas 20, 37, 68 y 82".

 

    Resultaba un espectáculo tan extraordinario como el mismo Guzmán, salir del teatro a la una de la madrugada y encontrarse los alrededores del Karl Marx repletos de autobuses parqueados que esperaban para llevarse de allí al público. Daba gusto ver a los pájaros tirándole a la escopeta.
    El que esto ocurriera no por causa de un evento político o deportivo sino de uno musical, era el mejor ejemplo de que algo estaba pasando, de la relevancia que había adquirido lo que estábamos haciendo.

CONCURSO GUZMÁN 79 (4): LO QUE DIJO LA PRENSA


    El I Concurso de Música Cubana Adolfo Guzmán ICRT, celebrado en 1978, había resultado un evento sorprendente por lo inesperado y dejó una sensación agradable en la población. Su éxito trajo tres grandes consecuencias:
    La primera fue la gran responsabilidad que cayó sobre los hombros de quienes formábamos parte de la Comisión Organizadora del Guzmán 79. Estábamos obligados a superarnos.
    La segunda, muy buena para nuestra gestión, que esta vez nos íbamos a encontrar abiertas muchas puertas de empresas, instituciones y particulares.
      La tercera, que existía un gran expectación de la gente en la calle. Era evidente que, desde que publicamos la convocatoria, nos convertimos en un generador de noticias; todo el mundo quería saber qué estábamos preparando, de qué iba la cosa.

    Además de las emisoras de radio y televisión que, por pertenecer al patio del ICRT, divulgaron la información que nos interesaba, tengo que señalar la gran ayuda que nos prestaron los órganos de prensa de todo el país. Su colaboración fue más allá del cumplimiento de una orientación bajada de las alturas. Los periodistas, no pocas veces por iniciativa personal, jugaron un papel muy significativo en la campaña de comunicación del segundo concurso.
    Éstos que les voy a incluir a continuación son algunos ejemplos de la amplia repercusión del Guzmán de 1979 en los medios escritos antes, durante y después de las jornadas celebradas del 9 al 12 de agosto en el teatro de Primera y 10, Miramar.

    Aclarar quiero que los textos que aparecen en negritas son copia fiel de los artículos y crónicas que se citan.

CONCURSO GUZMÁN 79 (5): LOS QUE ME PUSIERON A PARIR

INTRODUCCIÓN
    Ésta es la quinta y última entrega de mis memorias sobre el II Concurso Adolfo Guzmán de Música Cubana ICRT. En ella, me referiré a la actitud que tomaron ante dicho evento algunas personas vinculadas al Movimiento de la Nueva Trova o simpatizantes del mismo.
    En la próxima pieza de este blog abordaré con más amplitud aspectos de lo que fueron mis relaciones, no siempre fáciles, con dicho movimiento y la gente que se movía en su entorno.

    Para comenzar la presente pieza, me parece relevante que se sepa que en las dos primeras ediciones del concurso, de las que fui director general, participaron los siguientes integrantes del MNT:

Guzmán 78
Eduardo Ramos (integrante del jurado)
 Tony Pinelli (autor de obra finalista)
  Lázaro García (autor de obra finalista)
   Martín Rojas (autor de obra finalista)
    Jesús del Valle “Tatica” (intérprete de obra finalista)
     Freddy Laborí “Chispa” (intérprete de obra finalista)
      Cuarteto Los Cañas (intérprete invitado)
       Miriam Ramos (intérprete invitada)
        Alejandro García ‘Virulo’ (intérprete invitado)
         Grupo Síntesis (intérprete invitado)

Guzmán 1979
Eduardo Ramos (integrante del jurado)

 Ramiro Gutiérrez (autor de obra finalista)
  Rodolfo de la Fuente (autor de obra finalista)
   Lourdes Caro (autora de obra finalista)
    Lázaro García (autor de obra finalista).
     Grupo Manguaré (intérprete de obra finalista)

      Dúo Escambray (representantes de la provincia Cienfuegos en el PNI)
       Gustavo F. Remedios (representante de Isla de la Juventud en el PNI)
        Miriam Ramos (artista invitada)
         Amaury Pérez Vidal (intérprete invitado)
          Sara González (intérprete invitada)
           Silvio Rodríguez (intérprete invitado)
Nota:
    Pablo Milanés fue invitado a cantar en el Guzmán 79 y no aceptó.


    La relación anterior revela que ni el concurso ni yo teníamos prejuicios o animadversión contra el Movimiento de la Nueva Trova. Tanto en el 78 como en el 79, los encargados de elegir las obras finalistas actuaron sin presiones y seleccionaron, de entre las enviadas, aquellas que consideraron con calidad suficiente para competir. A éstas, la Comisión Organizadora les adjudicó los mejores cantantes y orquestadores posibles. En ningún momento se tuvo en cuenta si sus autores o intérpretes pertenecían o no al MNT.

    En lo personal, algunos de los que pasaron por el escenario del Carlos Marx me caían como una patada en los huevos. Desde el punto de vista musical, había intérpretes que no me daban ni frío ni calor pero tenían una valía demostrada y un público significativo que les seguía. Y estos dos últimos aspectos fueron factores determinantes para que yo los eligiera a la hora de configurar los elencos. Yo era un profesional y como tal, programé a los artistas de las galas y a los invitados atendiendo a los resultados artísticos que yo pretendía alcanzar y no a mis gustos o afinidades.


    Establecido lo anterior, pasemos al meollo de esta crónica.